De un plantón


Hoy va una de esas historias personales largas que por su ausencia de procacidad y su perfil cuasi romántico tanto gustan a las chicas y a las maricas sensibleras.

Un póster tipo Discoplay y un poco de música de cuerda, por favor:


Ya.

Y, antes que nada, una definición:


Un plantón es la persona que se encarga de buscar taxis a los clientes de los hoteles a golpe de silbato. En sitios tipo el Ritz o el Palace tienen al típico señor mayor que lleva toda la vida en ello y se despepitilla por su trabajo, lanzándose al centro de la calle a parar el tráfico si es necesario. En hoteles modernos tipo el Urban tienen a dos tíos altísimos: un blanco vestido de negro y un negro vestido de blanco. Invariablemente, todos suelen llevar sombreros o enormes gorras de plato.


Pero a lo que voy es a la locución verbal 1: "dar un plantón".
Ay los plantones. Cuántos nos habrán dado, cuántos habremos dado nosotros, cuántos nos negamos a reconocer y cuántos habremos disimulado. Porque... ¿a partir de cuánto tiempo consideras que te han dado plantón?

- 15 minutos: Entra dentro del retraso. Tranquilidad, pero no son formas.
- 20 - 30 minutos: Mosqueo. Hay que sopesar que si el tráfico, la distancia, las circunstancias. Un fastidio.
- 40 minutos. Es definitivo: Ya no viene y has estado haciendo el primo.

¿Alguna otra valoración?
Los tiempos son indicativos y son inversamente proporcionales a la edad del esperante (Vamos, que a tus años no está ya para tonterías, le espero 10 minutos más y me voy).

Pues fíjate (con acento en la í y no en la é, por favor) tú que

YO CONOCÍ A MI TX POR CULPA DE UN PLANTÓN

Tachannnnnnnnn (Música de cuerdas y viento y otro póster Discoplay, por favor).


Ya. Ugh, éste es particularmente horrible.
Sigo:

Grandes Relatos:

Imagina, Madrid, verano de 2002. Tres meses después de haber dejado a mi anterior proyecto de novio (lo siento, pero es que ya me estaban saliendo perlas y abrigos de pieles espontáneamente, me iba convirtiendo poco a poco en una señora de, y además lo otro... pues... no).


¿Época de zorreo? Pues sí.
Y mira que yo me repetía mil veces que se acabaron los ligues por Internet y que nada de quedar con nadie sin foto y llamada telefónica de por medio peeeeero... aparte de ser falsas propuestas, me salió un muchachito muy apañado -al menos en foto- y que vivía al lado (justo al lado). Vamos, 50 metros en línea recta. (Y NO, NO ERA MI EX, que ya sé que algunas lo estáis pensando).

Me enfundo los vaqueros, una camiseta ajustada negra (en aquella época cabía en una camiseta negra) y salgo a la calle. Espero, espero, espero... y a los 20 minutos aprox. me doy cuenta de que me han plantado. Bueno, me intento justificar a mí mismo de que estoy al lado de casa, que no pasa nada y blablabla, pero en el fondo me digo Eres tonta, mocho, y lo sabes.

¿Qué hacer? ¿Volverme a casa una noche entre semana? ¿O coger el coche y largarme de taconeo? Ya que estaba...


Y allá que me fui hacia el centro de Madrid. Y lo vi:

- Mmmmm, no está mal el pijo bajito con cara de cabreo.

Ni que decir tiene que luego el tiempo me diría que ni pijo ni bajito. Serio sí, pero con mucho sentido del humor. Pero es que claro, sentado, a media luz y con esa cara de duros que ponemos todos por obligación a la hora de ligar... a ver quién se daba cuenta.

Se me paseó por delante. Se fijó en mí. Me fijé en él. Paseé por delante suyo, nos volvimos a crucificar con las miradas. Me acerqué y... se fue hacia otro lado.

¡¡¡ PERO BUENO !!!
¿¿¿Primero un plantón y ahora esto???
¿Por qué los rituales de ligue y pavoneo son tan absurdos? Agh.

Ahí ya sí que me agarré un cabreo tremendo, me fui a otro local, me fijé en un tío pelirrojo bastante mono de aspecto bruto y extranjero (con éste por lo menos no hay que hablar, pensé) y ya fui a saco, entrándole directamente.

Sin embargo, esta historia no acabaría así...



Nianonaaaaaaaaan, nianonaaaaaaaan, nianonaaaaaano, niananoniaaaano
(música arrebatadora, Adagio de Spartacus de Kachaturian, a ser posible, y otro póster horrendo tipo Discoplay).


Continuará (o no)...

Lo de los puntos suspensivos pega mucho con las imágenes, ¿no?

Lectura recomendada: The Cordobés Crying Game



Pues sí, la historia continúa aquí.

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