De un plantón (ii)


Hola, querida...

¿Qué? ¿Mucha expectación?



¿Preparada ya para la vuelta al cole? ¿Exámenes de septiembre? ¿Zapatos Gorila? ¿Escuadra y cartabón? ¿Rotrings? ¿CortyColes? ¿Uniforme de colegiala?


En la entrada anterior nos habíamos quedado en pósters horripilantemente cursis, música de Kachaturian y el mocho teniendo un flirt con un pelirrojo que ni extranjero ni leches. Buen chico, pero problemático, y es que cuando empieza a soltar que tiene novio y que se están dando un tiempo y que si tal y pascual... mejor huir, que yo no estaba para marrones ni síndromes de maridiógenes .

Sin embargo, en otro lugar, el pijo bajito con cara de cabreo se había quedado con mi cara. Y yo con la suya.


Pasaron un par de semanas y llegó EL DÍA DEL ORGULLO GAY.


Y aquí es donde intervienen mis queridísimos Los Pikitonis (fallereta naranja y fallereta limón).
Porque sí, amiga, yo no soy un ser socialmente disfuncional y ya tenía amigos antes de tener blog, que los pikitonis y yo nos conocemos desde antes de la Primera Comunión de Sarita Montiel.

Los Pinkitonis se habían venido desde Violencia (RitaTown) a Mandril a celebrar tan magno evento orgulleril, quedándose alojados en mi humilde morada.

La cabalgata del Orgullo partía desde la Puerta de Alcalá a las siete de la tarde, como de costumbre. Y yo tenía que ir a la fiesta cumpleaños de mi múltiple sobrino nº3 en una zona bastante alejada del centro. Mi cuñada siempre ha organizado las fiestas de cumpleaños de sus hijos coincidiendo con el Orgullo Gay, aunque ninguno cumpla años ese día. Luego se quejará si alguno apunta maneras y me echará a mí la culpa. ¡Las narices!


El problema logístico consistía en aguantar en la fiesta de mi sobri hasta una hora prudencial y luego salir escopetado a la Cabalgata, pero con la complicación de partir desde una zona sin metro y con todo el centro de Madrid colapsado por las mariorgullosas.

Opté por una solución mixta: llevar el coche a la fiesta de cumpleaños, y después acercarlo hasta una boca de metro que tuviera línea directa con La Puerta de Alcalá. ¿Y cuál era esa boca de metrooooo? Pues Ventas, con el aparcamiento enorme y gratuito de la Plaza de Toros. Para algo tienen que servir estas tradiciones cretomicénicas que tenemos, ¿no?


Fui al cumple, di los regalos, saludé a la familia, me despedí, cogí el coche, fui corriendo hasta la Plaza de Toros, lo aparqué allí, cogí el metro, llegué hasta el Retiro y, una hora y media después del inicio de la marcha, aún llegué a ver cómo salían las carrozas. Arf Arf Arf. No me perdí nada, el desfile era tan lento y desorganizado entonces como lo es ahora.

Tras la marcha, y como que ya entonces huíamos del mogollón callejero de Chueca, hubo fiesta particular organizada por Miss Paris Morgan y su Asesino a Sueldo cuyo tema era "AIRE" (ah, es verdad, que los de más de treinta hacéis fiestas temáticas, que me diría un exrollo -drogadicta-). Yo llevé un miniventilador y los Pikitonis un spray ¿os acordáis?


Acabó la fiesta y haaaala, tos pa casa. Taxi hasta Ventas a recoger mi coche y ya marcharnos.

Y, queridas amigas, no sé si vosotras sabréis lo que hay en el aparcamiento de las Ventas, pero cuando cae la noche circulan hombres solos en busca de nosesabequé. Lo que los invertidos llaman CANCANEO, vamos. Un escándalo: nunca lleves allí a pasear a tus niños pequeños por la noche, nonononono.


Aquella noche el parking de Ventas estaba ... cómo decirlo... rebullente, vamos. Parecía una feria. Con buen tiempo, todo el mundo apoyado en su coche o en la valla, charlando, hablando, riendo, haciendo otras cosas... y nosotros allí en medio a por mi coche. Qué bochorno, con lo finos que somos. Al pobre Pikitoni hasta le empezaron a chistar y a soltar burradas. Ah, se siente, es lo que tiene ser joven, guapo y sobresalir una cabeza por encima de los demás, QUE SE TE VE. Un descojone, vamos (una risa, para las finas).

Cogimos el coche y salimos de allí.

Pero un pijo bajito con cara de cabreo se había estado fijando en nosotros y en la juerga que llevábamos encima...

Y en esto alguien abrió el maletero del coche y soltó unos cohetes y fuegos artificiales.


Y el pijo bajito con cara de cabreo, creyéndose que habíamos sido nosotros, pensó: ¡¡¡ESE TÍO ESTÁ LOCO!!!

Continuará (o no)... aquí.

Lectura recomendada: Nosotros nos conocimos de forma más romántica.


No soy nada amigo de premios, memes, blogtontadas o demás, pero hoy la Bea (ella es Bea) me ha recomendado para el blogday y me ha hecho ilu, así que escribo una coletilla:

5 Blogs:
Ros y punto: Diseño y paranoias.
Angelina Jolín, porque el glamour no sólo va por dentro, sino que se tiene que ver por fuera.
A ti ¿qué te gusta? Entretenimiento y enseñanzas didácticas.
Mucho BlablaBlog. Aventuras insólitas al otro lado del océano.
Proudstar in the city. Aventuras insólitas sin tener que cruzar el océano.


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