Callas & Swarovski: Lujo ramplón


Vamos a ver, las mezclas exóticas pueden dar resultado (y de hecho nuestro Santa Polonia cóctel se ha convertido en un imprescindible en cualquier reunión social) peeero... en este caso han ido tan lejos que es como si Manuela Trasobares anunciara Cartier o se utilizara la imagen de Audrey Hepburn para promocionar Mercabrona. No, sinyors del Liceu, no.


Con el título supersupersparkling de "Maria Callas & Swarovski" hay una miniexposición en el Liceo de Barcelona acerca de la bisutería que gastaba la diva en sus funciones.

La exposición tiene tres problemas básicos:

1. La mayoría de las piezas no son las originales sino "recreaciones". Y la cosa canta mucho cuando ves la foto de la Anna Bolena con los esmeraldones y luego abajo la reproducción del collar, más propio del chino de la esquina.

2. Puede que en los años 50 Swarovski tuviera su puntito de glamour. Hoy en día sus tiendas son meras franquicias llenas de mamarrachadas de muy mal gusto.

y 3. Me gustaría conocer a la marica delirante que diseñó la iluminación de las piezas del salón de los espejos.



Porque vamos, te acercas y ves "las fotos de siempre" de Maria Callas. Ninguna rara u original, no, las que has visto de toda la vida en las portadas de los discos. Las fotos están impresas en un cristal negro. Y de pronto, al fondo se ilumina algo y ante tus ojos aparece un collar o diadema que emerge desde detrás de la cara de la Callas. Pero ah, fugaz visión, a los pocos segundos la luz trasera se vuelve a apagar y la joya desaparece.

Era molt graciós ver a una señora de visones y tal pegando la nariz al cristal porque dejaba de ver el collarón.


Cuando ya me creía yo que la colección la formaba esa media docena de collares de cacharrería brillante, me doy cuenta de que en otras zonas del teatro, como el vestíbulo o la famosa "Cubierta Fiesta",conocida por algunos repipis como Foyer, (foto de abajo), la exposición continúa ya con un diseño más coherente: foto de la diva arriba y joyón abajo.


No saqué muchas fotos porque los de seguridad del Liceu me miraban mal (muy mal) y tenía que andar sin flash. Pero vamos, que quien quiera su dosis de horterez ramplona y lujo de todo a cien, esa exposición es lo suyo. Y un poco de glitter no viene mal de vez en cuando.


Y es que la cosa no podía ser de otra manera, habiendo sido amadrinada por este par de prendas:


Actualizo: hoy he hablado con los auténticos amigos que conocen al hombre misterioso de este fin de semana. No se ven desde hace un año.

Blog Widget by LinkWithin