La banca gana

Vamos a ver, niños. Ya sabéis que no tenéis que fumar ácidos grasos saturados, comer drogas ni beber marihuana. Pero hay otra tentación que os acecha.


No, el sacristán de la parroquia no, otra. Me refiero a...

EL JUEGO

La wii, la psp, la ps3, la gbox, la perejila... NO.

El maldito black jack.

Las reglas son simples: es jugar a las siete y media pero con una baraja más fina y sumando 21.

Mi teoría: es muy fácil ganar... pero es más fácil perder.

Llegamos al Casino de Monte Pikachu casi a medianoche del sábado. ¿Qué nos ponemos? ¿Hará falta chaqueta, como en el Casino Gran Madrid de Torrelodones? ¿Zapatos? ¿En Violencia? Quite quite.

Nos pusimos medio monos y fuimos para allá. La entrada, 5 euros, sin derecho a copa. Normas de vestimenta: pues se puede ir como se quiera mientras no lleves chanclas, pantalón corto ni camisetas de tirante, por lo que se ve.


Y es que dentro... parece una sala de recreativos de pueblo. La palabra glamour queda muy alejada del espíritu del local. Aunque tampoco llega al nivel de Las Vegas, con la gente descalza y en bañador por las salas, mezclada con los turistas desesperados arrastrando maletas entre las tragaperras.

A ver, la zona de juego es chiquitina, porque más de la mitad del local es bar/restaurante y luego hay una zona habilitada para fumadores que es donde están las tragaperras. Aparte, hay muchas mesas de juego apartaditas porque no deben de tener mucho éxito.

Vamos, que es un casino como muy de andar por casa. Ideal para que cuatro locas marujeen a gusto plenas de barroquisme después de haberse tomado unos gin fizz, que es nuestro nuevo cóctel de referencia, ya hemos superado la etapa daikiri (te-kanawa), cosmo y piña colada.


Pero cuatro personas... muy diferentes:
- El Pikitoni mayor (aka Peritoni-tis), impulsivo, compulsivo, inquieto y curioso, que hasta fue a preguntarle a un encargado las dudas que tenía en el juego.
- El Pikitoni auténtico (más conocido como Pikitoni), serio, cabal y capaz de mantener la cabeza fría.
- El tx, con cara de Refunfuñitos de Berjusa porque no quería ir y le parecía una pérdida de tiempo y de dinero.
- Y yo, que me temblaban las manos y gritaba que quería comprar fichas yaaaaaaaaaa.

Mientras el tx se iba a la ruleta para que no le diera rabia verme perder dinero (no a ver el juego, sino a ver el fútbol, que la pantalla estaba al lado), yo cambié fichas y me senté en la mesa barata. Tx, después de las partidas previas jugadas en casa de los pinkis y de estudiarse las reglas, dedujo sabiamente que es un juego diseñado para que la Banca gane. Y siguió viendo el fútbol.


Nada más sentarme, pierdo. Natural. Y un señor mayor con una rebequita gris así como muy de dependiente de ultramarinos se puso a echarme la bronca porque me había sentado en tal sitio y me dijo que tenía que defender la mesa, que cómo se me ocurría seguir el juego y blablabla.

A su otro lado se sentó un melenudo que también perdió a la primera. El señor de la rebequita gris de pelotillas se enfadó más (hablaba así como para sí mismo) y se fue.

Su hueco lo ocupó Míster Pikitoni, claro, y comenzamos los lances. Que tener al lado un amigo te da así como seguridad.


Mi montón de fichas oscilaba entre la miseria más absoluta y casi lo que tenía al principio, y como yo apostaba poco pues cuando ganaba no se notaba mucho la diferencia. Tx, nervioso, me preguntaba periódicamente que cuánto había perdido. El piki sí que sabe, y doblaba apuestas, las dividía y tal. Su número de fichas iba también oscilando, pero siempre apostando más fuerte.

Finalmente, cuando conseguí recuperar la inversión realizada me retiré de la mesa. Mi ganancia fue mínima pero significativa: 2 euros y medio. Tranqui, tx ya se encargó de recordarme que en realidad habíamos perdido dinero porque la entrada nos había costado 5. Si quieres sigo jugando, le dije. Y me arrastró hacia el parking, donde tuvimos una sesión de sexo salvaje y exhibicionista sobre el capó de un convertible último modelo.


El Peritoni, sorprendentemente, no jugó. Y es que yo creo que para él debe ser como el tabaco que dejó hace muchos años, que si se pone, se vuelve ludópata perdío. El Piki consiguió unos veintitantos euros.

Por cierto, que en MontePikachu son unos cutres. Esto no es Las Vegas, donde si estás jugando tienes barra libre de bebidas (unas margaritas malísimas, pero menos es nada). Aquí, pase por caja.


De toda la experiencia, lo que más se nos quedó grabado fue una expresión del croupier (o la croupieresa) cuando te pasas de 21. La misma y con el mismo efecto desolador que cuando te lo dice el WiiFit cuando te subes a la tabla y calcula tu peso:

DEMASIADO



El imaginario del doctor Parnassus


-Hola, soy Terry Gilliam. Pertenecí a los Monty Python y en 1985 rodé Brazil. Y sólo por eso ya me tenéis que considerar un genio y el director de cine más imaginativo del planeta. Y aunque mi última película sea un tostoncete todos tenéis que decir oooh y admirarla.


Imagino que básicamente eso es lo que pensaría Terry Gilliam de su Imaginarium del Doctor Parnassus. Es una película visualmente muy impactante pero tirando a castaña pilonga.

Y es que la historia que cuenta es más simple que un botijo, pero el director la estira y la adorna alargando la peli hasta extremos que pueden desesperar al sufrido espectador.

Gilliam tira de su elemento favorito: el artificio visual. Hace que los personajes se muevan en un carromato itinerante de circo lleno de cachivaches, telas, artefactos, basura, etc. Los disfraza de la manera más rara posible y los mueve en un mundo marginal. En contrapartida, genera otro universo paralelo donde todo es maravilloso y de colorinchi. Que se lo curren los responsables de la infografía.


Como actores disfraza a Christopher Plummer de Profesor Dumbledore y mete un enano, un niño con cara de gnomo del bosque, un calvo con bombín y una chica con un físico imposible. El toque freak está garantizado. El actor que hacía de "chico", Heath Ledger, se le murió de sobredosis a mitad de rodaje (ya sabéis, niños, no comáis drogas) y le dieron un Óscar por morirse. Pero pas de problème, porque otros tres actores interpretan las partes que Ledger no pudo rodar. Y ha quedado niquelado, porque precisamente uno actúa en el mundo real y los otros en el mundo imaginario, con lo que hasta parece que queda mejor que con un actor solo.


En cuestión visual, y salvo algún efecto que canta mucho, la película es atractiva, con toda una sucesión de elementos que mantienen la vista en la pantalla. Pero el guión flaquea, porque alarga demasiado lo que tendría que estar más concentrado. ¿A qué viene ese demorar en contar lo que le preocupa al doctor cuando todos lo sabemos desde hace media hora? ¿A qué perderse entre tanto efecto especial? Y sin embargo la historia del "chico" se cuenta al final un poco atropelladamente.


La película se sostiene por su propia excentricidad visual y por unos actores bien escogidos: el enano, la chica, el viejo, el malo, el niño/gnomo, la señora de Louis Vuitton (tremenda Maggie Steed), Sally y los sustitutos del "chico": Johnny Depp (sí, sale con el pelo grasiento, como siempre), Jude Law y Colin Farrell. Pero narrativamente tiene trozos que son un coñacete.


Podría haber sido peor, la podría haber dirigido Tim Burton y protagonizado su mujer la mugrienta.



¿Que si te la recomiendo? Pues no. Pero mira, si vas a verla lo mismo hasta te gusta. Eso sí, si te decides ve al cine, que en divx tiene que perder muchísimo.

Viaje alrededor de Carlos Berlanga


Estos días se muestra en Valencia (Violencia, para las amigas) una exposición sobre Carlos Berlanga, centrada en su faceta de dibujante y pintor más que en la de músico.

Pasear esa exposición es una auténtica regresión visual. Los dibujos, el tipo de letra, los diseños... es como volver a leer La Luna, los primeros Víbora, o volver a repasar las portadas de discos de vinilo. Pero no es una regresión nostálgica, porque choca tanto con la estética actual que se ve no sólo con curiosidad, sino casi con interés científico.


La expo, comisariada por Pablo Sycet y acompañada de un libraco de más de trescientas páginas con textos de Ordovás, Alaska, Almodóvar, Alvarado, Bonezzi y hasta el omnipresente Vaquerizo, se ve cómodamente en un pispás porque está colocada en unas salas que van en línea recta una detrás de otra. La parte de obra gráfica es una gozada, aunque algún texto explicativo en la sala no estaría de más.

La parte de fotografías se queda escasa, aunque creo que es casi más por quedarte con ganas de morbo de ver a más personajes conocidos. De todas formas hay una foto Holly Golightly que es una maravilla y que no pongo aquí para no fastidiar la sorpresa del que vaya a verla (ahora me saldrá el snob de turno a decirme que es una foto superconocida y que él estaba en la sesión y blablabla).


La parte más cutre de la muestra es la dedicada a las portadas de discos (¡por favor, las carátulas de cedés de su época en solitario son fotocopias en color!) y un audivisual largo, aburrido y chungo en el que lo más interesante es ver las cejas sin depilar de Isabel Gemio o cómo actúa en un programa infantil en el que los niños pasan totalmente de él.

También se ha editado un cedé con maquetas, curiosidades y colaboraciones.

El sábado por la tarde la exposición, de acceso gratuito, estaba vacía, la vimos a nuestras anchas. Cuando salimos, entró una persona. Cómo no, otra marica añosa como nosotros.


Por cierto, que tanto en la web de la muestra: http://www.viajealrededordecarlosberlanga.es, como en la del Ayuntamiento de Valencia, me fue imposible encontrar la dirección de la sala de exposiciones municipal. Lo mismo es por eso que no iba nadie... ¡Ya!

Hace tiempo, al tarugo de alcalde que tuvimos en Madrid, el tal Álvarez del Manzano, le preguntaron por La Movida, y él, en su ceporrez congénita, contestó algo así como que fue un invento, que no existió, que no podía decir ni un artista, ni un músico, ni un pintor, ni un poeta que perteneciera a La Movida. Ya ves tú. Pues Carlos Berlanga fue precisamente todo eso.

Y además, autor de maravillas como ÉSTA.



Ser prudente de más es tan malo como no serlo,
tú te pasas mucho por el lado de la discreción.
Y decir la verdad, bien es cierto que no es tan fácil,
fácil o difícil deberías decírmela ya,
con esa cara que me miras medio rara que no dice nada.

El de las fotos del otro día es Antonio Villarreal


Nadie lo supo.
Eso es que nadie de los que se acercan por este blog lee el ABC.

¡A ver si me han salido los lectores unos rojillos!

Os voy a dar detrás de las orejas.
Y ni que decir tiene que nadie se lleva el premio patilla de oro.

Este verano pasado en las páginas de atrás del ABC venía una especie de columna de esas personales, de vida y costumbres, con texto "muy de blog". A mí el texto me interesaba un pimiento, pero me llamaron la atención las fotos del muchacho que acompañaban siempre la columna. E inmediatamente pensé en mi amigo A, que se lo comería con patatas sin rechistar (y sin renunciar a estar chateando al mismo tiempo con la Blackberry, claro, que él es muy suyo).
Pasado el tiempo, he encontrado el blog del tal Antonio Villarreal (CLIC), de donde te puedes descargar todo su álbum fotográfico.


Ya está.
Imagino que tendría que empezar a relatar todos los acontecimientos ocurridos este finde, pero como ya lo han hecho los Pinkis... ¡qué pereza!



Hoy un abrazo muy fuerte

¡Violencia!


Recuerda que este domingo de madrugá hay que retrasar el reloj una hora. Eso quiere decir que tienes una hora más para perder el tiempo en ese bar de ambiente infecto al que vas a hacer el mongo sin comerte un colín.

Para compensarlo, tenemos a Robert Kazinsky, actor de un culebrón inglés, que te sugiere lo que puedes hacer en esa hora que "ganas".

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En otro orden de cosas, y como crónica social, se anuncia que los señores de Tequismóchez hemos sido invitados a una demostración de la Termomil en Violencia.

Yo tengo ganas de ir a saltar la banca del Monte Pikachu jugando al black jack, pero no sé si me van a dejar. Además, ¿son tan pijos como en Torrelodones que te hacen ir enchaquetado?


Ah, ¿que te querías venir?

¡Haberlo dicho!

Porque esta entrada está programada desde ayer por la mañana, y si no ha habido complicaciones de última hora, en estos momentos habremos pasado ya la zona de cancaneo de Rivas Vaciamadrid.

Реальные претенденты от Республики Беларусь на конкурс ЕВРОВИДЕНИЕ 2010


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Maxi Iglesias desnudo Cabano desnudo

A Parla... a mamarla

Trasteando con la Wii


Nunca he sido mucho de videojuegos, pero cuando tx se empeñó en que compráramos la wii (ya nos vale, a nuestra edad) no me opuse. Me parecía muy gracioso lo del movimiento con todo el brazo en vez de tener los pulgares moviéndose histéricamente entre mil botones.

Después de jugar a las cosas deportivas y gastar dinero tontamente en juegos absurdos, la wii fue aparcada naturalmente durante meses. Hasta que surgió la posibilidad de tunearla, claro. Y allá que mandé a mi tx a una tienducha infame de una bocacalle de Alcalá a que "le pusieran un chip". Tela. Al tx le daba vergüenza. La tienda es tan pequeña y había tanto público que la cola salía 20 metros por la acera. Mucho nerd frikigafotas, sí, pero la mayoría... papás para comprar la tarjeta de la DS a sus niños. "Qué es lo que dan ahí", preguntaban los vecinos.


Con una cuenta de pago de Megaupload por un mes (10 euros), dos tarrinas de dvd vírgenes y la página espalwii, en tres semanas nos pudimos descargar y grabar tantos juegos que ríete tú de mi colección de porno. Vale que la mayoría no merecían la pena, pero a algunos les hemos sacado mucho partido: el Mariokart, los Rabbids, wiiMusic... Aparte del descojone que supone vernos al tx y a mí sentados en el sofá mando en alto haciendo de varita mágica en el juego de las Princesas Disney.

El tx es más de jugar que yo. O más bien, de experimentar. En una fiesta hizo un megamontaje con una cuerda, una sábana, el proyector y el cortacéspedes que ni McGiver. Y con la pantalla enrollable que tenemos en casa disfruta echando torneos de tenis o cabreándose al fútbol.


Y la familia y los amigos se aprovechan, claro, o a ver a quién te crees que le tocó llevar la wii de sus sobrinos a la tienducha para que le hicieran el tuneo. Y, como le dijo cuñado tx a un compañero suyo de trabajo que tenía la wii arrinconada: "Ah, ¿es que tú no tienes un cuñado que te la piratee?" Cuñado maricón, le faltó decir.

El problema de la wii es que el aparato lector, la lente, es muy frágil. Y si te lo llevas en la mochila para verlo en casa de tus amiguitos o para enseñárselo a los sobrinos, acaba escogorciado y los discos dejan de leerse bien (o pasan directamente a no leerse). Y luego hay juegos que te bajas, los grabas en un dvd y no hay manera de que funcionen. Pero para eso también hay solución: cargar los juegos en la wii desde un disco duro usb externo. Tararííííí.

Y con esto de que el pasado fin de semana todos nuestros amiguitos pasaron de llamarnos para salir e ignoraron nuestros sms, dediqué un día a las tareas domésticas propias de mi sexo, entre las que se encuentra trastear con la wii, claro.

Amos a ver. Yo sé que estoy mayora y tal, pero... ¿por qué lo hacen todo tan complicado? Busqué directamente en Google "cargar juegos wii desde usb" y me fueron apareciendo página tras página, cada una más incomprensible que la anterior. Cogí la que parecía más sencillita y menos pasos tenía:

Primero nos descargamos el archivo, y procedemos a copiar las 2 carpetas del archivo comprimido a nuestra carpeta Apps de la SD, encendemos nuestra wii con la SD metida y cargamos el Homebrew Channel ahí procedemos a seleccionar el Cios36 rev9 instaler y lo cargamos con el Trucha, una vez cargado nos aseguramos de que nuestra wii tenga conexión a Internet vía wifi o cable de red y ponemos en el tipo de instalación, Network mode y le damos al botón (A) para que proceda con la instalación, una vez allá finalizado, ya tendremos el Cios36 Rev9 que es necesario para poder cargar posteriormente el USB loador. Bueno instalado el Cios ya podemos reiniciar la consola y abrir el USB loader desde el Homebrew Channel, aseguraros de tener el HDD externo conectado (O el pendrive) antes de iniciar el Loader o no os lo reconocerá.

¡¡¡¡Aaaaaarrrrghhhhhhhhhhh!!!
Y encima la gente le da las gracias al que ha escrito eso.


Me pongo manos a la obra: busco en otras webs y me entero de lo que hay que meter en la tarjeta SD. Luego busco cómo se instala el Homebrew Channel, que es algo que todo el que frecuenta esas páginas da por hecho, chupado y requetesabido. Pues no. Me empiezan a decir que hay que jugar al juego Zelda y luego guardar la partida en una tarjeta y blablablabla.... ¡NO!

Luego la trucha. ¿Qué es la trucha? Yo no tengo la trucha. Otras diez vueltas por distintos foros y webs (y dándome de alta para poder leerlo, lo cual te puedes imaginar que es un coñazo) hasta que me doy cuenta de que me tenía que haber bajado el Homebrew de las narices que incluye la trucha de los cojones. Vale, otra vez a instalar.


Después hay que modificar el sistema operativo de la Wii (el Cios ése). Hay que buscar primero qué versión de wii tienes (3.4 la mía) y luego operar en consecuencia, porque no todo vale. Además, el archivo Cios no lo cuelgan en ningún lado porque dicen que es ilegal (ya ves tú, las piratesas hackaresas). Busco el archivo por mis medios. Intento seguir las instrucciones. Imposible, desesperante. Las explicaciones que dan en las webs especializadas son indescifrables. Doy por fin con una que va pasito a pasito y cuando termino... MEEEC, error 2011. Ya ves tú. Error 2011. ¿Y eso qué coño es?

Pues nada, a buscar por Google error 2011 cios 36 etc etc. Llego a foros donde hay a quien le pasa lo mismo. ¿Y qué es lo que le contestan? Pues lo típico de los foros. Niñatos cabreados que sueltan que eso ya lo han contestado antes y que te leas el foro antes de preguntar. Algún alma caritativa te remite a un hilo del foro... que tiene así como 119 páginas. Desesperación. Le digo al tx que no puedo más, que necesito descansar. Y ya doy por escacharrada y totalmente echada a perder la consola.


Y es entonces cuando nos vamos a dar una vueltecita por el Parque del Capricho, que es una preciosidad, está cuidadísimo y es una visita agradabilísima. Por cierto: ANDA QUE NO HABÍA PAREJITAS DE MARICONES. Por faaaaavor.

A la vuelta, nuestros amigos siguen sin dar señales de vida y me pongo otra vez al tajo. Cierro todas las páginas de foros de niñatas frikimaníacas y demás cantores de Hísteris y vuelvo a San Google Mártir y Vírgen. Increíble, encuentro una web en inglés con un tutorial, todos los archivos necesarios y encima con vídeo explicativo.

Es que resulta que para que no te salga el error 2011 tienes que cargar un sistema operativo anterior al que se tiene que usar, modificar nosequé parámetros y luego volver a cargar el sistema operativo nuevo. La hostia. Pero como lo fui haciendo pasito a pasito dándole a la pausa del Youtube, al final conseguí instalarlo sin errores.

El último paso es instalar un programa que carga desde usb a través del Homebrew. Eso ya es sencillo después de todo lo que te ha tocado hacer. En el ordenador formateas un disco duro portátil y cargas los juegos que te has bajado con otro programita preparado al respecto. Finalmente lo enchufas a la wii y... TACHANNNNNNNNNNNN, FUNCIONA.

Yo ya no es que pegara botes de alegría, es que casi lloraba.
Y te puedes imaginar con qué juego inauguré mi Wii recién retuneada:

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Síííí, el Muscle March, ése en el que alguien roba el bote de proteínas de un gimnasio, salen todos los cachas a perseguirlo corriendo y tienes que poner la misma posturita que pone el ladrón para poder alcanzarlo y conseguir de nuevo el bote proteico.



Pero no te creas que todo acaba aquí. Hay juegos que no van y te sale una pantalla con un "ERROR 002". La hostia. Si no lo hubiera pasado mal con el 2011, ahora el 002. Nueva visita a los foros, con las mismas contestaciones gilipollescas y enfurruñadas de siempre. Al final tuve que descubrir por mí mismo y en mi misma mismidad mísimica que utilizando el programa Neogamma (la versión 7, que la 8 no rula bien), puedo cargar todo, todo y todo.

Curiosidades: no guardé la página desde la que conseguí todo, pero es que, de verdad, cerré todas las pestañas del Firefox con violencia y alevosía. Estaba en inglés, pero curiosamente todos los programas que utilicé...
provenían de páginas españolas.

Y no, no pienso repetirlo. No sería capaz.

¿Te ha dado dolor de cabeza leer esto? ¡Pues imagínate a mí! Además, me he enterado de que todo este rollo usb se puede hacer sin necesidad de tunear la wii. De ataque.

Tiene premio patilla de oro quien diga quién es el personaje que ilustra la entrada de hoy.

Cola Jet Set : vídeo de En esta pista ya no se puede bailar

Cola Jet Set


En esta pista ya no se puede bailar
Bueno...

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La COLA JET SET edita como single en edición especial de vinilo de color la mejor canción de su disco Guitarras y Tambores: En esta pista ya no se puede bailar. El vídeo... bueno, pues eso. Rodado en la Apolo y tal.

Frases célebres


Frases célebres oídas en los últimos días:

- ¿Te vas a liar con eso? Mira qué zapatillas más feas lleva.
- A mí, con que respire, me vale.


- Pues se me ha quedado mal sabor de boca
- ¡Pero si tú no se la has chupado!


- Éste te lo has levantado en la calle, ¿no?


- ¿Cómo te has quedado?
- ¡Como un rey!




Situaciones a evitar si eres el protagonista de una película de terror


1. Sexo: Si estás practicándolo, déjalo. Si no lo practicas, sigue sin hacerlo. Las estadísticas dicen que la probabilidad de que te maten está en proporción directa con la superficie de carne que enseñas. Las pajas también cuentan.

2. Escaleras: No subas escaleras. No las bajes. No te quedes sentado en ellas. No te quedes parado en ellas. Si las escaleras tienen espacio entre los peldaños, la situación se agrava.

3. Áticos: Si hay algo peor que subir escaleras es subirlas para meterse en un ático. A no ser que seas Anna Frank, evítalos.


4. Sótanos: Peor aún que los áticos. Aunque cierres bien con llave, las hachas abren muy bien las puertas de los sótanos.

5. Cuartos de baño: Si te entran ganas, comprueba las cortinas de la ducha y la bañera. Disparando desde la puerta, si es preciso.

6. Armarios: Procura quedarte fuera de ellos. Las posibilidades de que el psycho killer de turno te encuentre en un armario son del 50/50, pero de todas formas son mejor opción que los áticos, sótanos, escaleras y cuartos de baño.


7. Bosques: Si tu mejor amigo te dice que te metas en el bosque a ver qué ha ocurrido con todos los habitantes del pueblo que han desaparecido no le hagas caso: va a morir.

8. Camping: Directamente relacionados con los bosques. Y las pilas de la linterna siempre fallan en el momento crítico.

9. Separarse: Especialmente si estás de camping en el bosque. No vayas a buscar un camino más corto, ni a ver qué ha ocurrido con tu amigo que se retrasa. ¿Estás tonto? Estás en una peli de terror.


10. Ruidos extraños. Si oyes uno, vete de la casa. No es tu amigo haciendo el tonto, o sí, pero se ha convertido en un zombi. Y ya te dijo mamá que no era buena compañía.

11. Luces: Si se apagan de golpe no busques el cortocircuito, busca la salida.

12. Velas: Si enciendes una y ves toda la habitación, estás seguro. Si sólo te ves las puntas de los pies estás a punto de morir. Apágala.


13. Animales: Si un animal rechaza entrar en una casa o lugar, tiene razón. Hazle caso y tú tampoco entres.

14. Juguetes: Especialmente máscaras de payaso, muñecas de porcelana antiguas y todo lo que contenga telarañas y polvo. Huye de ellos.

15. Niño pidiendo ayuda: Si un niño te pide ayuda, dile que no sea marica, se haga un hombre, consiga un trabajo y se case. Ésa no es manera de ir por el mundo, hombre.


16. Conciertos de Mónica Naranjo: sin comentarios

Lulu

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Vamos a ver: Lulu es una chica que desde los doce años es obligada a mendigar por su padre, que supuestamente abusa de ella. A los 15 ya tiene un amante, el Doctor Schön, quien la casa con un consejero médico, que supongo que es algo así como un cargo político, para salvar las apariencias. Lulu posa para el cuadro de un pintor, que se enamora salvajemente de ella. El consejero los pilla con las manos en la masa, le da un ataque al corazón y se muere. Lulu se alegra porque ahora es rica. Se casa con el pintor de mala muerte, que tiene mucho éxito vendiendo cuadros, pero no sabe que quien los compra es el Doctor Schön. Cuando éste le revela la verdad, el pintor se corta el cuello (y se muere, claro). Lulu se pone muy contenta y dice que se casará con el doctor. Más tarde, Lulu actúa en un teatro de bailarina en una obra escrita por el hijo del Doctor. Se enfada mucho porque ha visto entre el público al Doctor junto a su joven prometida (que no es ella, evidentemente) y monta un numerito. El Doctor viene a ver qué narices le pasa y ella empieza con que se va a casar con un príncipe que la corteja y acaba embaucando al doctor para que escriba una carta a su prometida rompiendo el compromiso. Lulu se casa con el doctor, pero sigue teniendo un enjambre de admiradores alrededor: un niñato, un acróbata forzudo, una condesa lesbiana y el propio hijo del doctor, que está por sus huesitos. El doctor Schön, harto, le da a Lulu un revólver para que se suicide ante tanto escándalo y limpie su honra. Lulu, que es más lista, lo mata a él. Un año más tarde, la condesa lesbiana organiza un plan para que Lulu se pueda fugar de la cárcel. Se hace enfermera, se pone las bragas de una muerta de cólera, se contagia del cólera, va a visitar a Lulu a la cárcel, se intercambia las bragas con ella y la contagia. Van las dos al mismo hospital. A la condesa le dan el alta pero regresa porque ha olvidado su reloj. En el regreso, cambia sus ropas con las de presidiaria de Lulu, quien escapa. Cuando vuelve, el acróbata no la quiere llevar con él por los circos porque está la pobre hecha un asquito (físicamente hablando). Lulu se queda con el enamorado hijo del doctor en el mismo sofá en el que se desangró su padre. Lulu y cuadrilla escapan a París, donde es chantajeada por un marqués que le pide dinero a cambio de no denunciarla a la policía. Como no tiene dinero y ya le ha sacado todo lo que ha podido a la condesa, el marqués le propone que se vaya de puta a un burdel en El Cairo. El acróbata forzudo también necesita pasta y chantajea a Lulu. El padre también le pide dinero. Lulu convence a la condesa de que se vaya con el forzudo y así su padre se lo podrá cargar. Hay un tumulto por el valor de unas acciones que cae en picado y Lulu, su padre, la condesa y el hijo del doctor huyen a Londres. En Londres, como no tienen un duro, deciden prostituir a Lulu. Su primer cliente es un cura. Su segundo cliente, un negro que le da una paliza al hijo del doctor y lo mata. El tercer cliente es Jack el destripador, que se carga a Lulu y a la condesa. De las bragas encolerizadas no se vuelve a saber nada.

Y con todo esto ha habido auténticas desbandadas de público en el Teatro Real.

Claro que era música atonal.

Que entramos a las ocho y salimos casi a las doce.

Que se dice Lulu y no Lulú.

Y que el escenario era únicamente una tarima blanca y una pared de cristal.

¿Que no te ha gustado el argumento de Lulu, de Alban Berg?

Pues yo salí encantado, oiga.

Mi crónica de la LULU de anoche, aquí (clic).
A Lulu hay que ir con los deberes hechos.

El vídeo del principio se lo robo a Madrod con todo el descaro.
Ya lo hacían los Ailovius hace siglos, ¿verdad?

Anne Igartiburu desnuda



Ana de Armas desnuda

Si es que me voy a tener que abrir otro blog


Porque si no a ver cómo cuento yo de manera semianónima toooodo lo que ha pasado este finde sin sacarle los colores a más de una que yo me sé o a mí mismo. En fin, comentaré aquí el principio y el final, que si no me tiro un rollo que ni pa qué y me sale la anónima subnormal de turno a criticarme la pérdida de tiempo (después de haber entrado ELLA unas diez veces al blog en dos días, claro).


Que sí, que vimos la de Amenábar, la Ágora de la Hipatia ésa.

Vamos a ver, está bien. No es la quintaesencia de las maravillas pero está bien. Lo que cuenta es muy interesante, la recreación histórica no huele, tiene ritmo y crea tensión... ¿Y entonces? Pues que no llega. No se consigue empatizar con ningún personaje y ninguna de las pasiones que se muestran llega a conmover: ni la pasión de Hipatia por la astronomía, ni la del esclavo, ni la del prefecto. Sólo los malos malísimos están bien dibujados. Y es que donde más mimo ha puesto el director es en narrarnos así un poco maniqueamente los tejemanejes religiosos y las guerras de poder que se esconden tras los fanatismos. ¿Ataque al cristianismo? Pues mira, sí, pero es totalmente aplicable y trasladable al talibanismo islámico o al fanatismo judío.


Agora se queda como una peli supercorrecta y tal (tal significa muchas cosas, claro). Como hasta la fecha yo desconocía cualquier referencia histórica hacia la señora Hipatia y compañía, ignoro si la peli es rigurosa con la historia, aunque el trasfondo histórico del guión es como una novela de Dan Brown, parece que está sacado de la wikipedia. Por lo que he leído, la Hipatia real tendría unos sesenta años en la época de los hechos y sería alguien más influyente y poderosa que la mística y buenrollito Rachel Weisz soñando con elipses que pasa por la peli como si el mogollón historicorreligioso no fuera con ella. Aparte, la biblioteca que se destruye no es la legendaria de Alejandría, sino una posterior.

Eso sí, la recreación histórica de la decadencia y caída del imperio romano está muy conseguida. Nada chirría y no hay excesos infográficos salvo unos planos Google Earth un poco reiterativos. La estatua del dios está encargada a algún maestro fallero porque es lo que más canta, pero el resto, chapeau.


Parte de la culpa de la falta de apasionamiento la tienen los actores masculinos elegidos para acompañar a la Weisz. Parecen todos como los clones malos de otros actores famosos. Max Minghella es un Colin Farrell inexpresivo con cara de pan y el Sinesio es como un Brad Pitt atontado.


Mejor está Oscar Isaac (Orestes), aunque a mí me parecía que en cualquier momento se iba a desmelenar, poner liguero y marcarse un Rocky Horror Picture Show.


Que sí, que nos gustó. Que el cine estaba abarrotado y, lo más sorprendente, callado.

Ahora, las dos pelis más esperadas y publicitadas del año, Ágora y Los abrazos rotos, pecan de lo mismo: no llegan a transmitirme las tremendísimas pasiones que me intentan mostrar.


Y si así empezó el largo finde, acabaría de una manera la mar de surrealista, pero eso ya... otro día. Por cierto, qué cansino el último de la Bartoli. Agotador.


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