La puesta del árbol de Navidad 2017


Como todos los años, el inicio de la temporada navideña en casa de los Tx-Móchez se convierte en un acontecimiento. Nos gusta poner nuestro belén que no es un belén, nuestro árbol que no es un árbol y nuestra chimenea que no es una chimenea.

¿Recuerdaaaas?

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Las cortinas de mantel de papel, igual que el año pasado (clic).
El árbol este año... ha subido hasta los 4 metros de altura  gracias al sistema implantado ya hace años de miriñaque semicónico de hula-hoops con guirnaldas verdes y palos de escoba (clic).

Recordemos el método: Tres cajones de Ikea atornillados entre ellos (el de abajo tiene ruedas) al que este año hemos añadido dos módulos de cocina. Encima atornillamos el árbol y luego le organizamos unos colgajos de aros. La estrella va ensartada en un palo de escoba:


Luego colgamos de los aros guirnaldas verdes y hacemos un árbol con la parte trasera cortada a modo de medio cono, porque es la parte que irá pegada a la ventana y no se ve.






El tercer paso es llenarlo de luces y ponerle una cortina dorada para tapar los cajones de Ikea.







Y, finalmente, llenarlo de ornamentos. Este año, contados, 341:






¿A que parece pequeño por el efecto de las cortinas? Pues 4 metros, nena.

Luego ya se supone que cada invitado a la fiesta (o grupo de invitados) trae un adornito más para colgar, con lo que calculo que este año andaremos sobre las 370 bolas.



El belén laico tiene como incorporaciones nuevas un puesto de palomitas y una pastelería.


Nuestro ciervo de peluche lleva un adorno de ramitas alrededor y la ipad-chimenea lleva luces añadidas.








Eso en cuanto a decoración.
Nuevamente, y pese a mi oposición, Tx dijo que la fiesta sería temática. A ver, la fiesta "Casas Reales" del año pasado (clic) fue todo un éxito pero yo sé que hay a quien le cuesta mucho venir customizado. Él quería que fuera "años 80" pero finalmente decidimos que fuera "retro" para ampliar el abanico de posibilidades


Total, que yo allá por octubre empecé la búsqueda de "outfit".
Lo primero, unas zapas que tuvieron que rebajar a 5€ porque no tenían manera de vender:




Después, cartón pluma, strass variado y una cartulina dorada:


Y no puede faltar una peluca de rizos de a 2€ en el HiperAsia del barrio:




Me busqué la imagen muy característica en Google y con un cutter, el cartón pluma, la cartulina dorada, el strass adhesivo y una tira de lentejuelas me fabriqué esto:
 

¿De qué iba yooooo?


Triste, ninguno de mis sobris lo adivinó y muchos otros me dijeron que si iba de Locomía.
Más triste aún, a pesar de ir yo "muy producido", la Ketty me eclipsó cuando apareció por la puerta customizada de Rappel.

Tx fue de Adam Ant. Oye, mamá, ¿tienes algún trapo blanco o pañuelo que se pueda poner Tx a modo de chorrera? Mmmm, espera. Y al día siguiente mi madre va y aparece con esto:



Cosido a máquina y con botones. Para que no digan que mi madre no se implica. Un sol.

36 asistentes a la fiesta, 4 más que el año pasado. Comieron, comieron y comieron. Esta vez se bebió poco. Y eso que últimamente le damos mucho al Ron Viejo de Caldas y a la Larios Rosé.


Ya lo sé, no puedes evitar fijarte en el mantel de este año:


Di-Vi-No.
En fin, que la fiesta resultó un éxito aunque los invitados se fueron pronto, se notó la ausencia de algunos que animan mucho y el pachuchismo de otros, que joder con la ola de frío, todos resfriados.

Y nos trajeron bolas nuevas para el árbol, síiiiiiii.

La bola de Totoro:




¡La bola del cosmo!


Una azul muy mona:




Un muñeco de nieve:



Una lágrima y un cervatillo:



El sector maleni: un cupcake y un helado de cucurucho:



Un antufaz y un donut:



Una especie de bola colgante de encaje y otra de minibolas de colores:



Una bola muy candy crush y una estrella:



Una tradicional:

Otra con nieve dentro:


Y muchas más. la verdad ya hay tantísimas que me cuesta identificarlas. Antiguamente recordábamos quién había traído cada bola, pero ya la cosa se sale de madre. Y este año se rompió una muy mona de un pajarito.

Lo último. Oye Mocho, ¿qué llevamos? No hace falta nada, de verdad. ¡Pues va y nos trae una caja de bombones! Lindt, enorme. Pues no le hemos quitado el film transparente de precinto porque si no empezamos a comérnoslos. Tx y yo hemos llegado a un acuerdo: el que abra la caja llevará encima el cargo de conciencia de la gordicie.

 

Y hasta aquí la crónica de inicio de navidades en casa. Los Christmas Haters debéis estar ya convulsionando, ¿no? Nosotros tenemos esto puesto hasta el 14 de enero, ¡jodéos! Y bien mono todo.

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