Y más London


Ah, lo siento, te quedan aún un par de entradas de blog sobre Londres.

Se siente, pero ante la persistencia de mi sequía creativa mejor cuento lo que me ha pasado en plan "mochomemorias" que dejar el blog seco, ¿no?

Pues como ya he dicho y redicho, nos fuimos el puente de la consti a Londres a visitar a nuestro amigo Yunza.

La salida de Barajas fue desoladora. Joder cómo se nota la crisis. Fuimos con tiempo por si había aglomeraciones y... nada. La T4 estaba como cualquier otro día de gente, y ya la T4S ofrecía este tristísimo aspecto:


La tarde de salida del puente de la Consti...
¡NADIE!

Entre otras cosas, y ya me repito, este año me ha parecido todo mucho más caro, empezando por los vuelos. Y eso que los cogimos con mucho tiempo. Nada de ir en plan deluxe a London City Airport como el año pasado. Esta vez estaba carísimo. Y entre Gatwick y Heathrow no había mucha diferencia. Al final en fechas señaladas entre el cargo por maleta, por tarjeta y tal, sale casi igual, porque lo que en un lado te ahorras en el billete en el otro lo compensas porque puedes ir en metro.


El Gatwick, aunque te anuncien a todo color el Gatwick Express, te coges el tren que va a London Bridge, que sale a mitad de precio y tardas sólo 10 minutos más. En Heathrow,  tienes la Picadilly line del metro. Veamos, es un auténtico coñazo, llegar al centro son 20 estaciones (1 hora) y cuando entras en el meollo estás aprisionado entre la gente, pero imaginando que ya tienes tu Oyster cargada, el viaje sale barato. Esta vez hemos ido en metro y sí, ha sido un petardo.

Y es que entre pitos y flautas, el viaje se lleva un huevo de horas: habiendo salido de casa a las 4 y media llegamos chez Yun a las diez y media. Y lo mismo a la vuelta.

Pero ya estábamos felices, contentos y con nuestros amiguitos.


La cuota cultural de este año ha sido pictórica. Hemos visitado la National Gallery y la Tate, pero esta vez no la Tate Modern, sino la de toda la vida, la de los Turner y la Ofelia, la Tate Britain, que tenía una expo supercursi de prerrafaelitas. Porque ése es el negocio de los museos de allí: la entrada es gratuita, pero luego los cuadros buenos los meten en exposiciones que cuestan un ojo de pato.


La cuota de mariconeo que se puede contar ha sido ir al XXL, la discoteca osa de Londres. Ya fuimos hace unos años y bueno, estaba bien pero tampoco nos emocionó mucho. Ahora la han cambiado de sitio (creo que por segunda vez ya) y nos ha dejado alucinados. La palabra es "gigantesca". Como 4 o 5 naves enormes interconectadas. Una pista petarda para eso, petardear, una zona de sofás para estar más tranquilo, otra de bar para otear, una pista principal hasta la bola de gente sin camiseta, una zona al aire libre para fumadores y luego otra zona con una especie de tienda de campaña militar y un laberinto semioscuro para hacer guarrerías. Muy excesiva.

  
Y la gente pues de todo tipo, desde el actor porno conocido hasta el friki payaso. De todo. Y droga, mucha droga. Las colas en el pipí-room eran kilométricas, y vimos cómo sacaban en volandas del local a uno al que le había dado un yuyu de GHB y parecía que se iba a morir entre sudores y espasmos. Muy ilustrativo. 15 pounds la entrada sin consumición. 8 pounds si te haces socio, que cuesta 10 y con que vayas dos veces en un año ya lo has amortizado. Lo mejor de todo fue encontrarnos de golpe con nuestro amigo canadiense el que se bebe hasta el agua de los floreros (clic), que se entretuvo en enseñarme las guarradas que le llegaban por Growlr (que esa es otra, allí lo que funciona es el Growlr, déjate de u4bears y boberías). ¿Y a ti no te mandan nada?, me decía. No, ¡aquí no hay wifi!


La verdad es que está muy bien porque aunque esté a tope de gente (que lo estaba, ríete tú del Madbear de Madrid, allí en un solo local había más OWLS), no te sientes agobiado porque puedes bailar, petardear, sentarte, pasear al aire libre o hacer incursión en las oscuridades.


En el tema turisteo, este año hemos vuelto a pasear por a parte sur del río.
Muy interesantes los negocios que han puesto en Druid Street debajo de los arcos de las vías de tren que van a London Bridge. Puedes desde arreglar tu coche a comprarte unos exquisitos bollos para desayunar en Peyton And Byrne, o desayunar mismamente en Bea's.


Al otro lado, merece la pena visitar Ropewalk, que es lo mismo pero más en plan mercadillo de comida. Hay hasta un bar español, el Tozino (sí, con ceta), donde sirven jamón ibérico de marca (créeme, de cerdos sé un montón). Algunos de los locales siguen siendo antiguos almacenes en los que los domingos abren las puertas y ponen un tenderete de comistrajos. Y te lo tomas ahí, al lado de muebles, sanitarios o radiadores antiguos. 


Vamos, lo típico que si lo ves en España dices "qué cutrerío" pero allí todo junto tiene su encanto. Y es que me doy cuenta de una cosa: mientras nuestro país se ha convertido en el imperio de la franquicia y todo es igual en todos lados, en otros lugares como Londres o Amsterdam se da valor a otras cosas: existen tiendas peculiares, únicas, puestecillos de comida que oye, no son nada baratos, pero tienen encanto, personalidad, y te incitan a consumir. No es para una primera visita a Londres, pero para quien ya lo conozca es curioso desayunar a un lado del puente en Druid y luego visitar Ropewalk.


Un poco más hacia el maldito Shard, que se ve desde todos lados y sale en todas las fotos, está el Borough Market en London Bridge. No tiene ningún interés. Es como meterte en la Boquería. A las pijas les gustará dejarse un pastizal en los restaurantes de la planta alta pero vamos, prescindible. Como la catedral de Southwark (pronúnciese Sádar), que no es más que una iglesia mediana.



Continuando con nuestro turisteo por la parte sur del río este año hemos recorrido los Wharf, (los muelles), que van desde el Ayuntamiento (el edificio de cristal con forma de huevo) hasta el museo del diseño. Otra zona industrial reconvertida en pija. El paseo es agradable, se ve el Puente de la Torre desde otra perspectiva y es interesante pasear por Shad Thames, la calle en la que se conservan las pasarelas entre los edificios por donde iban las mercancías entre los almacenes. Una especie de Donkey Kong.


Y este año TX no se quería ir sin ver la pista de hielo de Somerset House por la noche, que el año pasado la vimos sólo de día. Animalucho, se tiró media hora sacando fotos. Y estaba empeñado en ir a Candem Town, pero afortunadamente no hubo tiempo. Además, todo lo que tienes en Candem Town lo puedes encontrar en el cutremercadillo que hay al lado de Covent Garden donde, por cierto, siguen ofreciendo la típica paella londinense como plato estrella.



El último día en vez de ir a Candem lo pasamos en Shoreditch, y lo primero fuimos a ver fue el BoxPark, un centro comercial improvisado hecho con contenedores. Cada contenedor, una tienda. Y todo de cosas "chulas": tecnología, complementos deportivos... Yun nos dijo que era una instalación provisional y debido al éxito se va a quedar bastante tiempo. Una vez más recalco lo de dar personalidad y valor a los comercios: los hacen atractivos.




Después, adentrándonos hacia Bethnal Green, ya fuimos a Brick Lane, que viene siendo el Bangla-Rastro, una calle llena ya de puestos de todo tipo de quincallería y guarrindonguez, con sus tiendas de "telovendotodo" y puestos de comida hindú. 




Instalación Melissa Hindell style de
zapatillas Converse con las suelas iluminadas.

Especial atención a la tienda de muebles Unto This Last, hechos con láminas de madera pegadas entre sí y ensamblados sin clavos ni herrajes. Caros, pero imprescindible para quien le guste el diseño de muebles. 



Y, volviendo hacia Liverpool Station, visita obligada al mercado de Spitalfields, un bochinche de puestos de monerías que a mí francamente me pone de los nervios y en el que estuvimos poco tiempo porque había que ir a casa, hacer la maleta y largarnos al aeropuerto. ¿Es cierto que lo van a derribar?



Última foto: la cabra.
Según el artista, es un símbolo de las corrientes migratorias del barrio de Shoreditch. Para el resto del mundo es una cabra subida a unas cajas.



Y esto es básicamente lo que hemos ido a ver este año. ya está. No son sitios para ir en un primer o segundo viaje a Londres, pero si ya te has visto el BigBen, el British, el Museo de Ciencias y te has dejado sobar en Old Compton Street, son una opción. A nosotros se nos ha pasado volando. Y, como siempre, eternamente agradecidos a Yun y su chico por acogernos y llevarnos a todos lados, qué sería de nosotros sin ellos. Un beso, boys.


5 comentarios :

MM de planetamurciano dijo...

La Tate Britain me chifla, pero oiga...Los prerrafaelistas NO son cursis, que son maravillosos, copín!

Inout Periodico Gay dijo...

Genial la entrada! nos encantaria dar cabida a tus articulos en nuestro medio! Inoutpost.com, gracias

Sufur dijo...

Shoreditch mola.

Por mí, no te prives de hacer dos, tres o doce entradas londinenses. Mencantan. Eso sí, me entra una envidia cochina que no veas... tal y como están las cosas, y con el sueldo bajado por cuarta vez en dos años, me temo que a este paso no vuelvo a London en muuucho tiempo :-(

Observatorio Gay Granatense dijo...

No digo lo que pienso, por no hacerme repetitivo, pero como guía de LONELY PLANET, la serie esa de documentales sobre países, serías impagable... en otro orden de cosas ¡Hijo, toma más el sol... que se está quedando un careto amarillento, como los muñequitos de LEGO, jejeje!

Mocho dijo...

jajaja, gracias Obser

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