Priscilla, el musical.


Este jueves día 2 de octubre se estrena en Madrid Priscilla, reina del desierto, el musical, en el Nuevo Teatro Alcalá (el Alcalá Palace de toda la vida).

Y yo no sé por qué, me llegó un email con una promoción de descuento para ir a un preestreno.
Oye, pues allá que fuimos.

Se supone que es la producción de Londres (la misma, la mismita), que la han desmontado allí y la han traído a cachitos a Madrid. O sea que no es una adaptación fotocopia, parece ser.




Hagamos un poco de historia, que para eso éste es un blog personal y además hace mucho que no cuento las historias de la abuela mocho.

Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, es una película que se estrenó en España a finales de enero de 1994.

Una peli de mariconeo, con mucha pluma, canciones y mucho colorinchi. Había que ir a verla. De hecho en aquella época íbamos a ver toda película de temática GAY que se estrenara (y nos tragamos cada bazofia que...) El caso es que allá que nos fuimos el fin de semana del estreno el Almatosa, dos amigos suyos supermusculocas y yo.

La película nos pareció muy graciosa, nos gustó, pero a la salida estábamos bastante indignados. La frase generalizada fue "nosotros no somos así". Y es que, claro, a un grupo de jovenzuelos en la recientemente explosionada visibilidad gay de los noventa, una película con personajes que hablan en femenino, se travisten y van de locas por la vida era altamente perturbador. Nos retrotraía a las épocas anteriores tardofranquistas de chistes de mariquitas.


Pero la indignación se nos pasó en nada. A poco que analizamos la película, Priscilla era un auténtico canto a la libertad y a la liberación. El paso a convertirse en película de culto fue inmediato. Poco después hubo una fiesta en el Shangay Tea Dance en la que hubo un concurso de playbacks de Priscilla. Un domingo, en Stella, bajo el auspicio de Miss Shangay Lili, y que ganaron "Las Abbas Madrinas". En aquella fiesta ligué con un chico que tenía un pollón impresionantemente desmesurado, así que en lo personal puedo decir que las circunstancias que rodearon el estreno de Priscilla para mí fueron dolorosamente satisfactorias.




El musical es una adaptación de la película salpicada con más números musicales.
La diferencia fundamental es que en la peli las canciones son playbacks y en el musical son en directo. Cosa lógica, dirás, pero no lo tenía yo tan claro.

Y bueno, dejémonos de historias y pasemos al musical en sí.




Priscilla, el musical, es un show muy vistoso, ágil, divertido y muy bien montado, en ocasiones espectacular.

El guión de base es un tanto endeble y los personajes principales quedan algo desdibujados al pasar del divx al teatro, con lo que la atracción principal es la cantidad, variedad y espectacularidad de las canciones.

Lo mejor de Priscilla el musical es que es una auténtica fiesta, y como tal hay que tomárselo. Y lo mejor de todo es que funciona, porque cuántas veces habremos visto sobre el escenario que algo parecía un fiestón y el público se aburría. En Priscilla eso no pasa.




¿Conviene ir predispuesto? Pues sí. Puedes planteártelo como salir una noche de copas, a un bar con show en vivo. Pero tampoco es imprescindible. Mi querido tx, que odia los musicales y el rollo drag se la trae al pairo (no hablaré de fútbol y demás, porque entonces me dirás que es hetero y no, es tan maricón como yo), disfrutó mucho y le pareció que la función era muy buena.

¿Y por qué? Pues porque está bien pensada, bien montada y bien interpretada.

En el terreno producción no hay grandes alardes escenográficos. Lo justo. El principio con el puente es impresionante, luego ya es todo más modesto y el autobús Priscilla pasa a ocupar el protagonismo absoluto.




Pero lo que se lleva el gato al agua es el vestuario. No sólo están los delirantes trajes de la película sino muchos otros más. El diseño de vestuario es una auténtica orgía colorística de imaginación. Un diez.

Las coreografías están bastante logradas y como elemento novedoso hay un corifeo de tres divas que sobrevuelan en escenario y cantan muy bien. No es que sea algo original, porque me recuerdan a las chicas de Little Shop of Horrors, pero llevan la voz cantante en muchos de los temas y levantan el nivel vocal.

Respecto a los temas musicales, se ha respetado casi la totalidad de la banda sonora de la peli con una gran salvedad: No hay ABBA. Imagino que debido a que el musical Mamma Mia se llevaría todos los derechos de las canciones de Abba, en Priscilla no hay ni una nota, ni siquiera una mención al grupo. ¡Ni la caca de Agnetha! ¿Por quién lo cambiamos? ¡Por Madonna!

El resto de canciones son grandes hits de la música disco y alguna no tan hit. Para nostálgicos, se ha eliminado "I've never been to me", la canción lenta con la que empezaba la película. Y se ha eliminado con el tiempo, porque en la banda sonora del musical original de 2006 sí que estaba. Es una pena porque es una canción totalmente transgresora: se dan consejos de vida y amor a una mujer, pero quien se los da es... una drag. Comprendo que en teatro pueda resultar un poco cortarrollos y entiendo su supresión. Ya podrían haber quitado la de Tina Turner que no viene a cuento.

Las canciones.... bueno, pues algunas las han dejado en inglés y otras las han traducido... a medias. Empiezan la parte lenta en castellano y el estribillo ya es en inglés. No chirría, muy bien el adaptador.



Y las interpretaciones.

Los figurantes, muy bien, nadie que desentonara, y vocalmente bien, aunque no sé si hay sonido de voces pregrabado en sus intervenciones, porque sonaban realmente apabullantes, como si hubiera muchos más.

Lo que me ha quedado clara es una cosas: Jóvenes actores o aspirantes a ello. Si quieres intervenir en alguna función tienes que estar físicamente cañón. Todos, todos, tenían unos físicos impresionantes.

Muy graciosa la Cynthia, muy sosa la Marion y un Bob correcto, con quizás poca profundidad pero bien interpretado por parte de David Venancio Muro. Es cosa del papel, no del actor.

Y el trío protagonista:




Christian Escuredo es Felicia. Bastante gracioso, un punto menos descarado de lo esperable.




Jaime Zatarain es Mitzi. Muy bien de voz y buena interpretación, algo nerviosa para el personaje.

Con estos dos he tenido un problemilla: muchas veces no se les entiende cuando hablan. ¿Problema de vocalización, de proyección, de control de sonido? En toda la obra hay música detrás de los diálogos hablados. Tienen que corregirlo.

En el papel de Bernadette se alternan dos actores:



El primero que fue anunciado es José Luis Mosquera, conocido de toda la vida del mundo del cabaret gay. Imagino que hará una Bernadette sobria, digna y muy señora. Pero a él no lo vi, porque me tocó a...



Mariano Peña. 
Sí, el Mauricio Colmenero de la serie Aída.
Y mayor reclamo comercial para la obra en España, claro.

Veamos. El papel es un bombón para cualquier actor, porque puede dar rienda suelta a excesos y además no pasa nada si no canta muy bien porque hace de drag vieja.

El peligro estaba en que sacara todos los tics de su personaje televisivo. Al principio de la obra está muy contenido, pero luego sí, saca muchos. Pero también es su voz, claro.



A su favor: tiene tablas, consigue meterte en un personaje y además se mueve decentemente en las canciones. Además, consigue crear un nuevo personaje totalmente distinto del de la película (recordamos a un Terence Stamp ultrasobrio y contenidísimo, que lo pasaba fatal y nos lo hacía pasar fatal en los números musicales, pero con una retranca tremenda). En su contra: esos tics agudos de voz, el que se note que no se sabe muchas canciones cuando canta en grupo y... hay que pulir esa voz cantando.

Pero vamos, hace creíble el personaje y ejerce de estrella.



Globalmente nos gustó bastante. Es un espectáculo muy digno y se puede convertir en el bombazo de la temporada. Está además alejadísimo del concepto encorsetado de los musicales de la Gran Vía.

Fuimos a un preestreno, con lo cual tenían aún que pulir cosas. Durante la función hubo algunos fallos de luces que no se encendían y uno gordo con el autobús que obligó a repetir un número.

Es decir, tuvimos un bis. Como dice mi suegra, el bis, el sitio ése donde voy con mis amigas a merendar tortitas.

 

Y ahora toca hablar de los aspectos negativos.

La obra tiene un gran fallo, y es que la primera parte es genial, te deja con un subidón de la leche... y la segunda se cae estrepitosamente, es muy floja. Los números musicales están como pegotes y deja la sensación de que han alargado la función en exceso.

Esto no es culpa de la producción madrileña, sino de la concepción de la obra en sí, pero se nota. Mucho. E influye el que en el primer acto casi todas las canciones son temazos pero en el segundo hay varias que no conoce ni dios, y empezar con una country de John Denver y seguir con el "A fine romance", de Jerome Kern es un despropósito.

El número final tendría que ser una apoteosis... y se queda en... mira qué trajes más espectaculares sacamos.

Además tiene la escena más bluff de la obra: la subida al monte nosequé, con el escenario completamente vacío. ¡Pero coño! Una de las escenas más emblemáticas se queda en una sosada. Pongan un peñasco en el centro, una rampa, ¡algo!  Por no hablar de la Traviata, que se hace larga y tendría que verse de lado o moverse el bus. Error de concepto, ya digo, de la obra.

Pero bueno, una obra simpática y con un amplio abanico de precios. Arriba del todo se ve perfectamente si estás en fila 1, y a un precio asequible. Abajo, se nota, hay mucha más fiesta y se puede disfrutar más.

Es decir, recomendable.

Y muy apropiada para llevar a amigos que vengan de fuera.

Hala.




Y además, ni que decir tiene que el Grindr lo peta dentro del teatro.
Pude saludar a diestro y siniestro y ocurrió una anécdota curiosa:

Se nos sentaron a un lado una pareja de chico y chica, él con pinta y ademanes muy muy machirulos. Tx comentó con el tío que el prota era el de Aída y cruzaron algunas palabras. Un tío con su churri.

Pues nada, a la que volvimos del descanso lo vemos jugando con el móvil y la foto de un tío en traje de baño a pantalla completa.

¡Si es que ya no se puede fiar uno de las apariencias de nadie!

Priscilla, reina del desierto, el musical.

Que vayas.




Todas las imágenes son de la página web del musical:
http://www.priscillaelmusical.es/

9 comentarios :

Eleuterio dijo...

Adivina quién se va a indignar porque la obra elimine las canciones de cierto grupo.

Debería volver a ver la película ya que se estrenó en un momento feo para mí y no me pareció muy buena. Y eso que yo ya era Sharon.

PasaElMocho dijo...

Sharon, la película gana con el tiempo. Lo de Abba seguro que es porque los de Mamma Mia no les dejaron. Fijo.

Haddoquin dijo...

Ahhhhh, me alegra que os gustase... Como en el escondite: por vosotros, por mí y por todos mis compañeros; porque tenemos previsto ir en grupo coral a ver Priscila. Y ya sé lo que va a pasar... que las divas del coro dirán que si no cantan, que si bla, bla, bla. Y a mí me encantará.

coxis dijo...

Ya me temía lo de ABBA, pero que no canten lo de "Hey Lady, I've been to Paradiiiiise, but I've never been to meee-ee" es muy duro.

PasaElMocho dijo...

Haddo, quiero tu crónica, puede ser muy divertida.

Coxis, si tienes oportunidad ve a verlo. Es muy coxisiano.

DiegoC dijo...

Melopido,melopido,melopido!!!
Pero lo peor de todo es que mi hermana quiere verlo también...¡Virgen del Abrigo de Pana!, ¡¡¡se está haciendo más maricona que yo!!!

Sufur dijo...

¿Hasta cuándo está? Yo tengo una visita laboral a Madrid pendiente para principios de Noviembre...

Recuerdo haber visto Priscilla, the movie, con las mismas sensaciones que describes tú. Qué tiempos. El musical fue lo primero que vi en el teatro durante mi estancia en Londres de 2011. Entendí poco, pero qué más daba. Me encantó.

Hay que ir

PasaElMocho dijo...

Sufur, imagino que estará por lo menos toda una temporada. Y, si tiene éxito, más.
DiegoC, lleva a tu hermana y petardead juntos.

un-angel dijo...

A mi la pelicula me gustó mucho y después de leer esto pues me han quedado ganas de el musical, la verdad, a pesar de los contras...¡a ver si aguanta hasta mi próximo viaje a los Madriles!

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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