jueves, 17 de septiembre de 2026

The Shards (Fragmentos)



Después del despropósito de The Beauty y de esto, creo que no voy a volver a ver una serie de Ryan Murphy nunca más.

The Shards está basada en una novela del enfant terrible de los 90 de la literatura estadounidense, Bret Easton Ellis y, oh, extraño en él, es semiautobiográfica y al estar inspirada en sus experiencias de juventud en los primeros 80, tiene sus dosis de sexo, drogas y actividad ociosa de niños ricos. No puede faltar el toque truculento.

La verdad es que el inicio es interesante, en la California de 1981 un grupo de ociosos niñatos adinerados en su último curso de instituto se plantean su "coming of age", el paso a la vida adulta, qué son y qué quieren ser. Al mismo tiempo, en la zona aparece un misterioso asesino en serie especializado, cómo no, en cazar ociosos niñatos adinerados. Y justo aparece un nuevo chico en el insti con muchos misterios.

¿Qué tiene de bueno? Una estética muy cuidada, buena ambientación, una intriga progresiva y las interpretaciones de los adultos (ese clon de Gary Numan, por favor). Aparte, tiene una banda sonora de éxitos de la época que para los que la vivimos en nuestra juventud es totalmente evocadora.

¿Qué tiene de curioso? Los nepobabies. Está la hija de Cindy Crawdord, guapísima, clavadita a ella. Y el hijo de Richard Gere, que... bueno, tiene los ojos azules y ya. Las chicas actúan medianamente creíbles, los chicos no, ninguno.

¿Qué tiene de malo? Ese final que te deja con un gran WTF y que ha cabreado a mucha gente, entre quienes me incluyo. ¿9 episodios para ESO? No voy a desvelar nada, pero avisaditos quedáis.

Para los petardos aficionados al "es que hay que leerse el libro" (nunca los he soportado, una película o una serie si valen tienen que valer por sí mismas, no teniendo que necesitar de fuentes externas para ser apreciadas), les diré lo que cantaban los grandísimos Chico y Chica: "Anaconda, el libro es peor". Le he pedido a nuestra querida IA algunas explicaciones al respecto en plan spoiler y he borrado la novela "Los Destrozos" de mi ebook reader.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Cena de cuñados recuperados

Hace poco tuvimos en casa una cena de cuñados recuperados, llamada así porque no nos juntábamos los cuatro desde hacía dos años.

Y salió estupenda porque somos unos anfitriones de la leche, todo sea dicho.

Primero pongo una mesa fantabulosa


Que no se me olviden mis servilleteros Kylie


Para recibir a los invitados un poco de sushi de aperitvo



Y el triunfador de la noche, un cóctel made in Mercadonna


El Pornstar Martini. Maravilloso, en serio.


De entrante, un pastel de queso gorgonzola, brie, higos, nueces y jamón serrano, para untar en pan (como se pueda, claro)


De primero, un ajoblanco de melón y hierbabuena con brocheta de melón con jamón.



Y de segundo, un debí tirar más fotos.


Que sí, que hubo fotos. Al día siguiente me comí los restos del arroz del sushi (que estaba durísimo y más seco que el ojo de la Inés) y el pastel de pescado con salsa de pimientos del piquillo.


Hala

jueves, 10 de septiembre de 2026

Los Cuenchimielitos no existen



Misterio resuelto.

Horror en el hipermercado, canción de Alaska y los Pegamoides, fue uno de los singles emblemáticos de mi época del colegio (soy mayor, ya lo sabes). Bueno, más bien la segunda canción de su cara B, "Odio", pero hoy vamos al tema principal.




Una canción de escasos dos minutos, rollo rockpoppunk, con las voces de Alaska y Carlos Berlanga, hablando de un extraño suceso ocurrido en un hipermercado.


Pero ¿sabes una cosa?

Jamás entendí lo que decían en la primera frase:

Empujando mi carrito lleno de Cuenchimielitos.

¿Cuenchimielitos? WTF???? ¿Qué era eso? ¿O qué narices querían decir?

Hasta que 46 años más tarde, gracias a las letras de las canciones, lo he averiguado.

Lo que la letra decía era

Empujando mi carrito
lleno de Quench y Mielitos.

¡Toma ya! ¿Cómo te quedas?

A ver, el Quench eran unos polvos que se echaban al aguan para formar una bebida saborizada. Como el Colacao a la leche. Se comercializó en España pero siempre estuvo a rebufo de su máximo competidor, el Tang, que salió antes. Quench no duró mucho aquí. Hay muy poca información al respecto. Pero existir, existió.


Y los Mielitos eran cereales hinchados endulzados con miel, la copia de los Kellogg's made in Guadalajara, Spain. Estos nunca los probé porque en casa mi madre era de no comprarnos cosas raras, pero me aseguran que eran iguales que los Smacks y que si los comías al día siguiente el pis te olía a Mielitos.




Ni que decir tiene que menudas guarradas comíamos los niños de los 70/80.