Boy Meets Boy, el musical.

Hace un porroncete de años, en una de mis visitas a la difunta tienda Discos Balada reparé en un cd de un musical que desconocía: Boy Meets Boy, de Bill Solly.
Ni que decir tiene que, siendo marica consumista compulsiva, lo compré sin saber ni siquiera de qué iba. Gran acierto, porque se trata de un musical absolutamente entrañable que difícilmente veremos escenificado.

Boy Meets Boy (Chico conoce a chico) surge a mediados de los años 70 en el Off-off-off-off Broadway de la Nueva York pre-sida, siguiendo la ascendente moda gay de la época que acabaría de golpe en la década posterior. Sorprendentemente, tuvo más de 400 representaciones.
Tomando como base los musicales americanos de los años 30 (en especial las pelis de Fred Astaire) Boy Meets Boy sigue un esquema de malentendidos, suplantaciones de personalidad y enredos con un toque glamouroso. La gracia del asunto es que en este musical se da por descontado que un hombre se puede casar con otro hombre y a nadie le provoca la menor extrañeza. Es un mundo utópico. Juega también malévolamente con la abdicación de Eduardo VIII de Inglaterra en 1936 para casarse con una divorciada americana, la Sra. Simpson (nada que ver con los coñazodibujosanimados de Antena 3). Siempre existió la leyenda de que la Sra. Simpson era un hombre y que Eduardo VIII era gay, por cierto. El argumento es lioso pero se puede resumir en Chico conoce a chico, chico pierde a chico pero al final chico consigue a chico.La grabación del disco se hizo por un equipo totalmente amateur pero entusiasta. De ahí que la calidad técnica y de sonido deje que desear (sí, como instrumentos hay un par de pianos y una especie de casiotone supercutre). No obstante, las voces cumplen perfectamente, el coro es una delicia y la obra está salpicada de melodías muy agradables.Se lo recomiendo a los que les guste el musical, pero el de verdad, no los pastiches con canciones de grupos que se hacen ahora. Si te gusta el estilo de Iving Berlin o Cole Porter disfrutarás de este musical. Si eres más melódico, tipo Kern o Lloyd-Webber, alguna melodía te puede atrapar. Si te gusta Sondheim... tú mismo, pues ya tendrás criterio. Si eres Disney... esto más bien es todo lo contrario.

Me encanta por la alegría que transmite, la libertad con la que está escrito y la total y descarada ausencia de prejuicios. Aparte, canciones como Does anybody love you merecerían estar en las antologías del musical moderno.

Encontrable en la mulita y en mi Facebook. Y tranquilidad, que las mejores canciones están de la mitad hacia el final.



Highlights:
1. Boy Meets Boy (simpática)
6. It's a boy's life (sobre lo sana que es la vida de los boy scouts al aire libre y las amistades que ahí se fraguan)
7. Does anybody love you? (auténtica balada, el hit de la obra)
9. Let's (elegantísima)
16. It's a dolly (el número que toda vedette se moriría por interpretar)





 

Y unos años después... FUI A VERLO (CLIC)

Por cierto, PELIGRO EN EL AMBIENTE, Los Pikitonis estrenan blog.

Blog Widget by LinkWithin