Fresquíbilis sur gel


Pues sí, el verano ha llegado y no porque nosotros hagamos una party improvisada en la terraza, no, es porque hace un calor que tetorras (chiste con el que las señoras que van de público a un programa magacín televisivo se parten el pecho y se dan palmadas en las rodillas).



Preguntaba un amigo por Facebook cómo mitigar los sofocones nocturnos. Y no los sexuales, precisamente, ni los menopáusicos, que también. Sino los de no poder dormir por culpa del calor. Así que, para todas las FRESCAS...


¿Aire acondicionado? (En la morgue, armarios de metal)
Insanísimo para dormir y con un consumo de electricidad que te orinas vitorina.
Bien para refrescar la estancia, pero dormir con aire acondicionado supone riesgo de constipados porque cuando menos te das cuenta te has quedado con el culo al aire, y no.


¿Aire acondicionado portátil?
Es un muuuuuuuuuuuuu continuo. Un horror de decibelios.
Sirve para refrescar estancias de hasta 20 m2 (yo en el antiguo mochopiso lo tenía en el salón) y ocupa como una estufa catalítica de las de toda la vida.
Pero para dormir, tampoco.
Ah, y acuérdate que tiene una tobera por donde expulsa el aire caliente que es un auténtico trasto.


¿Ventiladores?
Claro, boba.
Hay quien tiene el típico y horrendo ventilador de techo con luz que venden en el Leroy & Merlin con aspas así como coloniales, tulipas a cual más espantosa y cordoncillos de cadenita para encender y apagar. Es una opción. Pero también conozco a gente que piensa que en mitad de la noche el ventilador va a desarmarse y va a morir decapitada en la cama. Ahí tú ya verás, bonica.
Tranquila, hay modelos más evolucionados y estéticamente no tan horribles.


Y el que yo uso no es de techo (con lo que te evitas el riesgo de guillotinamiento involuntario), sino de pie, de los de toda la vida y con programador. Lo programamos una hora cuando nos acostamos y te va dando relentito. A no ser que tengas el sueño complicado, a la hora cuando se apaga ya estás dormido. Me parece la opción más saludablecológicaeconómica.


Pero como nosotros somos muy modernas (y tenemos unos amigos que tienen un ojo fantástico a la hora de hacer regalos), TX y yo también usamos EL GEL FRÍO.

NO, COÑO, no tiene nada que ver con el lubricante, joer.


La esterilla de gel frío se coloca debajo de la sábana (o encima, si quieres sudarla) y te echas sobre ella. Al momento te quedas congelado. No sé qué narices poliméricas tendrá eso pero te quedas como un cubito. Nosotros en verano tenemos la cama dividida en dos: la parte de tx con su esterilla de gel frío y la mía sin nada (bueno, sí, con los tubos de la máscara). Es como una cybercama.


La esterilla funciona de verdad, sale cara (unos 140 euros la unipersonal) pero para casas calurosas es un invento. Por supuesto que al cabo de un buen rato el gel adopta la temperatura del cuerpo, pero entonces te mueves un poco hacia otra zona más fresquita y vuelta a empezar.


Ah, pesa un quintal.
Y si estás en Madrid, lo puedes comprar en cammas.es
Ah, la fiesta marcas blancas está postergada hasta, por lo menos, después del Orgullo.




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