Graves dilemas que nos provoca el transporte público en Madrid


Como todo el mundo sabe, TX y yo vivimos atomalpolculo de cualquier zona civilizada. Y sí, el polígono no lo considero zona civilizada, que no veas tú la fauna, flora y funghi que puebla nuestro gimnasio. ¿Resultado de esto? Pues que el metro no llega ni de coña (ni va a llegar, por mucho que la asociación de vecinos se empeñe en que una vieja estación de tren de mercancías abandonada sea rehabilitada) y el único transporte público municipal que tenemos es un autobús con el que, después de dar siete mil vueltas y tardar más de media hora, volvemos a estar a un pasito de casa. En la boca del metro, eso sí.

 

Cuando tenemos que ir al núcleo urbano de Madrid, lo que solemos hacer es acercarnos en coche hasta una parada de metro donde se pueda aparcar y luego ya pillar el transporte público.

Pero claro, imagínate tú: coche al metro, aparca, y luego dos billetes de ida y otros dos de vuelta que, suponiendo que compremos el metrobús, que es lo más barato, nos acaba saliendo a 4,80 € la broma. (Ya imagínate si cogemos el bus serpenteante, sería el doble).


Vamos, que nos sale mucho más cómodo y económico intentar llegar al centro en coche y aparcar allí, aunque sea cuasi imposible. Y oye, si hay que pagar una hora de ORA (porque ahora los muy cabrones lo han puesto hasta las nueve), es un euro o dos.

Y eso nosotros que sólo somos dos. Imagínate otro tipo de familia, de esas que tienen niños o cosas así. Es que sale mejor pillarse un taxi.


Ergo, ¿qué se consigue subiendo tanto las tarifas del metro?
Que todos nos animemos a ir en coche al centro.
¡Cojonudo!
A pesar de que en el metro tengamos otros alicientes...

 

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