La Casa Azul en Valencia. Sala Mirror. Inicio de la gira de La Polinesia Meridional.

¿Somos tan frikis que somos capaces de hacernos un viaje a Valencia a ver el inicio de la gira del disco la Polinesia Meridional de La Casa Azul?

¿O necesitamos una excusa?

Pues fifty fifty.

La excusa fue que nuestros queridísimos amiguitos los Pikitonis y los Jolín de Pé no pudieron venir el finde anterior a Madrid a nuestros cumpleaños, así que se me ocurrió ir nosotros a Violencia y darles una sorpresa presentándonos tx y yo en un concierto al que sabíamos que iban a ir.

No me digas que no somos absoluta y asquerosamente adoraaaaables.

Aunque para asquerosos ellos, que cuando nos vieron sentados de espaldas en la terraza del barecito de la esquina lo primero que dijeron fue: mira, ahí están los Jolines sentados CON UNOS SEÑORES. (Te la tengo guardada, Papatoni, que lo sepas que yo no soy nada rencoroso pero debe ser que me estoy haciendo mayor y se me pega lo peorrrrr).

Al caso: que después del clásico "Ché, ¿qué hacéis vosotros aquí?" nos metimos el viernes en la sala Mirror (la antigua Roxy, donde vimos a Fangoria hace siiiiiglos) a ver el concierto de Don Guille Milkyway y su Casa Azul.

Creo que no hace falta repetir que soy fan desde hace más de una década de La Casa Azul, como comenté en su día (clic) pero tampoco soy un talifán que me trago sin rechistar todo lo que me echen. Las cosas claritas: en el concierto del viernes hubo sus más y sus menos. Esto no es una crítica... ni una crónica del concierto, son... mis sensaciones POP.



Un concierto de La Casa Azul es una fiesta de fans. Vas a divertirte, a botar, a pasarlo bien, a meterte en su mundo efervescente. Y en eso el público no falló: entregado desde antes de que empezara, como no podía ser menos. Además, un público superheterogéneo, con gente de todas tipologías y edades. Por supuesto que bailamos y coreamos tooodas las canciones. Llenazo en la sala, que además tiene un tamaño perfecto.

Para esta gira, Guille se hace acompañar de dos chicos barbitas con su casco que siguen el rollo estético de los androides de antaño. Le hacen los coros y tocan instrumentos. Pero La Casa Azul es prácticamente él solo en escenario, y hay que adornarlo. Esta vez, con una pantalla central en el escenario y dos minipantallas laterales con proyecciones para cada canción.


Unos visuales muy currados que crean una ambientación perfecta y diferenciada para cada canción. Bestial. Me encantaron las chicas de "Todas tus amigas", las teles retro de "Cerca de Shibuya", la coreo (que me voy a aprender) de "Colisión inminente", la presencia de los exandroides en "Superguay" y en un medley de canciones antiguas y, sobre todo, la genial aparición de Silvia "Niza" cantando a dúo. Hay que verlo. Hasta el tema más flojito del disco, el loveboatero "La Fiesta Universal", tuvo una de las puestas en escena más efectistas del concierto. En ese sentido, fabuloso.


Del repertorio, pues casi todo el disco nuevo y grandes éxitos del pasado. Si le tengo que poner un pero, me faltó "El sol no brillará nunca más". Pero vamos, que estuvieron Galletas, Chicos malos, Shibuya, Como un fan, Esta noche cantan para mí... Temazo tras temazo y con todos absolutamente metidos dentro de la música. Como "hit" ajeno nos cantó el Take On Me de A-ha. Brutal.

Pero también tuvo sus puntos negativos, y el fundamental es el sonido. ¿Cómo es posible que la voz no se oyera prácticamente nada durante las primeras canciones y que después mejorara sólo un poquitín? Como ya es de todos conocido el agobio de tx en las multitudes y su cara de "esto no suena bien", al cabo de un rato me retiré con él a la parte de atrás para estar más relajaditos los dos. Allí estaban Luis y Montse de Elefant Records subidos al fondo y bailando sin parar. No sé, ¿es que ellos no se daban cuenta de lo mal que sonaba la voz de Milkyway? En fin.



El otro punto discutible del concierto son los silencios entre canción y canción y la ruptura total de rollo que acontece cuando Guille se pone al piano, da rienda suelta a su "raphaelismo" y se pierde en las variaciones de las canciones. Que sí, que está bien que lo haga, que es un descansito, pero con una canción vale. El caso es que Milkyway para el concierto, se sienta al piano, se empieza a emocionar él solito y al final acaba destrozando la canción (como hizo con "Yo también") o el mismo piano, que se cargó después de aporrearlo en "Como un fan", para delirio y goce de todos los fans, claro.

La comunicación con el público, la de siempre, aunque estuvo menos hablador que otras veces, y bueno, je je, tuvo el acierto de no hacernos cantar al público la cursilada de los orgonitas de la última canción del disco como hizo en el miniconcierto de presentación.
 


El concierto duró dos horas, que se dice pronto.Y mantener el ritmo tanto tiempo no es fácil. Vale, es el comienzo de la gira, yo creo que deberían pulir algunas cosas: lo del raphaelismo al piano creo que no va a ser posible, pero el tema del volumen de la voz es fundamental, sobre todo teniendo en cuenta lo bien que sonó en la gira anterior.

El caso es que conciertazo, ambientazo y... fiesta universal, como no podía ser menos. 
Y creo sinceramente que, te guste La Casa Azul o no, ir a un concierto suyo es toda una experiencia digna de ser disfrutada.

Y aquí tenemos el nuevo vídeo de La Polinesia Meridional, que acaba de salir, recién sacadito del horno.


Podría decir que dar la sorpresa a los amigos fue la excusa para ir al concierto, pero no, realmente ir al concierto fue la excusa para que nos juntáramos todos los CHICOS MALOS y esa noche saltáramos a la pista.

Y ya comentaré más cosas de este viaje fugaz y fulgurante a Violencia, ya...
(la yoguresa, las revelles y relleches, la mascletà, los chicos "con novia", las camas con ruedas, las ñoras...)


Para la crónica del concierto de La Casa Azul en Madrid en la sala But... clic

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