Victor / Victoria




Última de las entradas sobre Londres 2012, ¡ta-daaaaaaah!

Y es que nuestro amigo Yun nos había conseguido entradas para ver Victor / Victoria en la Sala Vault del teatro Southwark Playhouse. Es decir, esta vez estaba previsto. El Yunza tiene un amigo mariquita filipino con aspecto de figurita de Lladró que se entera absolutamente de todos los estrenos teatrales londinenses y forma parte de nosequé club que consigue entradas bastante baratas.

Para Victor/Victoria las entradas estaban a 10 pounds si las sacas en cuanto se ponen a la venta. Luego, normalmente a 16,50 y ya en los últimos días a 22,50. Y sacó entradas para los 6 que fuimos. Bien.



Otra vez un teatro del circuito alternativo. Esta vez al lado de Tower Bridge (lo que todo el mundo llama "el puente de Londres" pero se equivoca, que ése es el de al lado). El Southwark Playhouse es un "espacio" teatral bajo las vías del tren que tiene dos salas: la auditorium y la mazmorra (the Vault). Cómo no, nosotros íbamos a la mazmorra.

 

The Vault es una cueva de ladrillo abovedada con tres filas de asientos en cada pared a lo largo de la sala, dejando el espacio central y los extremos como escenario. Un poco así como Pasarela Cibeles, pero sin Carmen Lomana. Las sillas eran incómodas y hacía frío, pero en esa puta ciudad todo el mundo va en mangas de camisa, así que chico, lo mismo eran cosas nuestras.



También había unas mesitas redondas con lamparita tipo cabaret, una entrada un poco más cara pero con derecho a copa de champán servida por un mostrenco bastante merendable. Aforo total de 150 a 200 personas, según tx.




Es decir, un ambiente propicio para la obra. Nos sentamos mientras un pianista amenizaba con canciones musichalleras y miramos el público asistente: en efecto, como dijo el Lladró: "viejas y maricas".

Y empezó la obra.

El musical la verdad es que no vale mucho. Sí, el argumento tiene un punto, pero la música, salvo los números de Norma y el Hot Jazz, no la veo yo nada inspirada. De hecho, cuando me puse a ver el dvd de la producción de Broadway de 1995 en casa lo tuve que quitar porque me pareció bastante coñazo. Y a la Sambasilia no fui a verla cuando lo hizo en Madrid.



Pero lo salva un argumento gracioso y la expectación que crea el haber visto la peli, el estar pendiente de cómo solucionarán la escena de las cucarachas o los cambios de decorado y, sobre todo, el ambiente intimista creado en la sala.

Y, al igual que en el Boy Meets Boy, un auténtico nivelazo en el equipo interpretativo.



Anna Francolini hizo una auténtica creación de Victoria. Superexpresiva, con mucho encanto, destacando especialmente en las partes dramáticas de la obra. Pese a lo menuda, una mujer impresionante. Eso sí, hablaba a toda pastilla, ¡qué dolor para el hispanoparlante!

Richard Dempsey es un Toddy encantador. Perfecto contrapunto a Victoria y perfectamente capaz de compartir el peso de llevar la línea argumental. Y no es la marica vieja de la película. Y es que ahora que me doy cuenta hay que ver con la peli, todos estaban ya bastante talluditos. Vale que miss Andrews siempre tiene la misma cara tenga 20 que 60 años (luego ya no, princesas por sorpresas), pero los demás... joer. Quizás en 1982 fuera menos agresivo para el gran público el que los dos personajes gays (Squash y Toddy) fueran señores ya mayorcitos y pasados de peso en los que primara el aspecto cómico.

Porque aquí Squash es un tío cachas. Como corresponde a un mató guardaespaldas. Y además, Michael Cotton es un tío guapo.

El "chico" de la obra, King Marchand, fue Matthew Cutts. Bueno, presencia, pero un poco soso. Tampoco es que el papel dé para mucho.




Y la mala Norma Cassidy fue una divertida y rotunda Kate Nelson. Por supuesto que no nos hace olvidar a la deliciosa Lesley Ann Warren, pero vamos, con este bombón de papel como para no lucirse. Su número musical fue el más aplaudido.

El propio director de la obra, Thom Southerland, hizo un papel de sustitución esa noche, para deleite de uno de nuestros amigos, que se derretía cada vez que lo veía. Y como secundarios haciendo varios papeles, Dafydd Gwyn Howells plan machirulo total y una señora graciosísima llamada Jean Perkins.




El escenario, vacio y con los elementos de atrezzo justos: una cama, un piano, mesas y sillas, básicamente. La orquestilla estaba en una sala adyacente y cantaban con micro (sí, se veía demasiado el cable). Pero es que, joder, ¡los teníamos a un metro de distancia!

Una vez más repito: para el tipo de producción y sala, un nivelazo de aúpa.

Con mención especial para un "Ensemble" de cantantes bailarines estupendos con una coreografía espectacular. Y cuál no es mi sorpresa al ver que el coreógrafo era Lee Proud, ¡el mismo de Boy Meets Boy! La verdad, daban ganas de salir bailando del teatro.



Me imagino que poco hay que comentar sobre la obra. Es una versión musical de la película de Blake Edwards de 1982 aquí titulada "Víctor o Victoria", protagonizada por Julie Andrews y cuyo argumento MENOS MAL QUE NOS LO SABEMOS TODOS, porque si no hija mía, qué deprisa hablaban.

Yo considero que tengo un nivel medio aceptable de inglés (si algún día aparece, tengo el First Certificate por ahí) pero es que es llegar allí y hasta que el oído se me hace voy como "¿eiinnnnggg?" que no entiendo ni papa. Si además hablan deprisa y en slang pues apaga y vámonos. Y mi TX tiene un nivel básico. Pre-intermedio, según su academia de inglés. Consigue hacerse entender y entiende si le hablan despacio. Pero vamos, para una obra de teatro sin subtítulos, el pobrecico lo confesó: no entendió nada de nada.

Como detalle petardo, la peli de Blake Edwards no es la primera, sino que es la tercera versión de una película alemana de los años 30, Viktor Viktoria, que luego tuvo una adaptación francesa, Georges et Georgette y una americana más.



En fin, que una tarde agradabilísima en una compañía perfecta y en un local la mar de evocador. Eso sí, jodidas sillas, se nos quedó el culo planchado del todo. 

Y, al igual que comenté el otro día (clic), quizás si es la primera vez que se va a Londres hay que ir un musical tradicional tipo The Phantom of The Opera o Les Misèrables (o, si eres una petarda, el de las Spice o la memez Disney que esté de moda ese año). Pero una vez visto un "gran musical", aventurarse en el circuito alternativo puede llegar a ser muy gratificante (y mucho más barato). Yo lo hice este año dos veces y acabé encantado.

4 comentarios :

Eleuterio dijo...

Sí, los ingleses para estas cosas son sumamente profesionales. De esto deberían aprender las autoridades de mi teatro, que con poco dinero y BUENOS profesionales se pueden hacer cosas de puta madre.
Pero el que nace para pito nunca llega a corneta...

Anónimo dijo...

Ays Mochuela, qué mala envidia me das... y no por los musicales que ves, sino sobre todo por entenderlos, a mí el inglés me mata. Acabo de comprarme el dvd de Taboo y de Ancorn Antiques, sin subtítulos en español, y me las voy a ver y desear para entenderlos :(. por cierto, tú que eres un tipo de mundo, no tendrás algunos subtítulos por ahí, verdad guapetón? Otra opción es que te curres unos subtítulos como hacías hace años con una serie de temática gay, jaja, sería un detallazo.

Felices navidades!

Anónimo dijo...

PD: te prometo que quería escribir Mochuelo, y no sé por qué leñes se me ha colado esa a (será el subconsciente, jiji)

enecabe dijo...

Yo tuve la fortuna de verla a finales de octubre y me has despertado gratos recuerdos.

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