Mika - The boy who knew too much


El nuevo disco de Mika, "The boy who knew too much", es ideal de la muerte para que las modernas que hace dos años pegaban botes como locas y lo consideraban un genio ahora lo pongan a parir porque ya es megapopular y sus canciones salen en los anuncios de cerveza y en el baloncesto en la tele.

No voy a decir nada de las amargadas indies pelosucio que siempre han jurado que les horrorizaba sólo porque ellas escuchan música para sufrir, y algo con lo que se disfruta no puede ser bueno. Son como la versión cilicio del pop.


¡Qué barbaridad! Tres entradas sobre música y una sobre cine en este blog. ¿Pero qué pasa? ¿Es que está volviendo a sus intenciones originales? ¿O es que mi vida y lo que me rodea es una insustancialidad albriciosamente mistélica en la que no pasa nada relevante? Pues no sé, con decirte que no me corro desde hace semana y media... estaré amargado, como los pelosucio. Eso no quiere decir que no folle, que ha habido sexo por activa y por pasiva, pero chico, si hay quien tiene problemas de eyaculación precoz, lo mío es todo lo contrario. ¡Joder hasta que me corro! A ver si los chicos de A ti qué te gusta algún día hacen uno de sus interesantes tutoriales consultorio sobre el tema. Pues nada, que debo tener ahí acumulado... ni sé. Eso sí, el requesón me lo lavo, que no es plan apestar a las posibles caras que se me acerquen.

Bueno, que me disperso, como las Megaperls del Persil. Que yo iba a hablar del disco de Mika que ha salido anteayer a la venta.


Es digno sucesor del anterior, Life in Cartoon Motion, y sigue la misma estela de pop melódico y animado. Tiene sus falsetes, su pianito machacón, sus voces de niños, sus coros en plan himno. Vamos, nada excesivo, lo habitual. De momento me falta un trallazo como el Agachupín, agachupán, agachu pain pain pain pain del Grace Kelly, pero es que aún no se me ha metido en la cabeza.


Para criticonas del tipo mi amigo ése que es un cruce de Eusebio Poncela de joven con Krystle Carrington y un toque de Esperanza Roy (clic), sí, muchas canciones suenan a ya oídas, a viejas. Hay cosas tomadas de Prince, el single era talmente Belinda exGoGo Carlisle, la última canción es top Queen, hay sonido Beatle, sonido tardochentero, incluso un rollo étnico (y ya conoces mi absoluto ASCO a todo lo étnico/racial/buenrollito)... Sí, suena a viejo... pero suena a nuevo.



Que las talibanas se rasguen las vestiduras y pongan el disco a caldo, las tres primeras canciones del disco te dan un subidón en el atasco de coche de la mañana que llega uno al trabajo pegando grititos hipermegamariquitísimos. Ah, ¿que no he dicho que la música de Mika es muy maricona? ¿Y qué es la música marica o música gay? Pues la que te hace levantar los brazos como loca cuando la escuchas. Y a mí, de momento y hasta que me harte, me pone.


Ya verás, cuando estalle me acabará saliendo cuajo.

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