Estoy toa embostá

¿Qué ocurre cuando hace diez días que te tomaste unos nuggets y desde entonces estás toa embostá?

. Milan Giamani

. Leo Gamiani


Activia canaria, nena.

Más cosas de Londres:

Superguarrazo en Comptons:


Estamos bajando las escaleras y delante nuestro va una rubia enorme, gorda, desmesurada, que está sacando fotos con una mano sin mirar las escaleras. Da un traspiés, suena un golpe tremendo y cae de bruces un piso entero rebotando en cada escalón y quedándose tirada en el suelo cabeza abajo. No se mueve. Las maricas se asustan. El guarrazo ha sido antológico. Ella reacciona y consigue levantarse. Increíble, conserva todos los dientes. Creemos que las tetas han podido amortiguar la caída. No sacamos fotos, hubiera sido cruel.

Ah, al Comptons hay que ir, por mucho que se caigan de morros tías enormes.


Chulos en medios de transporte: el negrito estaba para comérselo. Obviamente no le hice toda la sesión de fotos que se merecía porque lo mismo me hostian y acabo peor que la rubia del Comptons, pero era guapo guapo guapo. El otro era más convencional, pero con punto. Tenía un aire a Adriá Collado.



Hablando de bellezas, la que nos deleitó con sus maneras en el New World. Yo la tenía de espaldas y jipié poca cosa, pero tx, que la tenía de frente, no daba crédito. Menuda warronna ryder estaba hecha. Cogía todo con las manos y luego se rechupeteaba los dedos (y la manicura, de color azul cobalto). Y sí, usaba la cuchara pero... para coger un puñado de arroz y luego... pasar el dedo por encima tirando el arroz al plato como para coger una cucharada rasa. Dejó el mantel que vamos, una joya de niña. Ah, al New World también hay que ir, siempre antes de las 18:30 que es cuando tienen el carrito de dim sum para elegir.


Y mira que llevo yo un tiempo barruntando con que me voy a dejar reposar el blog el sueño de los justos y tal y entonces me digo... ¿para qué sirve un blog? Pues mira, para conocer a gente que te invita a pasar unos días en su casa de Londres, lo cual es todo un lujo. Y, de paso, aprovechar para decorarle la casa por navidad, que no había ni un triste espumillón. Por tres libras nos agenciamos este bonito árbol de navidad en el ASDA. Ah, Al ASDA hay que ir, es como el Alcampo, pero en inglés. (El pingüino azul, la tele panorámica de tubo y la lámina de Ikea de Confesionario de Gran Hermano ya venían de serie)


Y aunque a veces estés embostá, seas poco intuitiva, más volátil que la vanesa de los volcanes y muy gobernosa, TE QUEREMOS, BOSSY.


Edición: Se edita esta entrada porque al parecer en una de las fotos se identificaba a alguien. ¡¡¡NO ME MANDÉIS FOTOS DE AMIGOS, COÑE!!!

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