¡ Repetimos !


Llamame fanático, sin ser yo nada de eso, pero ayer 24 de marzo acabé yendo al concierto de La Casa Azul en la sala But de Madrid, de la gira de La Polinesia Meridional. Pero si ya fuiste al de Valencia en la Mirror (crónica del concierto aquí: clic), me dirás. Pues sí, pero las entradas para éste las tenía de antes, que lo de Valencia fue para dar la sorpresa a mis amigos los pinkis.

Sobre el concierto no me voy a enrollar porque es básicamente lo mismo que comenté la otra vez, con alguna canción cambiada de orden, pero sí hay que mencionar que han solventado los problemas de volumen de la voz y sí, fueron más de dos horas de conciertazo, en una sala más recogida y no tan nave industrial.

Eso sí, la But es una auténtica ratonera. La salida fue un suplicio. Un apelotonamiento brutal que se mezclaba con la cola del guardarropa y del baño de chicas. Y todo porque en la puerta te ponían un sellito por si querías entrar en la fiesta de después. ¿Es que no hay más escaleras que eso? Vamos, pasa algo y ahí nos quedamos todos. 

Y luego ya se sabe, no se puede fumar... ¿y qué ocurre? Que lo que antes era olor asqueroso a tabacazo ahora es un cúmulo de sensaciones olfativas. Y alguien por la zona en la que estábamos olía bastante mal.

El problema es que yo creía que era yo mismo, porque el polo que llevaba me olía raro. Lo de los suavizantes superconcentrados no lo aguanto, en cuanto te pasas un pelín se queda un aroma extraño, superfuerte. Y eso unido a cierta colonia que llevaba me provocaba a mí mismo un olor así rancio. Afortunadamente pedí ayuda a mis amigos para que me olfatearan y respiré aliviado:

- "No, no eres tú". ¡Aquí huele A PIES!

Ufffffffffff. Y la verdad sí. 

Por lo demás, ya se sabe cómo es la gente en los conciertos de La Casa Azul: como los marcianitos del gancho de Toy Story.


(Vale, es una alegoría de la religión, pero también vale.)


Y mucho mariconismo, cómo no. Mención especial al chico de amarillo que lloraba como una maleni cuando sonó "Como un fan". Qué tierno.

Y también lo de siempre en los conciertos: cuando está a punto de empezar y ya te has cogido el sitio llegan grupitos pretendiendo ponerse delante.

En este caso fueron cuatro niñas (y en este caso era verídico, por lo menos una de ellas no se había duchado) que entraron entre la gente así haciendo como que buscaban a alguien y se nos colocaron delante. No mucho problema porque eran bajitas, pero eso sí, a mí mi espacio vital no me lo quitan. 

Así que lo primero que hice fue quedarme quieto y sacar codo. Si querían pasar, que les costara. Luego yo estaba en mi sitio: la rubia gilipollas de la melena pretendió pegar botes delante mío y claro, su pelo se enredaba en mi persona. A los tres tirones ya se calmó.

La muy lerda estaba sacando fotos con flash del concierto, con lo cual salía toda la foto negra y, eso sí, los brazos peludos de la mariloca que estaba bailando delante de ella perfectamente iluminados y enfocados. Lo reconozco, fui marica mala misógina, y justo cuando estaba sacando un vídeo para después retuentiteárselo a sus amigas me llegó un globo de los que andaban por ahí flotando y le pegué un golpetazo contra su cámara, jejejeje. 

En fin. A medida que avanzó el concierto nos fuimos todos recolocando y al poco rato estábamos todos ya más cómodos.

Y eso, dos horas y diez de Casa Azul, con un Guille encantado, sin hablar más de lo preciso y... tachannnnn, sin alardes raphaelistas en las canciones al piano. O sea, genial.

Ya sólo me falta que Conegunda Fartons me diga en qué fecha va a Burgos y yo se lo sugiera a TX y entonces ya empiece a mirarme raro.

Bueno, y ahora me queda por contar la crónica de dos fines de semana la mar de moviditos, que son las entradas de blog que tienen más visitas (pero menos comentarios, so cotillas), y que irá de algo así como cómo sacar de paseo por Madrid a un guiri que se bebe hasta el agua de los floreros, o "del Museo del Prado al Strong en visita guiada".

Besukiss.


6 comentarios :

Ros dijo...

Eres fan fatal!!!! yo esperaré al sonorama, que manu no es muy fan... nada vaya... y lo de meter codo es un must al cumplir cierta edad... en el concierto de M83 una choni con BB se comió 5 veces o más el mío y encima se atrevió a decirme que la estaba dando yo!. No bonita no, eres tú la que te mueves, yo estoy paradita con el codo evitándo que tus cien kilos caigan sobre mi.

Matt dijo...

Pues no, no era yo ese chico llorón de amarillo que dices, entre otras porque vi la actuación desde cierta distancia (no por evitar esos olores que mencionas, sino porque mi novio lleva el brazo vendado y no es plan de meternos entre el tumulto y que le den un golpe y se le abran los puntos)
Me alegro de que te gustara el concierto y repitieses. Yo no borro la sonrisa hoy debido a ello jeje

coletas dijo...

Me parto, porque el viernes estuve en el de Iván Ferreiro y hubo situaciones clavadas a lo que cuentas :-D añadiría la gente pasamarote que ni canta ni baila ni ná, solo miden 3 metros y se plantan delante tuyo con cara de siesos, para qué van???!!

Mocho dijo...

Y no olvidemos los de "yo he venido aquí pero paso de la música, sólo vengo a beber y a hablar lo más alto posible con mis amigos".

MM de planetamurciano dijo...

Los olores de los bares actualmente aseguran diversión y risas, porque al cabo de la noche es imposible no cruzarse con un peo, un eructo choricero o un sobaco desbocao.
Fanático no sé, pero viciosa de LCA, un rato.

Eleuterio dijo...

Hace milenios que no voy a un concierto de rock o pop. El último: 1990, David Bowie en un estadio. Me aburrí mucho.

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