Chichi in Madrid


Definitivo:

Las maricas ostentosas en su mariquitosidad han desbancado a las señoronas de moño y perlas en ridiculez y mamarrachismo a la hora de ir a la ópera.

Por favooorrrrr, ¿hace falta ir disfrazado de mari oficial? Menuda fauna: entre calvos gafapasta, modernas-de-mierda, locas de desembarco, osos chaquetadeterciopelo y maricas piruleras con peinados imposibles, daban más ganas de sacarles fotos a ellos que a la pobre Cecilia Bartoli.

Encima que la buena mujé hasta se había venido con el camión y lo tenía aparcado en la puerta.


A ver si nos va a salir bollo la niña ...


El recital, muy diver (clic).

El modelazo, muy
Sissi meets Paquita Rico, hecho en plan retal cortando un trozo del telón del teatro, y Swarovskis por un tubo (en vestido y collar). Y, pa destacar más, la concertino era feúcha, iba de negro, con gafas, canas y le faltaba un toque de laca (Nelly, of course). Qué lista es mi niña y qué bien sabe hacer las cosas, ayyyyy.

No cantó la del contrabandijta, jopetas.

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