Tonterías animadas de ayer y hoy presentan... los estudios sobre gays


Cada equis (o equis palito) años surge un "estudio" sobre los gays. Hace unos años una prestigiosa universidad americana lanzaba unas conclusiones sobre la relación entre tendencia sexual y la diferencia de longitud entre los dedos índice y anular. Así, tan ricamente. Y eso tan absurdo salió en tooodos los periódicos de aquí en España. Se ve que no había más noticias.

Pues ahora acaba de salir otro aún más peregrino: investigadores de la Universidad de Albright, en Pennsylvania, han estudiado la percepción de la sexualidad basada en la simetría de la cara.



La cosa tiene coña, porque no se trata de que te digan que si eres simétrico del todo seas un heteruzo y que si te pareces a Rossy von Donna de Palma seas maricón, NO. Se trata de lo que los demás opinen de ti según tu forma de la cara.

Es una variante del famoso gaydar, el radar que dicen que tienen algunos para localizar a los gays con sólo verlos.

El estudio se hizo con el escandalosamente alto muestreo de ¡40 participantes! que tenían que ver fotos de ¡60! personas y decir qué les parecían, si bollo, marica, buga o bi. Y concluyeron que, cuanto más simétrica es la cara de uno, más creen los demás que es hetero. ¡Chúpate esa mandarina!

Pues a mí que me lo expliquen, con la cara de pan que tengo que más redondo y simétrico no puedo ser, y lo maricón que he salido.



Necedades aparte, que bien llenan las páginas del Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology, a mí lo que me llama la atención es un par de puntos:

- ¿Qué tipo de reflexión lógicoabstracta es la que lleva a la mente de alguien a ocurrírsele buscar paralelismos entre dedos de la mano o la forma de la cara y el comportamiento sexual? ¿O fue una ocurrencia, una genialidad?

- Ya que toda investigación requiere recursos, quién es el que autoriza y financia estas cosas y, sobre todo, ¿con qué oscuros fines?

De toda la vida estoy HARRRTAAAA de oír lo del origen genético del comportamiento sexual. Parece como que haya dos bandos: los que pretenden justificarse y los que quieren averiguar... ¿para poder así curarlo, erradicarlo?

Mira, a mí es que me da igual que sea congénito, adquirido o que sea una "fase". Yo lo soy y punto.



Por cierto que para acabar con la tontería, he buscado "simetría de la cara" por Google y me he topado con dos webs muy simpáticas:

En una, afirman que "Las personas que tienen la cara simétrica son más propensas a ser egoístas, mientras que las que la tienen asimétrica tienden a ser menos saludables".

Y la otra es la inefable YAHOO ANSWERS! (Yahoo Respuestas). De verdad que lo de esta web tiene tela. Yo no sé cómo los buscadores la siguen metiendo en sus resultados, porque busques lo que busques las respuestas que dan son de lo más absurdas, siendo la más habitual (y calificada como mejor) la clásica: "Yo no sé contestarte pero espero que encuentres la respuesta".



Pues bien, a la inteligente pregunta ¿Se puede distinguir a los homosexuales por los rasgos faciales? hay una respuesta que mancanta mancanta del todo:

"yo opino que si, si te das cuenta la gran pero gran mayoria de homosexuales tienen un parecido de cara increible, noce a que se deba ... es mas yo siempre les digo a mis amigos "mira este broerr es gay, o esta flacaa es lesbi".. sin conocerlos, solamente con verlos, y a las finales resultan siendolo XD, encerio te lo juro."

Así que ya sabéis, nenes. Esta noche a medirse los dedos ¡¡¡HE DICHO LOS DEDOS!!! y a sacarse una foto de cara, imprimirla, doblarla por la mitad y ver si los puntos coinciden. De los resultados dependerá que los profecionales de mentiras sepan que seas bollera, maricón o que se te note mucho, encerio te lo dice.

¡ Humilladas en el Martínez Bar !





Es una alegría que la zona de "detrás de Telefónica" de Madrid se haya ido rehabilitando del estado en el que estaba hace unos añitos, degradadísimo por la prostitución de calle y la chusma que a su alrededor se genera, aunque queden reductos. Qué tiempos aquellos cuando yo hacía la PSS en la calle Desengaño esquina Ballesta. Para las jóvenas, la PSS, alias "la prosti", era lo que hacíamos los mariquitas que no queríamos ir a la mili. 


Posiblemente el año más divertido de mi vida. Todas las tardes tenía que pedir paso a la prostituta que hacía la calle en el portal. Al principio me chistaban, pero al poco tiempo se acostumbraron a verme y ya pasaban de mí. No ocurría lo mismo con mi compañero de prosti, que hacía lo que podía para escaquearse, aparecía de Pascuas a Ramos y encima llegaba "vestido de señor", con su abrigo y paraguas, o de chulo, cuando venía en moto. No es que le chistaran, es que se le tiraban encima.

 

Por aquellos tiempos, hablamos de mediados de los noventa, la zona por la noche daba miedito. Creo que el único sitio que no era un puticlub, sauna o sexshop era el Escueto, en la parte de arriba de Barco, donde actuaban los Productos Lola. El ex de un par de amigos (sí, primero fue novio de uno y luego de otro, para regocijo de los conocidos comunes) se compró un piso en Valverde. Cuando fuimos a verlo (muy mono, muy mari todo) nos comentó que la zona era muy chunga, pero que con espíritu visionario la veía arreglada en unos cinco años.

No han sido cinco, sino unos pocos más, pero tenía razón: los puticlubs han desaparecido casi todos y han sido sustituidos por tiendas de ropa o bares "modernos", y se ha creado una nueva área de ocio y consumo que ha rehabilitado casi en su totalidad la zona. La asociación de comerciantes se hace llamar Triball (Triángulo Ballesta, clic), y es como se conoce ahora el barrio.

El caso es que Barco, Valverde, Puebla, Desengaño y Ballesta se han poblado de localitos muy agradables para tomar una copilla o salir a cenar. (Sí, también puedes ir de guarreo a la Madhunter en el Ya'stá [¿sigue allí o la han pasado a recoletos?] o de más guarreo al Xtrem Bar, al Odarko y a la Sauna Gran Vía, pero eso no es lo que nos ocupa hoy). 


A mí lo del nombre de Triball me suena un poco snob, como cuando estás escuchando al conjunto músicovocal Chicasss y los catalanes te corrigen el que has dicho Sonido Sabadel en vez de Sabadelllll o los vallisoletanos se ríen porque no sabes distinguir fonéticamente entre calle y caye, pero en fin, le da un puntito chic al asunto.

Y es precisamente en este esnobismo y tontería donde han caído algunos locales que quieren parecer exclusivos. 

Porque vamos a ver, si vas a un sitio pijo ya sabes que te vas a encontrar a un portero absolutamente gilipollas y a unas camareras bordes con mechas rubias y la cara como coloreada de rotulador Carioca marrón que no te van a dirigir la palabra porque sólo saben echar hielos en un vaso de tubo y mezclar dos líquidos. Si te gusta el ambiente vas, y si no no vas, y punto.


O si entras en un local de ambiente gay verás al camarero hipercachas que es que ni sabe echar los hielos. Pero es tannn mono que pagas sin rechistar el euro de más que te cuesta la copa de garrafón y vuelves pestañeando y con cara de boba donde tus amigos:

- Me ha hablado, me ha hablado.
- ¿Síiii? ¿Y qué te ha dicho?
- Que eran nueve cincuenta.

Pero es que si entras en un local en el que se supone modernidad, buen rollo y nivel en lo que a calidad de lo que te sirven se refiere, jode que te traten mal.


Y eso es lo que pasó el fin de semana pasada en el Triball en el Martínez Bar , un cocktail bar en la calle del Barco, 4.

Mucho "elixires artesanales" y mucho gintonics caseros de alcohol premium "como los que se preparaban hace un siglo en los speakeasys de Nueva York" si luego cuando llegas el servicio no es que sea regular, es que es indignante. 

Raro pareció, porque otras veces las chicas siempre habían atendido muy bien, pero este finde pasado tocó "el camarero ocurrente", la típica moderna buenrollito con perilla y gafas que parece que esté allí  sólo por la imagen "cool" que da.


Primero estuvo como de cachondeo al tomar la nota. ¿Qué pasa? ¿Que le extraña un grupo numeroso de sólo hombres en un local que no es estrictamente de ambiente? ¿Que le hace gracia y se ríe sin sonrojo cuando alguno  tiene que alejar la carta para poder leerla porque no ha traído las gafas de cerca?

¿A qué viene el ponerse luego en plan digna y dejar las consumiciones en la mesa sin decir ni mu y hala, apáñatelas como puedas y adivina qué cóctel es el tuyo?

Y el colmo viene cuando, a la hora de pedir la cuenta, haya que reclamarla un par de veces y el susudicho suelte un "perdona, pero cuando estoy atendiendo a otros clientes no te puedo atender a ti" con retintín (rintintín que decía mi primer marido, al que mira, precisamente conocí en la época de la prosti en Desengaño).


No me considero una pija a la hora de ser consumidor, ni voy con ínfulas o exigencias, pero un mínimo de cortesía por lo menos a la hora de tratar a los clientes, coño, aunque sólo sea porque te estás dejando un pastizal en cada copa.

El Martínez Bar tiene un local precioso y con un ambiente super agradable pero el trato hace replantearse muy mucho el volver.

Para humilladas ya nos vamos doscientos metros más allá a Chueca a que dos musculocas clembuteroladas nos ignoren mientras nos ponen un café infecto y al servir lo derramen en el platillo pringando el azucarillo y la galleta surtido Cuétara.

Triball sí, tontería no.

Tres pelis


The Artist:

Película DISEÑADA para ganar premios. Cogemos "Cantando bajo la lluvia", la mezclamos con la típica historia de personaje vencido et voilà: varias cosas que apasionarán a todos los que hacen cine (y entregan premios): blanco y negro, ambientación retro, muda y QUE TRATA SOBRE CINE.

Es una película muy amable que está muy cuidada en todo detalle, con un guión que no tiene ni vuelcos ni sorpresas, es una historia clásica que no por conocida deja de interesar, porque está muy bien contada.


Además, juega con la baza de unos intérpretes fantásticos, especialmente la chica (con el prota se podrían haber cortado un poco en el parecido con Gene Kelly, es que es tannn obvio).
Lo dicho, una peli agradable que se ve con mucha simpatía.

Ni que decir tiene que mi tx, alias Francis Ford Coppolla Junior XVIII, le sacó todos los peros imaginables a las escenas de películas mudas antiguas: hay un travelling, no se hacían travellings en aquella época, ni zooms, ni blablablá. Lo negará, pero le gustó.


The Girl with the Dragon Tattoo (Millennium Los hombres que no amaban a las mujeres versión yanki):

Película hecha para el público USA que ni ha leído la novela ni ha visto la anterior película sueca basada en lo mismo. Y punto.

Muy correcta y consiguiendo crear la dualidad de ambientes que requiere la historia: hechos terribles ocurriendo en un lugar plácido, frío y estático.
A los que hayan leído la novela les gustará hacer las comprobaciones de siempre: que si sale esto o que si esto otro deja de salir. Plastas. Yo valoro una película por su entidad en su misma mismidad mísmica, no porque refleje exactamente el libro original va a ser mejor o peor (y si no me hagas hablar una vez más de los anillos y su puta madre).


Los que hayan visto la peli sueca se quedarán un poco chafaos: es que es TAN IGUAL que asusta. Vale, sí, sale la princesa prometida y nos evitamos al prota blandengue y antimorbo sueco y lo sustituimos por un Daniel Craig al que los años se le están echando encima a puñados, pero que por lo menos tiene entidad y morbillo, pero es que el resto parece una fotocopia. E incluso la resolución del misterio en la americana (la parte de la isla) es lentísima y anticlimática, y encima el epílogo se hace largo (terrible autospoiler en la misma película sobre qué pasó con Harriet). 

Y para los que ni han leído ni han visto la peli sueca pues bien, una cinta con su dosis de tensión y una historia que va atrapando. Sufi.
¿Rooney Mara para Óscar? WTF?



The Descendants (Los descendientes):

Película preparada para el lucimiento de George Clooney (¿qué se ha hecho en la cara???)

Si el prota estuviera viajando, sería la típica road movie de viaje real a la vez que viaje interior y descubrimiento de lo que tiene alrededor, porque tiene la misma estructura. Pero como lo más que hace Clooney es coger dos aviones y pegarse dos carreras, pues no es una road movie, pero no se puede obviar su parecido con Entre Copas (Sideways), del  mismo director.


Sobre una base argumental sencilla, Alexander Payne construye un drama familiar triste salpicado con gotas de humor y... humanidad, sin acercarse ni por asomo al sentimentalismo. Todos los actores están estupendos y adecuadísimos en sus roles, destacando una Shailene Woodley extraordinaria, aparte de guapísima. ¡Y a la niña pequeña no dan ganas de asesinarla!

Y un punto extra, el presentar Hawaii de manera totalmente atípica, con sus rascacielos, su punto de cutrerío y un tiempo húmedo, lluvioso y desagradable que se aleja mucho de las playas paradisiacas que nos venden siempre.
Recomendable. 


En fin, tres pelis que están bastante majas, y que para lo que hay en cartelera superan la media. Me gustaron.

Y joder cómo se ha complicado publicar algo en Blogger, estos de Google cada día la cagan más con los cambios, lo de las imágenes es una locura.



La noche de los exes vivientes


Mira, yo no sé si la ley antitabaco va a acabar con los baretos de día, donde van los jubilaetes a tomar el carajillo y la señora a echar a la tragaperras lo que sisa de la compra, pero desde luego los bares nocturnos siguen estando petados como siempre.

Y en Madrid (y en este país) ya se sabe que en cuanto la temperatura supera el límite de lo soportable sin tener que guarecerse, TODO DIOS SE LANZA A LA CALLE.

Por no hablar de las maricas, claro: TODAS A SALIR EN CAMISETA DE TIRANTES (o sin ella).


Hace unos findes (¿éste, el pasado, hace un mes? no me acuerdo ni lo pienso decir) estábamos un sábado el tx y yo agotaícos perdíos después de habernos tirado todo el día ayudando a que nos montaran un mueble.

Sí, en el piso de arribota, saliendo a la azotea, tenemos un minicuarto alargado en el que teníamos una cama "para los porsiacasos", que eran cuando venía Miss Paris Morgan de Amsterdam y se quedaba a dormir en casa o para TX cuando no me aguantaba más los ronquidos en la época pre-CPAP.

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La cama ocupaba casi todo el espacio, dejando un pasillo estrecho (Magenta, Magenta) para pasar y poner el tendedero. Quedaba incómodo y cutre. Además, cualquier superficie horizontal amplia se convierte inmediatamente en un lugar donde dejar todo lo que no quieres/sabes guardar: dos barreños llenos de calcetines y todas las sábanas y toallas de la casa recién sacadas de la plancha y que se van sedimentando en estratos cual milhoja textil.

Hemos quitado la cama y la hemos sustituido por un bonito mueble cama abatible con armaritos encima. A medida. Así nos ha salido por un pico, pese a ser precio "de amigo". Y como es amigo el que nos lo ha hecho, nos tocó ir a su taller, embalar el mueble tabla por tabla, trasladarlo al polígono, desembalarlo, subirlo a casa (las tablas largas y la cama no caben en el ascensor, unas cuantas plantas a mano por la escalera) y ayudarle a montarlo.


El resultado final es estupendo, pero nos llevó todo el sábado y estábamos baldaos.

Y yo todo el día:
- Tx, esta noche saldremos, ¿no?
- Tx, la semana pasada me dijiste que este finde saldríamos.
- Tx, cielito, ¿hacemos cena o salimos por ahí?
- Tx, en cuanto terminemos de montar me ducho y nos vamos, ¿no?
- Tx, si no quieres conducir llevo yo mi coche.
- Tx, me han llamado los chicos, que si vamos.

Y claro, el pobre tx, después de un día quetesubo quetebajo con las putas baldas, y con lo poco aficionado que es él al ocio nocturno, a eso de las diez de la noche estaba con una cara como para irse por ahí de farra (fauces mayos).

Y aquí empezó el drama. Lo vi y dije de quedarnos en casa, y él que no, que salíamos, y yo que ni hablar, que si me iba a poner la cara larga en el primer lugar al que entráramos que nanay, que sí, que no, que caiga el chaparrón... al final optamos por la decisión más inteligentemente consensuada: yo salía y él se quedaba en casa.

Bueno, había que verme pegando brincos por las escaleras mientras me ponía las lentillas a saltos y me cambiaba tres veces de camiseta a ver con cuál parecía menos foca.


Llamé a los amiguitos, que estaban de reunión en ca la calva, porque ya se sabe que los mayores quedamos primero en las casas para luego salir a tomar la única copa y luego volvernos a dormir que estamos achacosas. Quedé en que los esperaba en un conocido bar.

Y allá que fui, solito. Y aquí viene una de esas típicas tonterías de las que habría que hacer tesis doctoral: "cómo entrar solo a un bar de ambiente". (Solo de solipandi, no de solamente, que ahora también se escribe sin tilde).

Opciones:

a) entrar despacio con cara de cabreo y poner en marcha el escáner para escudriñar a todos los asistentes.

b) básicamente lo mismo que la anterior pero con la boca humedecida y entreabierta, acompañada de juego de pestañas y miraditas desde lo lejos, en plan zorra.

c) entrar divina sin mirar a nadie e ir directamente a la barra a esperar que lleguen tus amigas, andando como una supermodelo (pero de las auténticas, las del reality de cuatroº).

d) ir de despistado, con cara de bobo y mirando como perdido, como si no supieras dónde te has metido, so zorra.

e) hacer como que vas buscando a alguien, así nadie creerá que entras solo a los bares porque no tienes amigos y todos dan por supuesto que tienes una gran vida social ya que vas buscando a tu gente.

Y, como soy gilipollas, se me ocurrió optar por la opción e) sin tener en cuenta que la diferencia de luminosidad entre la calle y el oscuro antro al que iba a entrar provoca una sensación de "no veo na" durante unos segundos.


Entré sin ver un pijo (yo de noche es que voy como los topos) y en cuanto hice un par de estiramientos de cuello como de perrito de las praderas una mano me agarró del hombro y me atrajo hacia sí:

- Moooooochoooooo.

No soporto los sobeteos ni los toqueteos. Espacio vital YA.
Cielos, quién sería.
Pues ni más ni menos que un ex. Y ya se sabe que para mí los exes son como archivos de Windows: ejecutables, por mucho (muchísimo) tiempo que haya pasado.

Cuatro frases de rigor supuestamente amigables y una disculpa: "oye, que estoy buscando a los chicos", para salirme a la calle, agarrar el móvil y llamarlos: "niños, que lo de que os espere en tal sitio ni de coña, que está el ex y me ha pillado por banda, que nos vemos en la calle y vamos a cualquier otro lado".


Dicho y hecho, aparecieron, entramos en otro antro rancio de esos con pantalla gigante de vídeos musicales "para gays de más de cuarenta" y cuando estoy tomándome mi cerveza sin alcohol (que conducía) noto que más allá de la pantalla musical hay una cara que se me queda mirando. Escudriño. Mala cosa eso de que las lentillas tengan una dioptría menos que mis gafas, no veo na, no veo na, pero sigo mirando y... ¡COÑO! Otro ex (y con éste las cosas sí acabaron bastante chungas). ¿Pero qué se ha hecho, aparte de echarse una década más a la cara? ¡Se ha dejado barba y se ha disfrazado de OWL! ¿Era él o no era él?

Pues claro que era él. Más que nada porque pese a las oscuridades estaba con un amigo inconfundible, de esos que te repartes en las separaciones, en plan "a quién quieres más, ¿a papá o a mamá?"

Otra situación típica: Si te he visto no me acuerdo, y si nos hemos visto los dos y lo sabemos, ni nos miramos. Yo sigo con mis amigos y tú con los tuyos.

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Llegó la hora de cambiar de local. Entramos en uno de esos locales con música electrónica pasadísima e insoportable, pero al menos a un volumen que permite la conversación. Y estando apoyado en la pared... ¡OTRO EX! ¡¡¡Pero bueno!!!

Y esta vez ya con recochineo: Pasa delante mío a menos de medio metro con cara de ir mirando al infinito (opción d, ir con cara de boba) y, como es bastante más alto que yo, mirando por encima y haciendo como que no me ve, cuando evidentemente me ha visto. Iba acompañado, y a su "acompañante" le resultó la cosa tan bochornosa que cuando pasaron de largo le debió decir algo, y entonces el EX se volvió:

- Hoooombreeeee, si no te había reconocido sin las gafas. ¿Qué? ¿Tomando una copa?

Hay que ser tonta y payasa. No, esperando el autobús, no te jode.

- ¿Y el Tx?
- En casa.
- Ah.

Y se fue.

Finiquitismo de copa y ya los amigos se dispersan, que están mayores. Nos quedamos sólo dos y decidimos seguir "un poco más"...
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Observaciones:

a) Cualquier parecido de esta entrada con la realidad o con lectores de este blog puede o no ser coincidencia, así como los grados de exe-cutabilidad de sus protagonistas.

b) La inspiración en Cuento de Navidad de Charles Dickens también es dudosa (el fantasma de los exes presentes, el fantasma de los exes pasados, el fantasma de los exes futuros).

y c) Que nadie se invente cuentos ¿He aclarado acaso si los exes eran míos o de otro? Pues eso.

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Un día en Salamanca



Sin ir más lejos fíjate el mundo charro cómo se ha portao conmigo.


Hemos ido de copiotas. Aprovechándonos de la información de una pareja de amigos que fueron hace nada, este sábado nos hemos hecho una escapada de 24 horas a Salamanca.

Por favor, que el mundo charro no se me eche encima diciéndome que en un día no da tiempo a verlo todo y que me faltan muchísimas cosas por visitar y que debería haber ido a comer a tal sitio o a visitar tal convento de monjitas charlatanitas silenciosas, es una visita Mocho Style y como tal la voy a poner aquí.

Otra cosa: Salamanca NO es Castilla, por mucho que esté en la meseta. Pertenece al extinto Reino de León (León/Zamora/Salamanca), lo que ocurre es que administrativamente pertenece a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, y a los salmantinos les repatea mucho eso de que a todos se les llame "castellanoleoneses". No, son "castellanos y leoneses". Avisado vas para que no metas la gamba, que ya sabes que hoy en día la gente se ofende con cualquier fruslería y se te puede arruinar un polvo si a un ligue salmantino le dices castellano (me llaman mal, me dicen mal, me da una rabia).

Desde Madrid a Salamanca se llega en dos horitas, así que saliendo un sábado tempranito llegas a media mañana, haces el tour de exteriores y haciendo noche allí hasta puedes visitar monumentos y museos.


Lo primero, pillamos por Booking el mismo hotel rimbombante que nos habían comentado: Gran Hotel Corona Sol, de cuatro estrellas y un cometa. La situación, muy buena: a un paseo del centro pero con la comodidad de poder aparcar en los alrededores sin meterte en el casco viejo de la ciudad.


Al hotel... bueno, le sobran el cometa y casi media estrella, porque vamos a ver, sí, es enorme, es nuevo, las habitaciones son grandes, entender el funcionamiento de la ducha es de ingenieros aeronáuticos y todo está niquelao, peeeeero


hija, es que entras y parece que te has equivocado y metido en un bingo, todo cromados y espejos, así como falto de calidez. No tiene cafetería y para ser un 4 le faltan detallitos, tipo frigo en el dormitorio (aunque no sé, luego siempre lo acabo apagando porque hace ruido), más cositas de aseo, o que el protector de colchón no se resbale tanto o las camas se paseen por el suelo de mármol.

Que sí, que no pasa nada, tú empiezas a follar tan tranquilamente y no te importa que sea en un par de camas individuales conjuntas. Pero es que luego, cuando llevas un rato, cada cama se ha ido por su lado, se te cuela la cabeza en el hueco y si has hincado las rodillas se te van separando y vale, no pasa nada, pero llega un momento en el que te empieza a doler la cadera y dices: hala, Stop. Y a parar, volver a juntar las camas (yo tengo un amigo que cuando le tocan camas separadas coge un cinturón y ata las patas, previsor él), recolocar las sábanas y ponerte de nuevo a la faena. Como para quejarse a recepción.


Bueno, el caso es que el hotel bien, oye, y encima con un Mercadona justo debajo para poder surtirte de productos Hacendado. Hubiéramos preferido un súper con productos de la tierra, porque mi diálogo con una empleada fue tal que así:

- Hola, oye, ¿tenéis hornazo?
- Ahora no, pero tendremos, cuando sea temporada.
- Ah, ¿Y cuándo es temporada?
- A partir del lunes de aguas.

Y claro, yo me quedo igual, porque si sigo lo mismo me suelta que eso es justo después de Ferias o algo así, y ya me quedo muerto. Viva la precisión. (Lo he mirado en Google, el lunes de aguas es después de Semana Santa, no puedo ser más concreto porque Semana Santa cae en fechas distintas cada año, según pillen los oráculos lunares de los católicos).

Los orígenes del lunes de aguas se remontan al siglo XVI, cuando el rey Felipe II dicta unas ordenanzas según las cuales las prostitutas que habitaban en la Casa de Mancebía local debían ser trasladadas, durante la Cuaresma, fuera de la ciudad, para que los hombres de Salamanca, sin la presencia de busconas, evitasen las tentaciones del pecado de lujuria. A partir del Miércoles de Ceniza dichas meretrices eran trasladadas al Arrabal del puente, al otro lado del río Tormes. Hasta el primer lunes después del de Pascua (lunes de aguas) permanecían bajo la custodia del Padre Putas. En esta fecha éste las conducía de vuelta a la ciudad, vitoreado por una multitud de estudiantes que no ahorraban en hornazo, bebida y bailes para celebrar la llegada de estas cortesanas con una fiesta en las riberas del Tormes y en barcas engalanadas.

En fin, el caso es que después del checkin , a dar nuestro paseo por Salamanca. Como de costumbre en este blog, esta entrada va de mi "Recorrido de un día por Salamanca".


Empezamos por el convento de las Úrsulas Andress (B). ¿Y por qué? Pues porque era lo que más cerca pillaba del hotel (A). Tiene un curioso remate exterior en el ábside, que es poligonal, y dentro tiene un retablo barrocón barrocón y un sepulcro made in Siloé que puedes ver... si lo pillas abierto, claro.


Porque ojo con los horarios de visita de los monumentos salmantinos, especialmente iglesias y conventos. ¡Caray! Vamos, casi es mejor llevárselos apuntaditos, o si no resignarse a hacer una visita de exteriores, que también está muy bien, oyesssss.


De allí a ver las torres y la balaustrada del Palacio de Monterrey (C), propiedad consorte de Alfonso Díez para chincha y rabia de toda la prole de la duquesa de Alba, claro.


Y, enfrente, la Iglesia de la Purísima (D), renacentista, con un cuadro de la Inmaculada de José de Ribera, el españoleto, que es una joooooooya y que hay que ver. Llevan décadas queriéndoselo llevar al Prado.


Desde allí salimos por la calle del Prior hasta la Plaza Mayor (E). La idiosincrasia española nos lleva siempre a las comparaciones, que si mi pueblo es más bonito, que si mi plaza es más grande o que si mi paseo de gracia es más ancho. No seas paleta, la plaza mayor de Salamanca es una maravilla barroca "de belleza incomparable". Además te puedes entretener mirando los medallones con reyes de España y personalidades. Sí, todo el mundo acaba buscando el busto de Franco (impoluto).


De la plaza salimos por la Rúa Mayor, que es la calle por la que se pasean las señoronas salmantinas con los visones los domingos por la mañana, hasta las catedrales. (Que si aquí dices catedral se ofenden, que tienen dos). La nueva (F), de un imponente gótico tardío y la vieja (G), románica (tuvieron el buen criterio de no derribarla para hacer la nueva), con su característica torre del gallo en el crucero. A los fans de la historia ficción, señores de los anillos y falsos medioevos y tal les encantará, porque es una cúpula así como recubierta de escamas de dragón.


El recorrido Ieronimus (nada que ver con los indios) te pasea por las torres de ambas catedrales dejándote ver las naves. Muy recomendable. Eso sí, si tienes vértigo lo puedes pasar un poco mal. Tx las pasa canutas en los suelos de rejilla y las escaleras de caracol, pobrecico mío, pero al final, después de que volviera a coger algo de color, reconoció que mereció la pena.


En el lateral de la catedral nueva hay que buscar el astronauta, entre los adornos de las jambas de una puerta. Genial la frase de una turista:

- Ya hemos visto el astronauta, ahora sólo nos queda encontrar la rana y ya nos podemos ir de cervezas.


De la catedral vieja puedes pasar a la Casa Lis (H), un precioso edificio modernista (la vista posterior desde el río por la noche es de impresión) con un museo Art Nouveau y Art Déco (nunca me aclaro cuál es cuál, el de las flores y el de la geometría).


Tiene una colección impresionante de criselefantinas (figuritas de marfil y oro/bronce de mujeres bailando) y sí, es un museo MUY MARICA de ver.


Y la tienda ni te cuento, cualquier mariquita con delirios decorativos se volvería loca loca. Además, visitar un edificio modernista desintoxica mucho de tanta piedra de Villamayor, caramba.


Al lado está el Huerto de Calixto y Melibea (I) que es... un parque. Pues eso. Sí, vale, un pozo en el centro y es mencionado en La Celestina. Superinteresante, o sea. La visita es recomendable por la noche. No es que haya cancaneo, que no tengo ni idea, pero las vistas a las catedrales iluminadas son "muy gonitas" y el jardincillo tiene su encanto.


En el pozo alguna erasmus descerebrada pondría un candado como muestra de amor y se ha ido siguiendo dicha estúpida moda (como la de pegar chicles debajo del balcón de Romeo y Julieta en Verona o llenar de kleenex la verha de la casa de la virgen María en Éfeso). El caso es que algún día tanto candado se acabará cargando el pozo, ya verás.


Nosotros dejamos el huerto para la noche y el museo Casa Lis para el día siguiente, para ir más relajaditos.


Retrocediendo, se llega a la fachada de la Universidad (J), en la que hay que encontrar la rana que decía la tía aquella que se quería ir de cervezas después de ver al astronauta de la catedral. Pues aquí lo tiene más difícil, porque anda que no es pequeña ni está escondida la jodía rana. Pero siempre hay alguien que lo sabe y te dice dónde está.


Detrás, imperdonable no acceder al elegante patio renacentista de las Escuelas Menores (K) y ver la soberbia pintura "El cielo de Salamanca" de Fernando Gallego en la bóveda de una de las salas (pa quedarse embobao).



Saliendo a la izquierda, la Casa de las Conchas (L) (no sólo hay que ver la fachada, hay que entrar y ver el patio) y la fachada barroca de La Clerecía (M), que tiene una perspectiva de visión CERO, mira que poner semejante mamotreto en una calle tan estrecha...


Y un poco más abajo, para acabar con la búsqueda de figuritas en la decoración de las fachadas, hay que encontrar el tuno de la iglesia de San Benito (N). No es difícil, te lo encuentras de sopetón nada más mirar, quizás por eso no aparece en muchas guías y la señora de las cervezas no se pasó por allí.




Retrocedemos (tranquila, todo está AL LADO) y vemos la Torre del Clavero (O) e intentamos visitar el claustro del convento de las Dueñas (P), pero o hemos sido muy poco madrugadores o tiene unos horarios imposibles. El tour termina en el peazo iglesión de San Esteban (Q), con un pórtico dequetecagas y un retablo churrigueresco para convertirse (ojo también a los horarios).


Y hasta aquí el "Paseo de un día por Salamanca", que nosotros hicimos en dos, claro, que hay que comer, descansar y echar un polvete por lo menos.


Y si no quieres cansarte andando te puedes ver esa gran película de humor icono del cine español del cambio de milenio, TUNO NEGRO, en la que te hacen un recorrido por todos toditos todos los monumentos salmantinos (hasta se inventan una cripta). Y sale Silke (sí, alguna vez hizo películas).
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De comistrajos no voy a hablar porque comimos en un sitio de menú trampa para turis que bueno, no estuvo ni bien ni mal, pero fue barato y no nos sentimos estafados. Y por la noche tiramos de pinchos y tapeos, empezando por unas bravas en Casa Segundo, que nos anunciaron como las mejores patatas de la ciudad y lo que hacían era tenerlas en la barra y recalentarlas en el microondas. Eso sí, de baratuji, que ya se sabe que Tx y yo somos muy de turismo low cost.


De comprar, pues eso, embutido ibérico de Guijuelo, hornazo y farinato.


Y sobre el ambiente gay salmantino ya sabes, los baños de la estación, la plaza de Abastos y la depuradora de aguas residuales (mmmm, qué higiénico todo). Ah, que tú no eres de cruising en Salamanca. Pues entonces... El Miranda, el Deseos's (delirio kitsch con cuarto oscuro y todo), el Submarino (¿sigue abierto?) y el Carmen, ¿no? Pero vamos, aparte del cancaneo que haya vía chats y apps ya se sabe cómo es el mariconismo en las capitales de provincia: hiperarmarizado, y los que están visibles todos se conocen. Me sorprende que en una ciudad que recibe tal cantidad de población joven flotante, el ambiente gay tiene un punto muy rancio. Y que no se me enfade ningún charrito, pero es así.


Ah, la vuelta.

Desde Salamanca a Madrid vía Ávila (todo autovía y autopista de peaje) no hay ni una sola gasolinera a pie de carretera hasta que llegas al área de Villacastín en la AP6. ¡Eso son 130 km! O sea que o repostas bien antes de salir o te tienes que desviar a los pueblos. Eso es planificación, sí señor.

En tren desde Madrid, dos horas y media y unos 40 euros ida y vuelta.

No es que merezca la pena, es que es una visita obligada.

En fin, que no se diga que no informo, ¿eh?

Y atención a la imagen que encabeza esta entrada, una acuarela de mi amigo J, que es un artista y un pedazo de pintor excepcional.

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