Otras cápsulas para la Nespresso: Carte Noire


Hola putas.

Me preguntarás tú, oh, mi querida amiga María de la Consolación, que por qué coño tenemos el tx y yo que experimentar con todas las marcas de cápsulas de café Nespresso que hay en el mercado, si al final siempre acabamos comprando las originales.

Pues hija, porque nos dan curiosidad y porque es divertido, qué coño.

Además, es invierno, hace fresquito, apetece un cafelito y ayer empezaron los Juegos Olímpicos de Sochi.



Si ya en su día comentamos lo horripilantemente cutres que nos parecieron las L'arôme Espresso de Marcilla (clic), que además tienen un nombre supercursi, hoy nos fijaremos en las nuevas que nos están publicitando en la tele machaconamente: las Carte Noire.


Las cápsulas Carte Noire son francesas, tienen nombre de helado, son de la casa Mondelez, muy conocida allá, supongo, las venden en los súper, el precio es un poquito más bajo que las demás cápsulas (en torno a 25 céntimos por café, creo) y no tienen ni el glamour auténtico de las Nespresso oficiales ni el intento de glamour impostado de las Marcilla. Por no tener, ni tienen nombres ultrasofis, su gama de cafés se distingue por números, del 3 (más suave) al 9 (más fuerte).

¿Y qué tal? ¿Hacemos una comparativa?

Pues bueno, tienen un pase.

Compramos los cafés 5 y 7 (más que nada porque fue los primeros que vimos en un expositor) y los probamos.


La cápsula es de plástico, no de aluminio. Y está envuelta en un sobrecito de papel metalizado. Meeeeec, error, punto negativo para el medio ambiente, doble envoltorio.

Al abrir el sobre te llega un aroma de café de los de toda la vida, de haber cogido el grano y haberlo molido con el molinillo tú misma... Y entonces te preguntas: si el café viene en una cápsula de plástico hermética y ésta está dentro de un sobre... ¿cómo es que huele a café? ¿Tiene filtraciones? ¿Le echan "aromina"? Misterios.


El café sale fluido y con crema. El sabor es muy suave (incluso para el 7) y recuerda al café hecho en casa con la italiana. Es decir, tiene un toque muy natural, prescinde de todas las "aromatizaciones" que puedan tener las variaciones de Nespresso. No tiene "toques a", es café y sabe a café. Y punto.

¿La conclusión?
Pues que en el tema aroma no resiste la comparación con el Nespresso, que tiene variedades excelentes, pero porque no se parece en nada, son cosas muy disntintas. Sin embargo supera en mucho al cutrerío del L'arôme espresso tanto en sabor como en extracción (la cremita). Y el sabor es excesivamente suave.



Como alternativa por precio está bien (hay nespressos que salen por 40 céntimos ya) y te vale para tomarte el cafelito de despertarte o de media tarde en casa. Queda pijo decirlo, pero no tiene nada que ver con la "experiencia" que tan bien ha sabido vender Nespresso. Es un café correcto "de andar por casa". 

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Lamentablemente, al saber tanto a café tradicional no puedes dar el pego a tus amigos. Ya sabes, el truco ése de enseñarles la caja de madera toda bonita con todos los colorines de café, que elijan y luego irte a la cocina, volverlos a guardar y hacerles el café con las cápsulas de otra marca. No. Eso lo puedes hacer con las Marcilla, que son imitaciones malas que intentan copiar los distintos aromas, pero con las Carte Noire no.


Así que nena, ya sabes.
Ahora nos queda comprar las Hacendado/Deliplús, que me dan mucho repelús, pero seguro que cualquier día cae un paquetito en el Mercabrona. Pero habrá que ir al del centro, que el del polígono es muuuuy aburriiiidoooo.

¿Has visto qué coñazo de entrada de blog te he preparado para este finde?

TE-JO-DES.



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