Angela Gheorghiu & Marc Almond

¿Qué es esto? ¿El nuevo dúo del siglo XXI? ¿La diva y la loca? ¿quién es quién?

Nooooo.
Angela Gheorghiu y Marc Almond han sido los motivos musicales de mi fin de semana. Aquí va uno de esos posts largos y eternos en los que me regodeo escribiendo, que me llevan todo el domingo para escribirlos y que no lee ni dios. Hala.

Riiing Riiing (numerescu desconociduscu).

Yo: ¿Quién es?

A.G.: Mocho, querido, soy Angela, la Gheorghiu. Que se pronuncia gueorguiu, no yoryú como dicen algunos. Estoy divina y encantada de ser yo misma. Acabo de dar mi recital de presentación en Madrid después de la espantá de hace unos años y no veas lo que me habéis aplaudido, me lo he pasado pipa, he cantado lo que me ha salido de la parrusa y creo que he hecho lo que se esperaba de mí, que era estar divina y comportarme como tal.

Ya lo sé, que me vas a hacer la crónica oficial en tu otro blog, pero yo no quería perderme éste, cariño, que tiene muchos más visitantes.

Como te decía: Es falso que cancelara aquella Traviata de Madrid porque me diera palo que las segundonas llegaran al sobreagudo del Sempre libera y yo no. Cancelé por divergencias artísticas, como he explicado mil veces. Y para este recital van y me ponen al mismo director, con lo "bien" que nos caemos López-Cóbos y yo.

Ya se creían todos que iba a cancelar de nuevo, pero cancelé el ensayo general del día antes porque ya me sabía las arias así que, ¿para qué ensayar? Las divas podemos. Qué susto os habéis llevado, ¿eh? ¿Qué os creíais? ¿Que iba a hacer como mi marido en la ópera de Milán? Nononono.

Cuando ya estaba todo dado por perdido voy yo y salgo guapísima, delgadísima, divina de la muerte con la melena ensortijada (gracias, L'Oreal, que yo lo valgo) y raya "hachazo en medio" en el peinado. Me pongo un vestido playero que me deja la espalda al aire con unos estampados seventies a modo de cebra que ríete tú de Bárbara Rey en su película con la muertita. Me marco el aria de las joyas de Fausto y hala, todo el público en el bolsillo.

La primera parte, ópera francesa, que se me da muy bien, y además aprovecho para sacar mi vena dramática y mover las manos. López-Cobos, pendientito de mí, de cuándo respiro o termino un agudo, como debe ser.

Llega el intermedio y llamo a Concetta. Ya me está esperando con la toga y las tenacillas: HAY QUE CAMBIAR ESE PELO.

Salgo en la segunda parte con el pelo liso (oigo los murmullos de asombro de las señoras y las maricas, que se creen que soy tonta y no me doy cuenta, pero sí). Me pongo un vestido blanco con adornos rosas y negros algo art-decô, pero no debe gustar mucho porque los aplausos no son tan abundantes como en la primera mitad (o lo mismo es el shock por el peinado), y eso que me salgo cantando los puccini. De este vestido no hay ni foto, mierda.

Breve intermedio mientras el Cobos toca un interludio. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es el vestido? No puede ser. ME HACE CULONA. Y CIELOS, los pelos: SE ME HAN ABIERTO LAS PUNTAS. Le arrojo con furia a Concetta un medallón de los que adornan las paredes del teatro. La pobre cae al suelo ipsoflauto porque yo no sabía que en vez de escayola los medallones eran de resina y no se rompen. Qué cutres. Concetta no reacciona. La despido. Me tengo que ocupar yo misma.

Segunda parte de la segunda mitad del recital: Me pongo un vestido de raso rojo putón con mucha pedrería por detrás y me recojo la melena a un lado (así se nota menos el desastre del alisado de pelo). Escote generoso y mi sonrisa más falsa. Da resultado: el público se vuelve loco y no se da cuenta de que he cambiado un aria superdifícil de Verdi por el O mio babbino caro. Además, como todos se lo conocen quedo de maravilla. Qué morro tengo.

Termino con una sentidísima Butterfly y los dejo a todos dando palmas para que salga otra vez. Yo, más espectacular si se puede, canto una cancioncilla de Curtis en plan musical americano y me paseo por todo el escenario a ritmo de vals. ¿No estoy gloriosa? Más aplausos. Segundo bis: Granada. Ahí ya el público empieza a aplaudir al principio de la canción, la orquesta va por su lado, yo por el mío un tono más baja, bailo, muevo el culo, las castañuelas (palillos o crótalos, para las cultas) se vuelven locas del potorro, mi español no se entiende un pimiento y todo acaba en un meteoro de vítores y bravos. El despiporre.

Último bis, que se me quema el ragú que tengo en la cazuela: una pieza de opereta rumana que no conoce ni dios (ni la orquesta, claro) pero la finalizo con un agudo que deja a todos alucinando in colours.

Te dejo ya, niño. Mira este vídeo tan moderno que he hecho de la Butterfly. Hay que luchar contra la competencia. ¿Qué se habrá creído la Netrebko esa? Que yo también sé hacer videoclips, coño. Bueno, y a ti, ¿qué te ha parecido el recital?


Yo: Tuuut tuuut tuuut (comunicandescu)

Me ha encantado, por supuesto, pero doña Angela no le va a quitar méritos a mi Marquitos.


Tal como adelanté el viernes, a principios de junio se publica el nuevo disco de Marc Almond: STARDOM ROAD.




Si no me equivoco, es su primer trabajo tras el grave accidente de moto que tuvo hace tres años.


Se trata de un disco de versiones. Esos que son tan flojitos habitualmente, pero con Marc uno ya está acostumbrado, su discografía está llena de covers, con incluso discos enteros ajenos, como el de Brel o el maravilloso A woman's story.

La nota de prensa de Stardom Road lo presenta como un repaso a los distintos estilos que han marcado a Almond: desde los crooners cincuenteros al synth pop ochentero. Pero esto no quiere decir que sea un disco heterogéneo: para mi percepción es un disco que tira más a los sonidos clásicos, los barrocones arreglos, las canciones tipo crooner, que al tecnopop preciosista y delirante de sus últimos discos o al cabareterismo escandaloso de su primera época en solitario. Hemos vuelto a pasar del sintetizador a la orquesta.

El disco tiene altibajos: frente a grandes momentos muy en su estilo, hay un puñadito de canciones bastante normaluchas. De todas formas, después de tantos años de espera desde el glorious Stranger Things (el de canciones rusas no lo cuento) y con un grave accidente de moto por medio, el regreso de Marc es para mí un regalo, y espero que con la escucha me vayan gustando más canciones.
Lo que hay es:
1. I have lived. Una de Aznavour en plan autoafirmación, como el I'm still here de Follies, vamos. No le llega a What makes a man a man ni al filis de los tacones pero vamos, para empezar, está bien. Muy Aquí estoy yo, muy Miss Sánchez, vamos.
2. I close my eyes and count to ten. A dúo con la cantante de St.Etienne (un grupo de los que yo considero aburridos y sobrevaloradísimos). Versión de Dusty Springfield y single de bienvenida. Muy buena. Arreglos a lo Tenement Symphony, clímax y excesos. El Marc de los mejores tiempos. Ella, una sinsustancia.






3. Bedsitter stories, de Al Stewart, o cómo hacer algo entre el folk y el vodevil. Más orquestita. Bien.
4. The London Boys. Flojísimo cover de Bowie. No me gusta.
5. Strangers in the night. Acompasada recreación del clásico de la Sra. Miller. No la supera, por supuesto, pero está muy bien y, sorprendentemente, Marc no se excede (ya lo dejará para los directos).





6. The ballad of the sad young men. Una canción del musical "The Nervous Set" (en el que participaba Larry Hagman, el JR de Dallas, tela). Baladita insulsa y sin gracia alguna. Le acompaña Antony (de Antony and the Johnsons). Para maricas sensibleras.
7. Stardom Road. Convertir una canción cañera de Third World War a medio camino entre el heavy y el punk en una baladita acompañadita de punteo de guitarra es todo un logro. Una de esas lentas casi recitadas que le gustan tanto a él y a las que cuesta acostumbrarse, pero que acabará encantándome, lo vaticino.
8. Kitsch. Prepárate para el bombazo, mari. Si te digo que es de Barry Ryan te quedarás igual, pero si ya especifico que es el autor de Eloise ya me entiendes, ¿no? Cinco minutos de desparrame musical, exceso, recargamiento de cuerdas, de viento, florituras vocales, coros y hasta con final Así habló Zaratustra (para muchas, el inicio de la sintonía de Naranjito) . Y encima con una letra completamente estúpida. Un pasote, aunque yo haría una versión extendida con orquesta sinfónica y orfeón donostiarra incluidos.





9. Backstage (I'm lonely). Nunca entendí que Something's gotten hold of my heart llegara a número uno y Tears run rings no, imagino que por los nostálgicos de Gene Pitney (no había oído hablar de él en mi vida hasta entonces). Aquí va otra versión de Pitney, bastante mejor que aquella. Melancólica, con una preciosa letra de desamor en plan estrellita que le va que ni pintada. Muy bonita, la que más me gusta del disco, creo.





10. Dream lover. Nuevo paso en falso del disco. Aburrida transformación de un clásico twistero de Bobby Darin. No llega a crear el clima que pretende. Prescindible.
11. Happy heart, de Andy Williams. Una medio-tiempo in crescendo en plan canción de Luxemburgo para Eurovisión hace 30 años. Muy clasicorra. En el link, un guiño al planeta, con todo mi cariño.
12. Redeem me. Única canción original de Marc Almond de todo el disco. Se la podría haber ahorrado, es muy normalucha. Pasa sin pena ni gloria.
13. The curtain falls. Otra de Bobby Darin. Cae el telón, con eso se dice todo: gran final en el que se regodea en el patetismo y la autocomplacencia. Y el toque teatral, claro.
Ah, ha habido que esperar hasta el año 2007 para que se edite en dvd su concierto 12 YEARS OF TEARS. Un imprescindible.



He puesto las versiones originales de las canciones (todas menos una) porque el disco hay que comprarlo, leche. Y pongo también este vídeo del 12 years porque me da que hay quien no tiene ni idea de quién es mi LOCA FAVORITA.

Y QUE NO USÉIS VASELINA EN LAS PORCULIZACIONES, COÑO.

Aviso: en el anterior post no puse nada de las cremas con anestesia ni los productos especiales para fisting (¿alguien usa el Crisco de verdad?). Cariñas, ésas las descubrís por vosotros mismos.

13 comentarios :

DeCa dijo...

COMO ES MARC!!!

MM de planetamurciano.tk dijo...

El de canciones rusas era un puff bien gordo y este me ha dejao muy, muy frío ( ¡ Gracias por el enlace!). Claro ke tiene destellos de genialidad, pero cuando se pone el listón tan alto como en Stranger things, es inevitable comparar.

MM de planetamurciano.tk dijo...

Ay la Charo Baeza!! Está en todos sitios, la cabrona!!

Angelina Jolín dijo...

Tengo que escuchar más cosas de Marc, ya me estás recomendando wapa. kss..

El Churruán dijo...

Peaso post musical. La Angelita esa parece un poco petarda ¿no? Supongo que ese es uno de sus encantos.
Bueno ahora iré escuchando uno a uno las piezas musicales que tan amablemente regalas, aunque a ese tío no lo conozco de ná y a tí te encontré en un blog.

Maggie Wang Kenobi dijo...

bueno, igual me da por comprármelo y todo, jaté tú (el de Marc, quiero decir).

Y la marca de condones ya ni me acuerdo, pero siendo yo entenderás que no era nada barata. Ah! Y ni vaselina ni aceite Johnson, juer, que gente!!!

Peritoni dijo...

He leido tus dos comentarios sobre la GG, que envidia me das. No sé como puede haber gente a la que la antipatía hacia esta mujer no le deje disfrutar de su arte.
Será una diva pero tiene una voz preciosa y canta de maravilla.

De Marc Almond, ¿qué decir de "la loca plagiadora"?, que también es un poco diva pero bastante irregular por lo que parece. Escucharemos lo nuevo que nos has puesto a ver qué tal.
besines.

Salarino dijo...

A Marc Almond, a lo tonto y lo bobo, lo he seguido desde la prehistoria; le descubrí por accidente en el concierto que dio para La Edad de Oro (yo creía que iba a ver a Lords of the New Church, jate tú) y no me vino mal cambiar el siniestrismo por el glamismo. A mi el disco de rusas también me gusta, tiene su aquel, y gracias a él descubrí a Ludmila Zykina (o como se escriba), una especie de Rocío Jurado rusa. Este todavía no lo he escuchado, pero estoy en ello.

Reputada dijo...

Ties razón, el post es ilegible, yo me voy a releer el de los productos porculizantes que me pone mucho más, :p

Peritoni dijo...

Salarino!!! en esa caverna prehistórica estaba yo. También vi por primera vez y por accidente a Marc Almond en la Edad de Oro con la Chamorro, me quedé clavado en el sillón. Creo que viendo a aquella marica ligando con los chicos de la primera fila se me removió algo dentro que no salió hasta años más tarde. Tu ya me entiendes...

Reput, pero que brutica eres.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Me has dejado patiabierta y boquidifusa con la reseña de la Yuryú esa. Cuánto sabes. Si se pasa por Manchestah, prometo saludarla de tu parte. De Marcos Almendra he pasado un poquito, porque no me gusta, lo siento. Es ratuno.

Florinda Chic dijo...

De Stone me he quedado al leer tu post. Me encanta Marc Almond un día hizo una sesión en un sitio espantoso -el Empire-y no pude ir por falta de quorum. e hago con el disco nuevo en cuanto salga.

Tears run rings. Besos!!!

Anónimo dijo...

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