Aventuras en Instagram


Es curioso lo que me ha ocurrido últimamente en la red social más perversa que existe: Instagram.

Pero Mocho, me dirás, que ya tienes una edad, ¿qué haces exponiendo tus gordicies en bobadas tipo Instagram? Hija mía, yo siempre he sido una víctima de las redes sociales, desde el Irc hasta Miitomo, y creo que lo seré siempre.



Instagram no es una red para follar. Es una red para gente que cree que puede follar. Punto. Tú te haces seguidor del tío más buenorro del mundo, le alabas cada una de sus fotos (al igual que hacen otros miles de personas) y quizás alguna vez te pongas pesadísimo y tu objeto de adoración diga que "le gusta" una de tus fotos de comida, pies en la arena o paisajes de puesta de sol.

Afortunadamente ya hemos pasado la etapa de los filtros, en los que cualquiera sacaba la foto más mierdera del mundo, le colocaba un filtro vintage y se creía fotógrafo profesional. Qué dolor. No, ahora no. Ahora las sugerencias de las fotos y usuarios que te propone Instagram para seguir son tíos buenos. Al menos en mi caso.



Yo empecé poniendo mi cuenta como pública, pero al poco pensé que qué coño le importaba al resto del mundo dónde estaba o lo que había hecho, aparte de que el Tx se cabrea mucho cuando pongo cosas personales, así que la clausuré y dejé sólo para mis amigos. Luego hice una criba de gente a la que seguir. Sí, es doloroso, pero una vez superada la etapa de fascinación por buenorrismos (y eso que yo no uso Instagram como vía para ligar, lo juro jurito juro), por muy amigo mío que seas si tus fotos se limitan a paisajes, flores y cócteles, seguirte en Instagram es un pérdida de tiempo y de datos. Y de doloroso nada.

Esto me generó enemistades instagrámicas repentinas, porque hay quien controla quién le sigue y quién deja de seguirlo. E incluso hay aplicaciones que te avisan de quién lo hace (lo sé porque durante un tiempo usé una). Reduje a un tercio aproximadamente las personas a las que seguir, e inmediatamente sufrí una bajada repentina de seguidores. Serán rencorosaaaas. Me recordó a la época de oro de los blogs, hace casi una década, de los que dejaban de enlazarte si tú no los enlazabas a ellos. Chiquilladas.



El seguir a alguien es porque quieres hacerlo y te interesa (o aspiras a tirártelo), pero no se hace por obligación porque el otro te siga. Desde que eliminé la app que se chivaba de quién te había dejado de seguir soy mucho más feliz instagramáticamente hablando. De vez en cuando miro mis seguidores, que oscilan sobre los 350, unas veces más, otras menos. Yo por lo general cuando alguien pide seguirme lo admito, pero eso no quiere decir que lo vaya a seguir yo a él.

A lo que voy, que en estos últimos tiempos me han ocurrido tres anécdotas referidas a Instagram muy curiosas y que voy a relatar aquí.



1. El iluminado.
Amigo de amigo que me pide segumiento en Instagram y, en mensaje privado, me dice que tiene una especie de club de fans, que yo lo siga a él y le ponga corazoncitos en todas sus fotos.

Le pido seguimiento y... ¡oh Dios mío! (y nunca mejor dicho). Toda su colección de fotos consistía en "fotos suyas semidesnudo" (lo habitual, vamos) alternadas con imaginería religiosa con mensajes tipo "Jesús te ama". Muy, muy perturbador. Pero curioso.




2. La estrellita 2.0.
A éste lo empecé a seguir porque estaba como un tren y porque era amigo (en persona) de un amigo (real, no virtual). Sus fotos son todo un muestrario de ejercicios gimnásticos: yo haciendo pesas, yo reposando después de las pesas, yo a punto de irme a la ducha después de hacer pesas, yo pensando en qué pesas coger... Un poco "pesado", sí. Que tenía como 20.000 seguidores (has leído bien). 

Después de in tiempo siguiéndolo me aburro y le doy a "dejar de seguir". ¡¡¡¡Aaaaaahhhh!!!! Pecado mortal. ¡Cómo oso yo, una marica fea, gorda y mayora, dejarlo de seguir a él, guapo, joven y musculoso! A los tres días aprox empecé a recibir likes suyos a TODAS mis fotos. A razón de cinco o seis cada tanda, para que me diera cuenta de que él se había enterado que yo lo había dejado de seguir. De verdad, me entró la risa.



y 3. La resentida.
Vamos a ver, si yo pongo una foto mía con amigos saliendo de marcha por la noche NO es para decir "mira cuánto salgo" o "cómo me divierto". Primero, porque salir, salir, salgo poco. Segundo, porque no tengo que demostrar nada a nadie. Y tercero, porque si pongo a alguien es porque me cae bien y para celebrar su amistad, no para restregrársela a terceros.

El caso es que tengo un seguidor que sólo pone comentarios cuando ve una de esas fotos mías. Y todos son en plan "qué bien os lo pasáis" o "a ver cuándo quedamos". Veamos, conozco en persona a este tipo. Es un conocido, no un amigo. Mantenemos una relación ligerísima a través de redes sociales, y ni cuento con él para salir de marcha ni, estoy seguro, él conmigo. Pero le debe dar una rabia tremenda verme con la cara colorada por el alcoholazo abrazado a algún chulángano random en fotos, porque vamos, es que no hay una foto de alterne nocturno en la que no me suelte el mensajito. Y ya la última fue un mensaje privado "has estado por mi ciudad y no me has llamado". "Lo sé, contesté, tuve varios compromisos". ¿Y qué me responde? "Sin embargo bien que te lo pasaste con los Fulanítez" (con quienes aparecía en una foto de exaltación etílica de la amistad en días anteriores).




Aghhhhhh. Ignoro si ese chico tendría alguna animadversión explícita por los Fulanítez o si simplemente se enrabietó. Pero vamos, que di la callada por respuesta y he optado por no darle bola nunca más. Y no lo borro de amigo porque afectaría a terceros que me importan, que si no... Curiosamente, el comentario coincidió con un whatsapp de otro "conocido", que directamente me soltó "puta, viniste aquí y no avisaste", y al que respondí "tú tampoco lo haces cuando pasas por Madrid", para después descojonarnos mutuamente y ponernos a la última en chascarrillos sobre nuestras vidas. Así, sí, ¿ves?

¿Y tú? ¿Has tenido alguna experiencia parasocial en Instagram?



Todo este texto es la excusa perfecta para poner chulánganos en el blog, que hace mucho que no lo hacía.


12 comentarios :

starfighter dijo...

Reconozco que mi cuenta es bastante sosa porque, como no pongo chicha, pues así me va. Que mira tú lo que me importa. Con lo que sí no puedo son las cuentas que parecen un book de muchos donde las fotos se limitan a ellos, ellos y ellos. Bueno, y alguna vez con alguien más. Que haya un poquito de variedad, por favor.

Haddoquin dijo...

Pero, ¿estás seguro de que esa gente tan de quitar los sentidos que sale en Instagram existe? Porque uno va por la calle, o por el campo o por donde sea... y no los ve... para mi que no existen...

Paisajes, cócteles, flores... ¡y perros! Te has olvidado de los que sólo ponen fotos de sus chuchos... ¡Qué pesaos son!

A mí, IG me parece divertido. Al menos por ahora. Lo que no conocía era ese lenguaje subliminal de los te sigo y me gusta.

Flanagan McPhee dijo...

Ay, cómo me suena esto... A mí me han pasado dos de las tres cosas. Y eso que mi rollo es muy happyflower y sigo a mogollón de gente. Principalmente porque me ponen cerdo, no lo voy a negar.

Eso sí, espero que si vienes a Valencia, como mínimo me dejes invitarte a una cerveza por las risas que me has aportado años. Y para tocarte el culo, vale. Besotes.

Flanagan McPhee dijo...

Ay, y el morenazo de la melena ¿lo tienes en shirtless? Es para un #señordeldía (Jesús, qué bueno está el chavalote).

un-angel dijo...

Pues yo lo instalé en el teléfono, no llegué a ver la gracia del asunto ( es que para estas cosas ciber-sociales soy un poco soso y no acabo de entrar al tema, será por eso ) y lo quité, pero ahora me lo voy a reinstalar por culpa de la página de "chulazos con gatitos" que anunciaban los atrozlecheros, ¡ayyyy como me gusta!

PasaElMocho dijo...

Flanny, la foto está retocada (o ese día le metieron un inflador de colchonetas por el culo). Pero es Enrico Ravenna (clic)

Christian Ingebrethsen dijo...

Nunca he tenido Instagram pero creo que me aburriría mucho, en general no soy de redes sociales. Sólo tengo el twitter del blog y a facebook no le hago ni puto caso.

DiegoC dijo...

Yo es que a esto de las redes sociales no termino de verle el aquél...ni Facebook, ni Twitter,ni siquiera LinkedIn...estoy pensando hasta en borrar mis perfiles de las páginas y apps de ligoteo, así que imagina...

DiegoC dijo...

Por cierto,gracias por la canción: hacía AÑOS que no la oía.

David dijo...

No tengo Instagram, por mi parte creo que ya he cubierto el cupo de redes sociales.

Sufur dijo...

Lo bueno es que, como soy feo y me da cosa serlo, no tengo tentaciones de poner más que fotos de gintonics en Instagram. Eso que me ahorro.

Y cómo se te ocurre quedar con los Fulanitez, siendo muchisimo más majos los Menganítez!

chichomur dijo...

A mi instagram me parece un rrrrrrrrrrollo supino, lo tuve un tiempo y al final me lo quité.

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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