El ultimátum de Bourne

¿Cómo es posible que funcione?


La cámara no se está quieta ni un instante.
El montaje consiste en 2186 planos por minuto.
El argumento es más simple que el mecanismo de un botijo.
El guión es totalmente predecible, desde el principio hasta el final.
Todos los actores son absolutamente inexpresivos.
No sale ni un culo ni una teta.
Y, si me apuras, ni un beso.
Pues funciona.
El ultimátum de Bourne funciona.

Porque es una película sencilla, clásica, de persecuciones.
Porque el guión es simple, pero honesto: no hay trampas ni giros ni dobles vueltas.

Los malos son los malos y los buenos son los buenos. Y así te da igual saber de antemano qué va a pasar con cada uno de los personajes.

Porque, en cuanto a uno se le pasa el mareo del movimiento de cámara, se comprende que te mete mejor en la acción.

Porque los actores tienen presencia y carisma (¿estoy metiendo Matt Damon o Julia Stiles y carisma en la misma frase? no me lo creo).

Es lo que es, y después de las últimas mierdas hollywoodienses que nos hemos tragado, se agradece una peli así.


Ahora los detalles chungos (ojo que desvelo cosillas, luego no te quejes si sigues leyendo):

¿Por qué se titula Ultimátum, cuando Bourne no da ni un ultimátum en toda la peli? ¿Porque es la última y sonaba bien?

¿Por qué Bourne es tan bueno que no mata a nadie?
¿Por qué al único que mata es “al moro”?

¿Para qué tanto rollo con localizaciones en países?:

A Turín está claro que no fueron. Sólo sale una vista aérea y luego una conversación en un café que bien podría estar en la plaza de Canalejas.
Lo de París (y a Daniel Brühl) se lo podrían haber ahorrado, y lo de Madrid tiene delito, pero me gustaría ver al peazo mariconazo de asesor que sugirió las localizaciones:
1) Atocha (¿por los baños?)
2) Calle Virgen de los Peligros (vale, no es Chueca pero está pegaíta y es zona de paso. Y además la llaman calle Norte, como la de la Sauna Paraíso.)
3) Panorámica de la plaza de toros de Las Ventas (¿Por el aparcamiento?)

Todos, absolutamente todos sabíamos que el asesino guapísimo (Edgar Ramírez, yum yum) que se queda atrapado en el coche volvería a salir en la escena final y haría lo que haría, ¿o no?

Sale Brian Cox, especialista en personajes perturbadísimos (el primer Hannibal Lecter del cine y el pedófilo de L.I.E.)

Matt Damon sigue teniendo cara de niño con 36/37 tacos. Futuro inquietante, pero me imagino que se está fijando en los intentos de DiCaprio por parecer un actor adulto. Y si Leonardo, con su cara mezcla entre Chucky y Ángeles Martín lo está consiguiendo, ¿por qué él no?

Los títulos de crédito, con música de Moby, una pasada.
Tranquilos, no hay escena sorpresa al final.

En casa, ni ADSL ni chorlante.
A 56 putos kas.
Hay que joderse con la pelotinitis.

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