Diana Krall: Quiet nights (y tan quiet, qué tía)



Ay la Diana. Nada que ver con la mala de V.

Después de aburrirnos mortalmente con su anterior disco, que ya comenté en los inicios de este blog (clic), y de
sacar un grandes éxitos (no sólo La Unión, Dannii y Bonnie Tyler pueden), la Krall nos saca... uno más.

Digo uno más porque la verdad es que las canciones de sus discos son tan absolutamente intercambiables, que lo mismo se trata de una leyenda urbana como la de Jordi Hurtado: Diana grabó 213.877 canciones a principios de los 2000 y después fue abducida por los extraterrestres, como Fallon en Los Colby o Perla de Vichy (huy, que desvelo el final de nuestra teleserie de amor y lujo favorita). Y desde entonces los extraterrestres, confabulados con la discográfica Verve, van metiendo esas canciones en cedés que suenan todos iguales.

La que sale en los conciertos es un robot, y de ahí se explica su cara de perpetua mala leche.

Para este disco, Diana (o los extraterrestres) vuelve a lo que mejor resultado le da: la bossa nova. Es una música tan agradable y elegante, y se adapta tan bien a su voz grave que le viene como anillo al dedo.



Nos hace versiones lánguidas, intimistas y... muy largas, porque a mitad de canción tiene que meter el solo de piano de rigor, que para algo ella no es cantante, es UNA PIANISTA DE JAZZ QUE CANTA.

¿El problema? Pues que sigue siendo tan sosa como el vestuario de la actual ministra de Cultura, y parece que le falta una transfusión. Y da rabia, porque las canciones tienen enjundia, pero el Chico de Ipanema se queda en el señor de Benidorm y Walk on by o So nice
se quedan en un buen intento... pero no acaban de arrancar. Y da rabia, porque el disco no está mal, y las bossas embelesan y relajan, pero chica, como dijo Miss Paris Morgan de la Morgan Corporation, parece música de ascensor.

Además, odio hacer comparaciones, pero no puedo evitarlo porque ha tocado repertorio de una de mis ídolas musicales de todos los tiempos, la archifantástica, hiperglamourosa y megaelegantísima doña Julie London. Y lo siento, pero no, la versión de Julie de You're my thrill queda a años luz por encima de la de Diana.




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No, Diana no canta en este disco el Cry me a river (ya lo cantó, la tiene grabada de cuando antes de que la abdujeran los extraterrestres), pero no he encontrado So nice o You're my thrill de Julie en Youtube. Para hacerse una idea vale, y además el vídeo mola mucho con esa mezcla de fantasmagoria y karaokismo.

En fin, que el disco se deja escuchar, es muy agradable, muy relajante, recuerda un poco a aquel The look of love, es mucha bossa y muy poco jazz y es tan soso como la propia intérprete.

Ni se te ocurra escuchar el último corte, Ev'ry time you say goodbye. Qué manera de destrozarla.

Y siempre que miro fotos suyas (o cuando la vi en directo) pienso... joder, qué pinta de bollo tiene, ¿no?


































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