Pues para acabar con la tontería de la semana


Aquí va el famoso menú de: "Cómo improvisar una cena de gala para ocho personas en casa".



Hay que especificar que al final fuimos siete porque la de Almatosa tuvo que ir al cumple de Don Pimpón y aunque acabó a las once fue tan torpe de no querer pasar por casa, que aún ni habíamos empezado a cenar (estábamos por el tercer cosmo, y ya sabes cómo se pone la gente con los cosmos de mi tx).

En fin, que me enrollo.


El menú consistió en:

Crema de gazpacho

Zamburiñas al horno

Pudding de pescado

Corazón de cereza



Ligerita, de verano, ¿no?

Vino blanco, agua del grifo pasada por la Brita, Cocacola light sin cafeína y un rioja tinto que estaba de escándalo.

No te creas que somos tan jetas de abrir un Alvalle y ya está, no. La crema de gazpacho la hizo el tx con nuestra famosa "máquina de hacer daiquiris" y productos naturales. Todo muy finito y muy pasadito, y muy suave.


Las zambus las pones en su concha al horno con un poco de pan rallado, vino blanco, perejil y una pizca de ajo.

El pudding de pescado fue un poco infortunio porque con la mudanza no tengo ni idea de dónde ha ido a parar mi recetario, que consiste en pudding y tiramitú (comida para felatrices sin dientes), así que tuve que recurrir al clásico método de llamar a Mamá Mocho por teléfono, y me fue dando los ingredientes. Mamá Mocho es maja, a pesar de que no se lleve demasiado bien con mi amigo "el de las mechas", pero también es muy suya, y de vez en cuando se le va un poco la pinza. Yo creo que se le fue porque aquello no salió tan bien como solía: demasiado pescado. Pero bueno, de sabor estaba de vicio y el experimento de hacer algo al baño maría por primera vez en mi vida en vez de usar el microondas quedó apañao.


El corazón de cereza en dos chocolates lo compras, lo desmoldeas, lo dejas descongelar en el frigo y lo sirves adornado.

La verdad es que fueron todos muy agradecidos (o eran los efectos de los cosmos, aunque teníamos un abstemio y una niña de 6 años que que nosotros sepamos no le da al bebercio aún) y fue un éxito. Acabamos cantando canciones de Las Grecas sin necesidad de usar el Singstar como hacen nuestros vecinos.



¿El problema? Lo de tener la cocina abierta al comedor: que se ve todo todo todo, y cuando retiras los platos se sigue viendo todo todo todo, pero sucio.


Y ya está. Buen findeeeeeeeeeeeeee.



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