Trescientos

A mí el comic es un arte que jamás me ha llamado la atención lo más mínimo. Y el rollo Señor de los Anillos (ya sea universo tolkien o coñazopelis de Peter Jackson) ya ni lo cuento: lo aborrezco visceralmente. De Matrix me hizo gracia la primera pero las continuaciones me resultaron una memez.


Pues bien, cójase un comic, un poco de Matrix, un mucho de estética señordelosanillera, algo de rollo Sin City, tres pinceladas de Gladiator y un soplo de inspiración de las pelis de Steve Reeves y nos sale 300. Y oye, es resultona.

Quitando la arenga final tipo declaración de la independencia de Estados Unidos (que anda que no huele) y un delirante momento gay ("
No es mi látigo lo que temen"), 300 es una peli entretenida y para pasar el rato. Es aburridilla al principio, sobre todo por ese afán de que cada escena termine estáticamente con el plano abriéndose hasta que se el último cuadro queda como una viñeta de tebeo.


Por supuesto que históricamente será un bluff, aunque con tanta leyenda quién sabe qué es lo que ocurrió, que las mari-resabidillas empezarán a decir que los 300 eran 150 parejas gayses que se defendían el uno al otro y que si tal que si Pascual, que los cinéfilos se tirarán de los pelos de tanto efecto, retoque y aceleraciones y ralentizaciones y que a las locazas de todo el mundo les estará chorreando el helado sólo de pensar en la exhibición de tanta carne.

Para mí, lo mejor, el perfil de Butler, con ese pelo y esa barba, que me recordaba mucho a los platos y tinajas griegos (y eso que en los museos a mí la potterie me pone mala). Ah, en el grito final, se le ve un empaste en los dientes (tschk, tschk, tschk).

La música... pues pichís pichás. Entre el heavy y el coñazo newagero.



No os perdáis este original trailer. Lástima que sea tan cortito.
Vaya mierda de entrada que me ha quedado, cómo se nota que es domingo
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