Amigo no visible


Y ahora ya sí que sí, con todos los amiguitos llegados de vacaciones y con una nevada de esas que adoran los que van a esquiar, decidimos hacer en casa la fiesta de regalos de reyes del amigo invisible para dar, definitivamente, carpetazo a las fiestas.

Del amigo invisible deducimos que ser marica NO está reñido con tener mal gusto y que CASA es una excelente tienda para regalos apañados y aparentes.


A mí me tocó un magnífico mando a distancia multifunción 8 en 1 (que no sabemos si servirá para todo) y al tx un juego de café.


La cosa se puso un poco cruda porque la reunión era a las ocho de la tarde. A eso de las tres se puso a nevar en el sur de Madrid y sobre las cinco cayeron los primeros copos por el polígono. A las diez, cuando pedí a todos que se fueran por temas de seguridad vial, aún seguía nevando. Un acojone, de verdad, porque el polígono está a tiro de piedra de Madrid casco urbano por carretera, pero acceder podía ser peligroso. Pedí a todos que me mandaran un sms de que habían llegado bien y allí estaba yo, boli en mano, tachando uno a uno de la lista que no me quedé yo tranquilo hasta saber que los 15 estaban en sus casitas.



La proxima entrada será muy conceptual, de tendencias y arte marginal, prometido.




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