Operación Carmensa


A mí me gustaría que éste fuera un blog en el que comentara mis gustos, las películas que veo, los libros que no leo, la música que escucho, la ropa que no me compro, los bares a los que voy, los muebles que me gustan, el porno que me descarga la ministra Sinde... algo así que pueda interesar al posible lector y no una especie de autonutrición del ego, vamos.

Pero no, al final acabo contando batallitas noveladas sobre las cosas que me pasan, algo que sólo interesa a los más chafarderos pero que por experiencia veo que son las entradas que más audiencia tienen. Tócate los perendengues. Pero es que hay cosas que me pasan que son TAN DE BLOG que no hay más remedio que contarlas. Y ésta es una:

HISTORIA DE UN ARMARIO


Fin de las fiestas navideñas. Tx se empeña en celebrar el día de Reyes en casa. Yo no me opongo. Es la primera vez y le hace mucha ilusión. La familia Tx comienza desde hace un mes un ritual de compra de regalos muy suigeneris: que lo tuyo que te regalo yo te lo compras tú pero lo llevas a mi casa para que luego yo lo lleve a la tuya y me haces el favor de comprar lo de la niña de mi cuñada pero también me lo traes a casa y blablabla.

Hasta ahí todo bien. Teníamos en casa un montón de regalos nuestros, para nosotros, para otros y de otros. Pero resulta que hace una semana vinieron los sobrinitos y la hija de unos amigos a casa para ir al cine, y hubo que esconder a toda prisa los regalos. A mi tx se le ocurrió el lugar perfecto al que no llegarían los niños: el maletero del armario del pasillo, donde está escondido el termo del agua caliente (sí, el que nos jugó aquella mala pasada).

Abrió el maletero, que está a dos metros de altura, echó los regalos allí, cerró y todo en paz.


Hasta el día 5, víspera de Reyes, a eso de las siete de la tarde.

Empezamos a rescatar regalos, empaquetar, colocarlos en el árbol, blablablá. Y tx me dice: "me faltan regalos". Y yo: "Pues ya hemos sacado todos los que estaban en el termo". Y él: "Pues me faltan dos: el cojín secreto de Hannah Montana (verídico) para mi sobrinastra y la tarjeta SD con los juegos de la Nintendo DS para Txnilla chica."

A temblar: el cojín secreto de Hannah Montana tiene tal tamaño que no se puede perder, pero ay con la tarjeta: iba en una cajita así del tamaño de un paquete de Durex Pleasure Max. Eso podría estar en cualquier rincón, en cualquier cajón, en cualquier lugar.

Minutos de desesperación. No aparecía ninguno de los dos. Y nos pusimos a pensar. El cojín había ido de casa en casa durante días porque era un regalo de la hermana de tx a la niña pero nunca se lo podíamos dar porque había más niños delante. Cogí las llaves de los coches y al final apareció envuelto en una bolsa en el tx del tx (valga la redundancia). 50% de descanso.

Pero la tarjeta seguía sin aparecer. Sielos, ¿qué habría ocurrido con ella? Reproches, enfados, cabreos, nervios... nada, que no. Hasta que voy y me subo a un puff para acceder al maletero del termo, no vaya a ser que estuviera en una esquinita. Miro y...

PÁNICO

Resulta que el maletero del armario tiene dos huecos de unos 20 centímetros (de los verdaderos, no medidas de polla de gaydar) a los lados, y que cualquier cosa que eches por allí se puede colar dentro y quedaría entre el panel lateral del armario y la pared. Para explicarlo mejor, una especie de esquema del armario visto por detrás:


¿Y cómo vemos si se ha caído algo ahí? Porque desmontar los paneles interiores del armario te aseguro que no entraba dentro de mis esquemas.

Hueco de dos metros de profundo, al que sólo se puede acceder por arriba, y sin luz.

Dio comienzo la...

OPERACIÓN CARMENSA

Inspirados por el mensaje siempre optimista de nuestra querida Carmensa y alentados por su lema: LAS BOBAS SE ACABARON, organizamos una aventura digna de McGyver:

- Bombilla + casquillo + cable largo + enchufe:


- Ordenador portátil (también conocido como laptop):


- Cámara web:


Tx se subió al puff (para algo es más alto), conectó el ordenador, descolgó la bombilla y apuntó con la cámara web.

En efecto: el puto paquetito azul estaba allí abajo. Y no podíamos dejarlo ahí y comprar otra tarjeta SD de urgencia porque son tarjetas piratillas para la Nintendo DS, y eso no se vende en el Cortinglés, telodigoyó.


These are desperate times, Mrs. Lovett and desperate measures are called for.

Se precisó un instrumento más: LA ASPIRADORA:



Yo sujetaba el cuerpo de la aspiradora, tx con una mano el tubo y con la otra la webcam para ver, mientras miraba la pantalla del ordenador. Di al botón de encendido.

FFFFFFUUUUIIISSSSSSHHHHHHH..... ¡ POP !

Vacío. Con mucho cuidado, tx fue subiendo el tubo del aspirador y conseguimos sacar del agujero EL PAQUETITO CON LA PUTA TARJETA. Nunca una salida de armario había sido tan complicada.


Relax, ataque de risa y llamada de Sister X, que qué hacíamos que estaba esperándonos para cenar y que le lleváramos el jodido cojín de Hannah Montana. Nos arreglamos, salimos corriendo, llegamos a nuestro Carrefour, compramos las dos cosas que nos quedaban y... nos damos cuenta de que nos hemos dejado olvidado el puto cojín en casa. Hala, vuelta patrás (lo que conlleva pasar por una zona donde hay un montón de coches aparcados con un hombre en cada uno, y algunos con dos, pero no se ve mucho porque hay un montón de vaho, no sé qué pasará ahí, y tx me hace volver la cara cuando pasamos). Vuelta a casa, cojo el puto cojín, nos metemos en el coche de nuevo...

- Tx, se nos ha olvidado otra cosa.
- ¿Quéeeeeeeeeeeee?
- No hemos comprado la caja para envolver el regalo de tu hermano y cuñada.
- ¡A la mierda! ¡Se lo damos en una bolsa!
- ¿No hay un chino de camino a casa de tu hermana?

Y allí que estábamos el día 5 de enero a las nueve y media de la noche, aparcando en una cuneta llena de barro, lloviendo y encaminándonos a un fantástico almacén llamado HIPER ASIA.


Que estaba lleno de gente, todo sea dicho.

Todas las cajas eran horrorosas y nos decidimos por la menos fea: una con estampado de vaca.
Le llevamos el puñetero cojín a Sister Tx, nos volvimos a casa a envolver el resto de los regalos, echamos un polvo de los antológicos, tx realizó una armoniosa composición de paquetes alrededor del árbol y el trenecito y...


FIN. SE ACABARON LAS NAVIDADES.
¡Y LAS BOBAS!

Argh, argh, argh.

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