Berlín, un exceso


Y después de la Breve Guía Low Cost de Praga llega... Berlín.

Lo de Berlín es... lo opuesto a Praga, pero totalmente, vamos.
Todo lo que allí era recogimiento y monumentos tipo "oh qué mono", ir andando en diez minutos de un lado a otro y sentirse totalmente turis en una ciudad que te es ajena, en Berlín es lo contrario.

Y es que Berlín es desmesurada en todos los sentidos.
Lo primero, en sus dimensiones. Es una ciudad gigantesca en la que todo está lejísimos de todo y, lo que es peor, no te puedes fiar de "ah, está cruzando la calle" o "a dos manzanas", porque la calle puede tener más de doscientos metros y esas dos manzanas pueden ser tranquilamente un kilómetro.

Así que, para moverse, nada de andar: patines, bici o transporte público.
Como aún no hay bicis que aguanten nuestro tonelaje y lo de tx y yo en patines puede ser una risa (y una catástrofe), pues transporte público.
En Berlín es caro, así que hay que sacarse el abono diario (6,30 €) o las tarjetas Berlin Welcome Card para 2 ó 3 días.
Creo que lo mejor es el ticket diario,peeeero merece la pena comprar la Welcome Card Museumislen de 3 días zonas ABC (36 €) si
- vas a ir al aeropuerto de Schonefeld (el bus sale por 6 € cada viaje)
- vas a visitar por lo menos dos museos (ponle 20 €)
- tienes intención de acercarte a Potsdam (zona C)
Elegimos ticket diario AB para dos días y la WC con Isla de los Museos para los otros 3.


Porque llegamos en a Berlín en tren.
Es un parto, casi 5 horas desde Praga, una pesadez, con familia coreana adicta a los videojuegos incluida en el compartimento, pero si se saca con tiempo sale a 29 €, y en el fondo si vas en avión las 4 horitas entre rollos, maletas, esperas y traslados no te las quita nadie.
Tema transporte pues, solucionado.

Tema hotel.
Esta vez fui a lo conocido, y elegí un Ibis en el centro del mapa (que no de la ciudad, porque la ciudad no tiene centro), en Anhalter Straße. Con los Ibis sabes lo que compras. Todos los hoteles son iguales en todo el mundo: habitaciones grandes, limpias, unas baldas como armario y la clásica cabina como cuarto de baño. Era como estar en Murcia, vamos. Precio 59 € (cogido con tiempo y con una promoción) + desayuno.


Mirando el mapa, vi que estaba cerca de una estación de metro.
¡Ya! ¡Los cojones! Era un cuarto de hora andando.
Menos mal que en la esquina teníamos estación de SBahn (que es como el cercanías, y te conecta con todo el metro) y el maravillosísimo autobús M29 que recorre Berlín de este a oeste y que desde que lo descubrimos usamos para absolutamente todo.
El Ibis Potsdammer Platz está en medio de la nada, como casi todo lo que había al lado de donde antes había muro. Da una sensación muy desoladora, pero en cuanto nos supimos mover bien por la ciudad, nos pareció muy bien situado. Además, para las ahorrativas, por 10 € menos está el Etap en la puerta de al lado, que es un hotel de la misma cadena.

Y ya está, ahora lo que se necesita para moverse por Berlín es coger el mapa de papel que te dan en recepción de casi todos los hoteles:


Y no vienen nada mal este par de aplicaciones para el iPhone: Berlin Walk& Ride y CityMaps2Go. Planos offline e itinerarios de cómo llegar a los sitios ya sea en coche, andando o en transporte público. Aunque mejorables, son muy buena ayuda.


Y ahora me tocaría hablar de lo intensa y cosmopolita que es la vida berlinesa, pero sería soltar tópico sobre tópico. En Berlín hay mil cosas que ver, que hacer y que vivir. Puedes venir a ver arquitectura, a estar de shopping salvaje, a hacer turismo sexual, a empaparte de cultura, a pasear, a salir de copas, a ir a conciertos de todo tipo... de todo, vamos.

Sólo hay que tener la información adecuada y agenciarse cualquiera de las publicaciones que informan de los eventos que hay la semana en la que vas. Sí, por supuesto que en cualquier bar de ambiente tienen las dos revistitas que te informan de toooooodas las parties maricas que hay (algo así como el Shangay pero sin ser una sucesión de anuncios de cremas y potingues), y te quedas alucinando.


No se puede hacer una guía al estilo que hice la de Praga, porque no ha lugar, así que tomémonos esta entrada de blog como "impresiones de Berlín".

Nada más llegar y acomodarnos se me ocurrió la brillante idea de acercarnos a la Puerta de Brandenburgo, que según el plano estaba cerca del hotel, siguiendo la calle. Primera impresión de las dimensiones de Berlín: cuando llegamos había pasado media hora, estábamos desesperados por no haber visto más que horrendos edificios y multitud de solares y ah, el pie de mi querido TX se había inflamado hasta niveles preocupantes adquiriendo un precioso color morado virtud a los once clavos, la placa y el concierto de castañuelas y orquesta filarmónica que tiene atornillados en el tobillo. Te puedes imaginar mi sensación de culpabilidad.


Mi idea era seguir todo Unter der Linden hasta la Alexanderplatz pero aquello era demasiado. Si está ahí mismo, si está ahí, decía yo señalando la torre de televisión, un poco más allá de la catedral y el edificio ese raro que han puesto enfrente. Pero no llegábamos nunca, y eso que íbamos en bus.


Pero lo de Alexanderplatz es algo demencial: es una plaza a la que nunca se llega. Mi amigo Antounio dice que no existe, que está ahí pero nadie la ha visto jamás. Que pasas con el tren por encima, con el metro por debajo, que le das mil vueltas pero que nunca llegas a estar en ella. Tx se hartó e hicimos una comidameriendacena por allí mismo sin llegar a la plaza, ampliando la leyenda urbana. TX decidió que Berlín era una ciudad fea que no le gustaba nada. Horror. Ya lo tenía dolorido, cansado y de morros. Ideal.



Menos mal que la visita a los Hackesche Höfe y Hackescher Markt lo calmaron un poco. Por primera vez veía un poco de "ciudad ciudad". Es una zona de bares, restaurantes y tiendas bastante originales que te la tienes que apuntar cuando vayas a Berlín.

La verdad es que ese primer día estábamos bastante perdidos, cansados y desorientados. Antes que volver al hotel en ese plan agarré mi mariguía y, sin saber dónde nos dirigíamos exactamente, vi una congestión de puntos rojos en una zona a la que el metro nos llevaba directos desde donde estábamos: la zona de bares de ambiente de Kreuzberg. Aprovechándome de la abulia de tx, allá que fuimos. ¿Y qué pasó?


Pues que nada más salir del metro y enfilar hacia Oranienstraße alguien nos saludó desde una ventana. Increíble: nos tenemos que encontrar en medio del barrio turco de Berlín con una pareja de amigos de Madrid a los que aquí vemos de pascuas a ramos. Además, mano de santo, porque uno de ellos es médico y le dio a tx unos antiinflamatorios que le calmaron y deshincharon el pie. A partir de ahí, se puede decir que nuestra estancia en Berlín ya fue sobre ruedas.




Día siguiente: visita obligada al Reichstag (pasando de subir a la cúpula) y al impresionante monumento homenaje a las víctimas del holocausto (hay que meterse dentro para apreciarlo).


Justo enfrente, en el Tiergarten, hay una instalación así muy a lo Melissa Hindell que es el monumento a los homosexuales perseguidos por el nazismo.


Es un cubo de hormigón con una ventanita a la que te acercas para mirar y ves un vídeo de parejas de hombres besándose:


Un escándalo, vamos.

La siguiente parada por imperativos del guión es Potsdamer Platz, DONDE VA TODO EL MUNDO A PILLAR WiFi en el Sony Center. Es que si en Praga en cualquier lado pillabas una WiFi abierta, en Berlín es imposible, oiga. Así que allí estaba medio turisteo consultando el correo, los tuentis, los facebooks... y todas las maris comprobando sus Scruffs y sus Grindr, claro.


A destacar las dos paredes que quedaron del Hotel Esplanade, integradas en la plaza. Una de las cosas más interesantes de Berlín es ver los paneles que están al lado de los edificios. Te cuentan la historia y te muestran fotografías de cómo estaban antes de la 2ª Guerra Mundial y cómo quedaron después. Acojona.



La siguiente visita obligada es la iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, al lado de Ku-Damm, pero entre que está en un sitio HORRENDO y que estaba recubierta por unos paneles blancos así como de stand cutre de feria, ni fotos hicimos. Para otra ocasión.

Niveles de cansancio e hinchazón de pie llegando a zona naranja, así que bus de vuelta al hotel, descansito y por la noche salida con otros amigos que viven allí en Berlín por la zona de ambiente clásica: Nollendorfplatz, donde está el triángulo homenaje a las víctimas homosexuales del nazismo. Sí, otra vez.


Y el oso arco iris justo delante de la tienda Bruno's, ideal para aprovisionarse de todo tipo de artilugios para jugar.


El día siguiente tocó Kreuzberg sur, la zona de Mehringdamm. Mmmm, qué curioso, también una zona con acumulación de puntitos rojos en el mapa gay de la ciudad. Pero fuimos de día.


Nada más salir del metro, un quiosquillo nos llamó la atención porque tenía una cola de unos cincuenta metros. Y tenía pinta de ser un Kebap puro y duro. Luego nos dirían que es uno de los sitios más típicos para tomarse una Berliner CurryWurst, que no deja de ser una salchicha con tomate frito y polvo de curry por encima.


El paseo por Kreuzberg sur pasa por visitar el Viktoriapark, que tiene una colina desde la que se ve gran parte de la ciudad y una cascada así muy Tulipán Negro.
También tiene explanadas para tomar el sol (los berlineses son muy dados al nudismo) y ni que decir tiene que a partir del atardecer el parque entero es una conocida zona de cruising.


Detrás del parque hay mucha actividad de desarrollo urbanístico con edificios con muy buena pinta.

Seguimos andando hacia el aeropuerto de Tempelhof, único edificio de arquitectura nazi que los aliados dejaron en pie porque les interesaba utilizarlo después.


Cerrado desde 2008, han convertido la zona de pistas en un enorme parque para montar en bici y patinar, fundamentalmente. El edificio es inmenso. Quisimos visitarlo pero no se podía, o no supimos. El caso es que cuando llevábamos diez minutos andando por la fachada buscando la puerta, vemos un cartel que ponía "Entrada a 1400 metros". ¿Pero de qué van estos berlineses? Bus que te crió y visitilla al parque. Impresionante.



A la vuelta a la zona de Mehringdam, paseo por Bergmanstraße, zona de bares, restaurantes y tiendecitas. Muy cuco.

Tercer día: isla de los museos.
Que en Berlín museos hay para aburrir, pero los que hay que ver si vas en plan turis y es la primera vez son dos: el de Pérgamo y el Neues. ¿Y por qué? Pues porque son los más impresionantes y además están uno al lado del otro.


Ventajas de la Berlin Welcome Card: no hay que esperar ninguna cola, con el ticket vas directamente a la puerta y entras. Y en el Neues Museum hay cupo de admisión por tiempo.

El museo de Pérgamo tiene una reconstrucción del altar de Zeus de Pérgamo, en la actual Turquía. Estuve allí hace años y sí, lo que queda es campo. Pero los turcos no lo pueden reclamar porque no fue un expolio, como el resto del museo, sino un regalo, así que en Berlín se queda.


Más alucinantes aún, las puertas del mercado de Mileto, ciudad romana:


Y ya el colmo de los colmos, con el que se te caen directamente las bragas al suelo, las puertas de Ishtar en Babilonia:


De alucine.

En el Neues tenemos mucho arte egipcio y el famoso busto de Nefertiti (Nofretete). Los alemanoides se han hartado de que nadie respete lo de sacar las fotos sin flash y la han sacado de donde estaba para ponerla en una sala oscura donde está prohibido hacer fotografías. Es hipnotizante.


Hay que verlo.

A la salida, pasando de pagar 8 € por ver la catedral. Mejor asistir a cualquiera de los conciertos que hay en ella.

Y ese día POR FIN encontramos AlexanderPlatz, con su reloj mundial, su torre de televisión (que no está en la plaza) y su Saturn, donde nos cobijamos del tremendo chaparrón que nos cayó.


A destacar los chicos que vendían perritos calientes. No es que vayan con el carrito, no, es que lo llevan puesto encima. Una estructura metálica soportada por hombros cintura y que pasa por la entrepierna (verídico) con todo lo necesario para ponerte un perrito y encima con paraguas. De alucine.


En Berlín se come bien. Barato según dónde pero bien. En ese sentido es como muy Londres: hay restaurantes de todos tipos y nacionalidades: comimos en árabes, chinos, nórdicos, y hasta americanos. Pero es que, señora, la mejor vista del Checkpoint Charlie se tiene desde... la terraza del McDonald's.



Pero también había que probar los productos típicos de la tierra: la currywurst (que ya he dicho que era un perrito caliente con polvo de curry) y la Berliner Weiße, que es una auténtica mariconada: una cerveza blanca con un jarabe que puede ser rojo o verde:


Imagino que el espabilado lector sabrá distinguir qué cerveza tomé yo y cuál tomó tx. Sí, es una porquería.

Vistas las previsiones meteorológicas y de aguante físico nuestro, decidimos dejar para otro viaje posterior las visitas a Potsdam y Charlottenburg. ¿Y qué nos quedaba por hacer en Berlín -aparte de warrear-? Pues claro, shooooopppiiiinnnngggggg.


En Berlín puedes ir de shopping salvaje pero tienes que saber dónde ir, porque si no puedes acabar cayendo en el CCR más cercano yendo a las tiendas de franquicia de siempre, las mismas que te puedes encontrar en tu casa.


Obligada es la visita a Ampelmann, porque es, como Nofretete, un muñequito hipnotizante, imposible no sentir simpatía hacia él. Era el monigote de los semáforos en Berlín Este y tras la reunificación se intentó eliminar, pero hubo un movimiento de salvaguardar la cultura de la Alemania del Este y se rescató. Ampelmann se convirtió en un símbolo y ahora encuentras souvenirs del monigote verde, o rojo, por todos lados. Es superturis, pero tiene algo.


Nuestra visita por la zona de Prenzlauerberg fue algo decepcionante. Multitud de tiendas pequeñas "independientes", con ropa variada, cosas curiosas, y un ambiente muy de casas okupas. Hicimos dos recorridos: uno por Schönhauser Allee (sí, también con pequeña concentración de negocios gayses) y otro por Kastanienallee y aledaños. No nos lo creíamos. ¿Y estos son los eficaces alemanes? Casi todas las tiendas abrían a las 12 del mediodía y algunas tenían horario de 14 a 19 horas. De alucine. Y como pasamos tan pronto, pues las vimos sólo de pasada. A tener en cuenta. Son tiendas muy para freaks y popis, aviso.


En KollwitzPlatz hicimos nuestra última incursión shopperil en la zona, y menos mal que tx pudo explayarse a gusto en Coledampf's, el paraíso de los cocinillas. Tooodo tipo de artilugios de cocina, repostería y autosatisfacción sexual gastronómica. Pero vamos, que la zona nos dejó muy poco satisfechos.


Ya cerca de la zona del Kufürstendamm (que francamente no nos llamó la atención en particular) hay otro sitio en el que tuve que controlar a TX: la esquina de Kantsra
ße con Uhlandstraße. En las esquinas sur hay tiendas de muebles y decoración. Vale, muy normalitas. Pero es que en la esquina noroeste tienes Stilwerk: un edificio de cuatro o cinco plantas todas llenas de tiendas de muebles, decoración, iluminación, cocina, toooodoooo.


Aghhh, el ataque. Sólo le permití a TX ver las de la planta baja. Quin espant.

Y hasta aquí mis memorias particulares de nuestro viaje a Berlín.
Ah, que no he comentado nada del ambiente gay. ni de las aventuras que nos ocurrieron allí.
Bueno, pues lo dejo para la próxima entrada del blog, porque ésta me ha quedado larga y bastante coñaza.

 

22 comentarios :

Sufur dijo...

Prime!

Sufur dijo...

Bien, asegurado ya mi puesto para la posteridad de este post, te cuento.

Lo de la enormidad y gigantosidad es lo primerico que descubrí yo también en Berlín. Eso de ir a la altura del número 40 de una calle y, media hora de caminata después, llegar al 50 es algo que descorazona lo suyo.

Pero a mi, qué quieres que te diga, Berlín me parece bonita a rabiar.

Esas putas encorsetadas de oranienstrasse (¿seguirán por allí o la Merkel las habrá mandado a hacer puñetas?), esas bulleten de carne, esas currywurst goteantes que te dejan hecho un cristo a cada paso.

Y esas contrapuertas de Ishtar. La cosa más impresionante que he visto en un museo.

Y ese rubiazo que me comí en... ay, calla, que esas cosas no se pueden decir porque hay niños delante.

En fin, que Berlín mola.

Cómo te curras los posts de viajes, sí señor...

Tioxmadrid dijo...

Muy practico tu blog sobre Berlin . Aun no lo conozco y tengo un amigo amante del mundo oso empeñado en que vayamos . Si al final me animo seguire tus pasos , aunque espero que no se nos hinchen los pies ... ;)

Observatorio Gay Granatense dijo...

¡BERLÍN un exceso y tú un desmedido, como siempre! ¡Y eso de que adviertes, no os esperéis una guía como la de VIENA porque BERLÍN es diferente! ¡Pues menos mal! Y encima, todo lo que eres capaz de estrujar de una ciudad (que se me antojan sosas al ser europeo-norteñas), porque vamos, no me quiero imaginar una guía de viajes del mediterráneo sureño, que ya se sabe, en el sur vivimos en la calle y sabemos disfrutar más de la vida, me moriría por leer una guía de viajes "MOCHO por ANDALUCIA: El oso y la sangría" ¡Esa sí que haría cola en la FNAC para comprarla! Genial, como siempre...

Mocho dijo...

Ay, Observatorio, qué pena que cuando fui a Sicilia y a Nápoles aún no tenía blog, porque eso sí que era de traca.

Y de sosa Berlín no tiene nada. Aún falta la segunda parte, la del ambiente.

Tiox, si no tienes 11 clavos en el pie, tranquilo. ¿Osos en Berlín? Te vas a jartar.

Sufur, Berlín mola, claro que sí. Más que Bruselas.

starfighter dijo...

Sigo pensando que una guía con las fotos de Sufur y tus comentarios sería la bomba. Un postazo, mejor que muchas guías "profesionales". Esperando con ganas la segunda parte.

Peritoni dijo...

Ay qué sieso soy... no parece que me fuera a gustar mucho..¿no?, tú que me conoces.

Mocho dijo...

Pues conociéndote te diría que... no, que no te iba a gustar. Auqnue te podría pasar como a TX, que pasó de estar horrorizado el primer día a encantado el último.

Torrales dijo...

¡Huy qué recuerdos, allá por 2000 en e.ch.g-l escribí yo una guía de Berlín con motivo de mi viaje a aquellas tierras! Luego he vuelto y me sigue pareciendo una ciudad fantástica para todo, mil veces mejor que Londres, por ejemplo.

Respecto al alojamiento mari, me gustaría recomendar (no me llevo un duro) una organización, precisamente berlinesa, que se dedica a buscar alojamiento para maris en casas de maris. Se llama Enjoy Bed and Breakfast, su sitio web es www.ebab.com, y su ubicación física es precisamente junto al sex-shop con el oso arcoiris que pones en la foto.

Hay dos modalidades, que son que una mari alquile habitaciones en su casa o que una mari alquile un estudio/apartamento independiente. Los precios son estupendos para lo que cuestan las habitaciones de hotel en las ciudades respectivas, si eres sociable conoces a gente local y convives con ella, y suelen estar ubicados en sitios comodísimos para el turismo y el mariconeo.

En Alemania tienen alojamientos hasta en el pueblo más recóndito, pero el resto del mundo está también bastante bien cubierto. Yo lo he usado para Berlín (2 veces), París, Roma, Amsterdam, Barcelona, Boston y próximamente para Nueva York y todo de fábula.

Por ejemplo, en Berlín, la última vez estuvimos en un apartamento de 36 m2 con salón-dormitorio, cocina y baño independiente, a 2 minutos andando de Nollendorfplatz por 50€/noche. Altamente recomendado.

Y, al revés, si en tu pisito tienes una habitación libre, te puede interesar hacerte anfitrión y recibir a maris de todo el mundo que te ayuden a llevar la crisis.

Mocho dijo...

Es verdad, el ebab.com . Lo estuve mirando cuando planeé un viaje allí con mi segundo marido (hace siglos).

Lo que pasa es que en esta ocasión hubiera quedado feo teniendo amigos viviendo allí y que nos habían ofrecido su casa :)

MM de planetamurciano dijo...

Yo vine enamorado de esa puta ciudad tan horrorosa en conjunto y tan chula en sus rincones. Todos los días encontré al menos una razón por la que merecía la pena el viaje y comí, bailé, visité y paseé como en pocas ciudades. Hubo días que los pies se me hincharon tanto que hubiera podido competir con su tx, pero sin clavos.
En fin...Deseandico estoy por volver...

DiegoC dijo...

En cuanto al ambiente,yo te lo resumo/anticipo: las berlinesas son unas GUARRAS.Y punto.(De ahí que yo ya haya estado tres veces allí)

Eleuterio dijo...

Hice un comentario larguísimo y Google me lo borró...me quiero matar.

Hubieras dejado al Tx entrar en Stilwerk y mirar todo.

Adoro Berlín, cuando viva allí vendrás a visitarme.

Espero la parte guarra del viaje.

Y lo de las distancias es real, la Torre de Televisión es un espejismo, la avenida Unter der Linden (Bajo los Tilos) tiene cuadras de 250 metros, creo. Una enormidad.

Mocho dijo...

Exacto: espejismo. La torre de televisión se ve desde todos lados pero no se llega nunca a ella.

Resuma, resuma.
Dejé a TX entrar en Stilwerk, pero sólo a las tiendas de la planta baja.
Espero invitación cuando vivas en Berlín.

No va a haber parte guarra, ya lo dice todo DiegoC.

MM, totalmente de acuerdo

Rosarioso dijo...

Genial guía para el viajero schule (creo q se decía así?).

Creo que conozco lo más importante de Berlín... me faltaría ir a un Love Parade aunq no sé si los siguen haciendo...

Saludos

DiegoC dijo...

Pues que sepas que,como diría el añorado Dr. Laumes,me parece superfatal y supernintendo que no haya parte guarra.Sobre todo teniendo en cuenta que se acaba de celebrar esa bonita feria de ganado llamada Folsom Street Fair.

Jose dijo...

Exigimos parte guarra!!
Berlín, he ido 2 veces y la recomiendo 100%.
Parte guarra yaaa!!!!

AdMiles dijo...

Joder y a mi que Berlín no me pareció tan grande, claro que cuando yo estuve, hará 10 años, casi todavía lo estaban haciendo. Claro que en realidad he de reconocer que yo nunca llegué a la torre de televisión, supongo que debí sacar esa impresión por el aeropuerto al que llegé, que estaba bastante céntrico y era cuya terminal era del tamaño de una estación de autobuses.


Y sí, lo de las puertas de Isthar es como para que se te caiga la mandíbula, lo que más me sorprendió fue que estuvieran tan enteras porque mientras hacía cola para entrar en el museo me estuve fijando en que de las paredes del museo tenían un color más oscuro y con marcas de metralla hasta un par de metros de altura y de ahí para arriba eran nuevas, es decir que durante la guerra aquello debió quedar bastante arrasado. En realidad a poco que te fijaras ese tipo de diferencias se podían ver por toda la ciudad.

Fudurucu dijo...

Hola saludos de un Berlinés.

Berlín no es tan grande, el problema es que no es una ciudad para verla a pie. En Berlín tienes que alquilar bicis si o si. Todas mis visitas se mueren del miedo y me miran escépticos al decirles que un día vamos a alquilar bicicletas. Pero al final consigo convencerles y todos se lo pasan genial.

Por cierto, lo que creias que era un puesto de Kebabs (ver foto) sí que era un puesto de Kebabs. El puesto de Curriwurst está más a la izquierda. Tanto los Kebabs como la Curriwirst están muy buenos en esa calle pero desde que ese puesto de Kebab se ha hecho famoso (hará dos anyos) no voy porque siempre te toca hacer al menos 15 o 20 minutos de cola.

Mocho dijo...

Muchas gracias Fudurucu. Y sí, en efecto, para la próxima alquilaremos bicis.

Si yo decía que ponía kebab, pero mis berlineses amigos decían que era de currywurst. Y las dos veces que pasamos tenía una cola enoooorme.

La Ibu dijo...

Me ha encantado encontrarte porque justamente este reportaje me viene de coña para mi pronta visita a Berlín. Muy completo y curioso!

Espero las crónicas de la zona de ambiente por la noche. :)

La Ibu dijo...

Me ha encantado encontrarte porque justamente este reportaje me viene de coña para mi pronta visita a Berlín. Muy completo y curioso!

Espero las crónicas de la zona de ambiente por la noche. :)

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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