Buenrollito sunday

Hemos sobrevivido a la mediocridad de Shrek 3 (está muy bien hecha y te ríes con los chistes y gracietas, pero el guión y la peli en sí son un bodriete), a un cumpleaños de sobrinos (al enano le hicieron 3 regalos EXACTAMENTE IGUALES: menos mal que yo llegué el primero y se lo di antes que nadie, que lo devuelvan ellos. Ah, el papá que me pone tanto estaba en el fútbol y no fue) y a la reapertura del Sunrise después de que lo cerraran por incumplimiento de horarios (parecíamos un cole, qué barbaridad, y qué acierto el de mi amigo el dimoni al rebautizarlo como "el Rick's del siglo XXI").

Y el domingo amenazaba con ser otro de esos días tediosos en los que me zampo en casa y al final por la noche cuando ya estoy dando vueltas de desesperación como león enjaulado el tx decide que no me aguanta más y se larga a trabajar.

Noooooooo.

¿Qué os parece si vamos a ver ese
mercadillo londinense que ponen en el rastroooo? Bueno, pues vale. Como mi tx tenía compromisos familiares y no me podía llevar al centro (aparte de que hubiera sido un muchomorrismo por mi parte porque, entre otras cosas, no se quedó a dormir), cogí el metro. Hala, tres cuartos de hora de línea 5, la verde, la cutre.

Qué alegría de verano, de verdad. Qué profusión de camisetas a cada cual más bonita y original y qué pedazo de cuerpos que enfundaban. Yo creo que se me debió notar la cara de tonto que le puse a un heterito macarrilla con piercing dorado en la nariz (con el repelús que me da eso) y chancletas (aka zapatillas de dedo de toda la vida, a las que no veo la comodidad por ningún lado si no es para ir haciéndolas sonar en plan flip flop -aunque para mí lo de hacer flip-flop es... otra cosa). El de la foto no es él, es otro que , lo juro, cada 30 segundos se ponía tenso y sacaba bíceps. No han salido, pero es que tampoco quiero que me partan la cara por megamaricona, ¿sabessss?

Coordinación perfecta. Tres personas quedan en la salida del metro de La Latina en el mismo sitio y cada uno aparece por una boca. Genial, niños, nos tenemos que revisar la medicación.

Tling. Mensaje en el móvil con llamada perdida del tx. No contesto: castigado por no conectar el teléfono el día anterior hasta las 14 horas cuando nos habían invitado a comer a las 14:30. No vino, claro, porque se puso a trabajar.

De paseo por
El Rastro. Lo odio. No me parece que haya nada interesante que comprar, es un agobio de gente y encima hay que andar pendiente de la cartera. Pero mira que la calva nos llevó a un puesto fantástico. Deuvedeses vírgenes a 6,50 eypos la tarrina de 25. ¡COÑO! Si es a menos de la mitad de lo que había encontrado yo en el chino de la plaza de Matute.

Y, además, desde que he encontrado este grupo de Google se acabó el emule, los torrents y la madre que les parió. Necesitaba deuvedeses donde descargar el material educativo almacenado.

No encontramos el mercadillo londinense por ningún lado, y no había ni rastro (
qué juego de palabras más gilipollas) de todos los modernillos gafapasta que poblaban el metro. Sólo estaban los progres buenrollitos de costumbre. Preguntamos a un urbano y nos manda a la plaza de la Paja. Genial, otra vez para arriba, puri, y cargados de tarrinas de deuvedeses.

Mercadillo
LONDONIZER organizado por Beefeater.

Bochinche inmundo. Desde la plaza de los Carros no se podía acceder de la cantidad de gente que había. Damos la vuelta, entramos por Anglona y se nos cae el alma a los pies.

¿Y estos cuatro puestos con camisetas son lo más representativo de Camden Town? Pero por favor, si vendían la de
VODKA CONNECTING PEOPLE y cosas similares a 20 euros. Profética una pija: "Si esto lo hay en el mercadillo de Majadahonda". Y yo, imbécil de mí, con libras en el bolsillito de las que me sobraron del finde londinense.

Había también una carpa con cosas de Portobello (o eso pensábamos) y una calle lateral, pero era tal la cantidad de gente haciendo cola
AL SOL que pasamos y nos escabullimos.

Mención aparte para los puestos de comida. Al margen del olor a fritanga y el humazo barbacoa, era patético ver a la gente tirada en el suelo comiendo
CON LOS DEDOS unas fish & chips en una cajita de cartón. Sobre los chorizos bañados en chocolate preferimos no indagar.

Evacuación urgente hacia
LA PARRALA a tomar unas cañitas. Por favor, qué mariconismo hay en ese bar. Si es que somos como chinches: nos quejaremos, pero las maris tenemos una tendencia a apelotonarnos en los mismos sitios que flipas. Caras conocidas y todos expectantes para conocer a una "nueva incorporación". Muy majo. Como diría mi abuela, ha casao bien.

Aunque el chico se asustaría, la verdad, porque debemos de estar en una de esas "
Semanas de la Amistad" y se nos fue mucho la olla. Las semanas de la amistad se caracterizan porque de golpe a todos nos sale la bicha que llevamos dentro y nos ponemos a parir entre nosotros... a la cara. Muy salvaje, pero como dice la calva... con buen rollito.

Pero es que hay cosas que no se pueden hacer, cojostio. Si llegas al Sunrise y sueltas a todo el mundo que va a venir "la operada" es imposible no quitarle los ojos de la cara al buen hombre hasta que detectas lo de los pómulos, los labios... coño, si nos faltó mirarle detrás de las orejas para ver si tenía cicatrices. Eso no se hace.

Estábamos revolucionados. El verano y las camisetas, te lo digo yo. Pobre imagen se llevaría el nuevo de nosotros. O no tan pobre, que nos invitó a café después en su casa. ¿O nos autoinvitamos? No sé.

Ahora sólo nos falta conocer al
nuevo guardián del castillo, y no digo nada, ¿verdad?????

Comida en un restaurante típico. Todo muy rico pero o me puse especialmente cerda (que tengo tendencia) o algo no estaba muy bueno, porque horas más tarde casi me tengo que hacer un "KateMoss" y vomitarlo todo.

El susodicho café y ya llamada desesperada del tx que está hasta los webos de su familia y quiere que vaya a casa a follar y ver los episodios pendientes de Mujeres Despiporradas. Hala, vuelta al metro. Y, cuando estoy a punto de entrar....

TLING. Mensaje al móvil: "Están poniendo en La Sixta otra vez tu disco de Restos de Temporada. Deberías cobrar derechos". El sector Madrid de los Austrias de mis amigos estaba allí concentrado. Y como diez personas, toma ya, otro cole. Corriendo pallá y diez escasos minutos para saludar acabar el rollo Mary Buenrollito Summer Sunny Sunday y volver a casita a ejercer de marido.

La vuelta en metro fue casi peor que la ida:
VENÍAN TODOS DE LAS PISCINAS. Mala, me pongo mala y un día de estos me dan dos hostias.

Conclusiones:

- ¿Quién coño dijo esa gilipollez de que un blog NO es un diario?

- Tengo que hacer un nuevo cedé de hits. Pero para la fiesta de Mármol & Fartons me he comprometido a llevar un especial "
Back to Refugio". No sé si me va a dar tiempo a recopilar los dos.

- Las amigas de mi cuñada, que son todas
post hippies de esas que fueron muy progres y ahora son acomodadas señoras y como no saben muy bien cómo llevarlo se dedican a presumir de cultas, me dejaron de piedra: resulta que ahora se puede decir cocreta, almónidiga y solo nunca lleva tilde. Shit yourself little parrott (cágate lorito).

- Sólo he visto a un tío con rastas en todo el domingo, y eso yendo por el Rastro y la Latina.
Ni un sólo buenrollito guarripeix tocando los bongos o jugando malabares. ¿Se ha pasado la moda? Dime que sí, por favor, dime que sí.

- Estoy salido. Mucho.

- Esta entrada vale por tres. Aparte, mancanta que haya salido tan sintácticamente enfollonada.

- He tenido que cortar y censurar comments en la entrada del Europride porque a la gente se le va la olla cosa mala.

- Con lo del subnormal que se quema con el chupito y el que se rasga la camisa me habéis agotado el ancho de banda del fileden, putas, y hasta dentro de tres días no puedo arreglarlo.

- ¿Por qué coño traen
ESA ful de mercadillo de Londres en vez de traer cosas como ESTO?

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Don Giovanni en el Covent Garden. Clic para ampliar, éstas y todas las fotos, como siempre.
Cortesía de Miss Zerlinetta, siempre a la última. Thanks, milady.

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