Chusma que te mueres (ii)



Hoy toca una entrada de esas consuetudinarias, pero estoy francamente poco inspirado.

Acoger una convención de la Morgan Corporation en casa tiene su peligro. Y quien conozca a la Srta. Morgan sabrá de lo que me hablo. Sólo ella es capaz de ir desde el aeropuerto directamente a un pueblo de la sierra, hablar por teléfono, ir de compras, hablar por teléfono, hacer comida, hablar por teléfono, poner su piso en alquiler, hablar por teléfono, ir al médico, hablar por teléfono, ir a Hacienda, hablar por teléfono, traer al retortero a todo el mundo que tiene a su alrededor y, además, hablar por teléfono.

La convención resultó un tanto familiar (sólo 23 personas, nada excesivo, lo habitual) y transcurrió según los patrones habituales: Sobró tanta comida que dio para que las familias tx y McMóchez comieran durante dos días. Lo que más éxito tuvo, como de costumbre, el Salmorejo Almatosa Stlye.

De bebida casi que sobró también mucho pero, como ya dijimos, estamos mayores. ¿Asistentes? Aparte de la family, como novedad y cotilleo tuvimos a Miss Liberty, recién llegada de Manhattan.

La decoración se la llevó el viento pero nos quedaron unas monísimas margaritas.

Al día siguiente tocaba:

a) Limpieza general
b) Ir a casa de unos txamigos a pasar el día en la piscina
c) Marcha del Orgullo Gay

Sólo una de las opciones anteriores es verdadera.

En efecto, pasamos de limpiar, dejamos a la Morgan en el aeropuerto de nuevo (con sus teléfonos) y estuvimos haciendo monerías en la pisci, que hacía mucho calor y al orgullo volveré cuando se decidan a organizar su velocidad de manera racional, que eso de que casi tres horas después de que empiece sigan saliendo autobuses (mal llamados carrozas) desespera a cualquiera. Pero vamos, que yo soy muy pro-orgullo, muy pro-cabalgata desfile y muy pro-"Orgulloso de qué".

Lo que más me revienta es lo de que un barrio tan estrechuelo como FumanChueca se convierta en un recogedero de botellón y carteristas. Ann Bottle quiere sacar las fiestas del barrio. No, lo que hay que hacer es extenderlas: llegar hasta Génova y la plaza de Colón. Que el año que la marcha fue por Serrano fue la mar de divertida (y absurda). O recuperar la explanada de la Casa de Campo, que te llenabas todo de polvo y por la noche te congelabas de frío.

Bueno, a ver, ¿quién fue al Infinita?

Pero no te creas, que sí que me he acercado a Chuequilandia. El domingo vimos a Pavlovsky en una miniintervención en la Plaza del Rey. Bien, disfrazado de María Teresa Fernández de la Vega, muy Pavlovsky, un poquito "blog profundo con fotos de rayos de luz y poemas de Tagore" de más, pero bueno, con puntos inspirados, que sus mejores bazas son cuando improvisa e interactúa con el público.

Antes salió una tal Astrid nosequé, por lo visto muy famosa en México, que cantó dos canciones y soltó alguna frase memorable del tipo: "Arrastrada pero digna". Para que te hagas una idea, era como la doble de Lucía Etxebarria (la primera i con tilde y la segunda no) vestida con miriñaque rosa.

En fin, que poco más que contar. Bueno, sí. Que se alquila bonito piso en el centrísimo de Madrid, dos dormitorios, con el suelo color rojo, en pleno barrio de las Letras. Y que el domingo por la noche tocó una especie de limpieza de restos de la convención Morgan. Y me pregunto yo: ¿Por qué cada vez que termina una fiesta parece como si hubiéramos hecho una misa satánica con sacrificio ritual de vírgenes y decapitación salvaje de gallinas?

Como vírgenes - que se sepa - no había ninguna, imagino que debimos dedicarnos a lo de las gallinas, porque joder cómo estaba el suelo de plumas, y lo mal que se barren.

La próxima vez escondo la caja de las boas y las pelucas.
Digo.



Ah, ha muerto la coreógrafa Pina Bausch. Un recuerdo:


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