jueves, 10 de septiembre de 2026

Los Cuenchimielitos no existen



Misterio resuelto.

Horror en el hipermercado, canción de Alaska y los Pegamoides, fue uno de los singles emblemáticos de mi época del colegio (soy mayor, ya lo sabes). Bueno, más bien la segunda canción de su cara B, "Odio", pero hoy vamos al tema principal.




Una canción de escasos dos minutos, rollo rockpoppunk, con las voces de Alaska y Carlos Berlanga, hablando de un extraño suceso ocurrido en un hipermercado.


Pero ¿sabes una cosa?

Jamás entendí lo que decían en la primera frase:

Empujando mi carrito lleno de Cuenchimielitos.

¿Cuenchimielitos? WTF???? ¿Qué era eso? ¿O qué narices querían decir?

Hasta que 46 años más tarde, gracias a las letras de las canciones, lo he averiguado.

Lo que la letra decía era

Empujando mi carrito
lleno de Quench y Mielitos.

¡Toma ya! ¿Cómo te quedas?

A ver, el Quench eran unos polvos que se echaban al aguan para formar una bebida saborizada. Como el Colacao a la leche. Se comercializó en España pero siempre estuvo a rebufo de su máximo competidor, el Tang, que salió antes. Quench no duró mucho aquí. Hay muy poca información al respecto. Pero existir, existió.


Y los Mielitos eran cereales hinchados endulzados con miel, la copia de los Kellogg's made in Guadalajara, Spain. Estos nunca los probé porque en casa mi madre era de no comprarnos cosas raras, pero me aseguran que eran iguales que los Smacks y que si los comías al día siguiente el pis te olía a Mielitos.

Ni que decir tiene que menudas guarradas comíamos los niños de los 70/80.



lunes, 7 de septiembre de 2026

Total eclipse (2): Klaus Nomi


Gracias, David, por dejarme el comentario hace unas semanas de que la canción Total Eclipse de Rosenstolz con Marc Almond es una versión de una de Klaus Nomi de 1981.

Sinceramente, si me dicen el nombre de Klaus Nomi, me suena su cara blanca y estilo caricaturesco entre Metrópolis y clown, pero la verdad es que es un personaje que no entra dentro de mis referentes culturales y no sabía nada de él.

Indagando, he descubierto que fue un contratenor que mezcló la ópera con la música electrónica en interpretaciones vanguardistas a finales de los años 70 y principios de los 80. En Alemania fue muy conocido. Ya me ha entrado curiosidad por saber más de él.

Nomi fue uno de los primeros artistas conocidos en fallecer a causa de complicaciones derivadas del SIDA, padeció síndrome de Kaposi y murió en 1983. El breve artículo que he leído sobre su muerte es bastante desolador, en una época en la que se sabía muy poco y el pánico a la enfermedad era generalizado.

Así pues, con todos vosotros, el Total Eclipse de Klaus Nomi, figura a reivindicar.


jueves, 3 de septiembre de 2026

El jovencito Frankenstein



El Jovencito Frankenstein, de Mel Brooks (Young Frankenstein, 1974) es una de mis películas favoritas.

Tiene humor (básico y soez a veces), halo romántico, carisma y una música arrebatadora0

Y unas interpretaciones gloriosas: Fronkonstin, Igor, El Monstruo, Frau Blucher... además de contar con la grandísima Madeline Kahn.



Me sorprende que este año Mel Brooks haya cumplido CIEN años y no haya leído ni visto nada de homenaje a este director que entre patochadas, ha tenido una carrera llena de divertimentos.

Una película de hace más de medio siglo totalmente a reivindicar.

Y qué mejor que este film para inaugurar nuestro cine de verano en la terraza de casa.

Desde siempre Tx ha sido un fanático de los proyectores. Me compró uno y una pantalla hace dos décadas para que jugáramos a la Wii y proyectáramos películas en casa.

Lo que ocurre es que se nos había quedado obsoleto. La intensidad de la luz no era suficiente para pantallas muy grandes y era un trasto complicado de manejar porque había que meterle el vídeo desde otro aparato externo.

Paro como los tiempos han cambiado, he aquí que me llega con esta cucada que le ha costado 40 euros:


Oye, que tiene Android TV, se le pueden meter apps, un pincho usb (pendrive para las no arcaicas), wifi y Bluetooth. Una pequeña maravilla. ¿Que los hay mejores? Seguro. ¿A ese precio? No creo. Hay que conectarle una barra de sonido, eso sí, porque el altavoz es para frikis pajilleros videojuegoadictos que no salen de su habitación.

Como pantalla improvisada pusimos un mantel blanco (es que YA NO HAY SÁBANAS BLANCAS), lo colocamos con pinzas en los paneles de la pared, nos sentamos en dos sillas cómodas, nos subimos una botella de agua con gas y un vaso con hielos y... voilà.



Y así ha quedado inaugurado nuestro primer cine de verano en los 17 años que llevamos en esta casa.

Que si no la has visto, veas la peli.

Y que Madeline Kahn SIEMPRE SERÁ FABULOSA.