Apelsí, apelnó, apelhá, apelhoho






Apple ha entrado en nuestras vidas.
Y nosotros que éramos totalmente anti.
Pero ha entrado.
Cuando salieron los ipod me parecieron caros y una bobería, por lo que seguí fiel a mis mp3 de toda la vida.
Los ordenadores Mac ya es por vaguería, bastante tengo con manejarme en Windows como para ahora aprender otro sistema operativo y encima buscarme programas nuevos.
El primer iPhone me pareció muy cuqui, pero era un teléfono muy limitado de prestaciones.

¿Y por qué este cambio en 2010?

Porque salió la iPad. Y al tx se le emperejiló. Siempre ha tenido fijación por los tablets. Para nuestros cumples, que son allá por febrero, les pedimos a los amigos que en vez de regalarnos "cositas para la casa" queríamos un iPad. Y dicho y hecho, nos regalaron un cheque regalo para cuando saliera el maldito aparato. Así que lo encargamos en cuanto fue posible y el día que salió a la venta en Spain ya lo teníamos en casa, oléee.

¿Para qué sirve el iPad? Pues para navegar, ver vídeos, escuchar música, jugar y hacer el chorra. Es decir, un artículo de capricho. Para trabajar, dicen. O eres una brokeresa sucesora de Melanie Griffith en Armas de Mujer 2010, the return of the bad hairdoes, o vamos, que me expliquen a mí cómo trabajan con este cacharro.


Y hete aquí que claro, uno que ha sido totalmente ajeno al universo apple y toda su snobería gilipollesca, he tenido que empezar a "enterarme" de cómo va esto.

Lo más importante, y de bruces, la imposibilísima imposibilidad imposible del iTunes. Qué necedad, por favor, eso de tener que sincronizar, de que no te quede claro qué metes en el cacharro y qué no, y lo de que no lo puedas llevar de un ordenador a otro. En fin. Está capado por todos lados.

Y claro, uno se mete en blogs, en foros que hablan de apple y tal Y SE ABURRE. A mí qué cojones me importa que Adobe y Apple se lleven a matar o esa tirria que le ha cogido el resto del mundo al señor Jobs por la que se dedica a criticar absolutamente todo lo que hace. No hay nada más coñazo que la expectación que causan las presentaciones del Jobs y la polémica que se genera después. Es igual que cuando Bill Gates presentaba algún nuevo Windows. Insustancialidades albriciosamente mistélicas.

El cacharro es lo que es y sirve para lo que sirve y, si no te gusta, no te lo compres.


Tx desde luego desde que lo tiene casi ni ha vuelto a abrir su pc. Y en el viaje de vacaciones de este verano nos resultó bastante útil gracias a los programas de navegación, de información turística, de información gay... Sí, chica, también hay de eso.

Pero claro, para disfrutar de todo el potencial del cacharro tienes o que tener disponible mucho dinerito para gastar en chorradas o tener el iPad jailbroken (o jailbreakeado, que dicen por ahí). ¿Y eso qué es? Pues crackeado. Gracias al jailbreak puedes meter en la iPad aplicaciones que no han sido aprobadas por Apple pero que son útiles y, lo que es más interesante, puedes meterle aplicaciones descargadas de la red. Pero como esto no es muy legal, no explico cómo se hace. ¡No me mires así! ¡Seguro que tú también te descargas porno películas de internet!

Yo, la verdad es que poco la uso, pero ahí está.


Y ya desde hace unos días tengo el iPhone4. ¿Por qué? Porque ahora sí, ya es un teléfono completo con todas las virguerías que tiene que tener y además con el atractivo táctil de las aplicaciones de iPhone. Que una cosa es cierta: es un coñazo lo de estar dando con el puntero, la uña o el dedo en los móviles basados en Windows Mobile, y desesperante el tiempo que tardan en responder. De Android no me digas nada porque no lo conozco y no sé cómo va.

Y porque se lo he sacado de gratix total a la comercial de Vomistar, que si no de qué.

A los tres días de tener el iPhone he hecho de todo con él... menos hablar por teléfono. Ya hablaré de las aplicaciones maricas de Apple, ya. Ah, bueno, que ya conté lo del Grindr en su día.

Genial.

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