Elefant Club 011: La Casa Azul + Band À Part + The Yearning + Las Annettes + Cristina Quesada "Vamos a volar". Fiesta para Juan de Pablos @Sala Siroco


Un concierto como del 2001
A Guille Milkyway se le va la olla


Fiesta Elefant en el Siroco homenaje a Juan de Pablos y con el debut de las Annettes. Un caramelito muy de mi gusto. Me lo pensé: pues me llevo a Perla y los dos nos pegamos una "guys night out" popi, de pegar botes y cantar shalalalalá. Pero me falló el acompañante. Y le dije a tx: "oye, rey, como no voy a ir solo pongo las entradas a la venta, que están agotadas y seguro que en la página de Facebook me las quitan de las manos". Y el tx que no que no que no, que yo voy contigo. Y yo que ni hablar, que te conozco, que no te va a gustar y vas a estar amargándome la noche. Y él erre que erre que sí, que se venía. Y hala, poco antes de las diez estábamos en el Siroco.


La sala Siroco es ideal para un concierto porque tiene un tamaño tan pequeño que aunque estés algo alejado puedes ver bien. Y también siempre te puedes ir al fondo a la barra si no te interesa mucho el concierto. Y es lo que pasa con los conciertos de muchos grupos, que puede que te interese uno y el resto nada. 

Con lo cual tenemos montado el problema: si te vas alante te espachurran los fans, y si te quedas un poco a mitad de sala sufres el mal endémico de la gente que va a los conciertos: GILIPOLLAS HABLANDO. y que no paran, y que les dices que por favor se callen y pasan. Y el sábado joder anda que no hubo de esos, con mención especial al rubio subnormal del piercing en la lengua que iba con la churri dándoselas de moderno y contándonos todo lo que había hecho en Benicasim. Insoporteibol.

Pero bueno, yo iba a pasármelo bien, ¿no? Así que pasando de los habladores.


Y qué mejor que empezar con Las Annettes, en su primera actuación.
A ver, trío de chicas, canciones retro, vestidos popis y coreografías.
Annettes... ¿no suena mucho a Pipettes? Jajaja. Bueno, puede, pero el resultado es bastante diferente.
Las Annettes es el nuevo grupo de Ana, después de dejar la Cola Jet Set y no se sabe si manteniéndose o no en La Monja Enana (uno de mis grupos favoritos), porque con la Monja nunca se sabe.
La voz de Ana sigue siendo una de las más inconfundibles y con más personalidad del pop español, con ese toque naïf cuasi tonti que encandila (o irrita, que todo puede ser).

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Alba, Estel y Ana salieron, le dieron al play para que sonara la música (se equivocaron un par de veces) y bueno, hicieron su show de 4 ó 5 canciones. Pop amable, agradable, y... sí, algo falto de fuerza, igual que los bailes. No sé, estuvieron bien, muy dulces, pero faltó energía.



La siguiente en actuar fue Cristina Quesada. Y quién es ésta, te dirás. Pues imagínate una niña como de metro cuarenta, con un vestidito corto rosa con cuellos blancos, manoletinas doradas, corte de pelo ad hoc y una margarita gigante de horquilla. Vamos, como si la hubieras sacado del Ocho y Medio de hace una docena de años. ¡Y tocando el Ukelele mientras cantaba cancioncillas en inglés! Muy fuerte.

Aquí ya tx se me puso un poco seta. Y entonces le solté: "¿Ves por lo que no quería que vinieras?" Afortunadamente cambió de actitud y empezó a tomárselo todo con humor.



Cantó también cuatro canciones, creo, y tuvo el detalle de hacer una versión de Viaje a los Sueños Polares, muy celebrada y coreada por el público. Encantadora la chica.


Los siguientes fueron The Yearning. Nuevo trío de chicas, o chica más dos coristas y dos instrumentistas, con voces muy conjuntadas, palmaditas, armonías muy conseguidas y un sonido muy Ronette. 

¿Ronettes, girl groups, sonido naïf? Hasta el momento, evidente: una fiesta para Juan de Pablos, sin dudarlo.



La verdad, The Yearning cantaron muy bien. Pero chica, todas las canciones suenan muy pero que muy parecidas, son muy largas y nos cansaron un poquito. El mejor sonido de la noche, yo diría.


Más de un cuarto de hora para ajustar el sonido para Band-à-part. Tirado a la basura, yo diría, porque anda que no sonaron marrulleros. 

Band-à-part recoge el testigo del auténtico sonido Elefant del cambio de siglo: pop luminoso y brillante con voz suave de chica. No llegan al encanto y a la elaboración de canciones de Niza pero se mantienen, ahí ahí. No puedo evitar ponerme a pegar saltos cuando suena "La Merienda", la sintonía de aquel Contempopránea 2008.

He hablado antes del Ocho y Medio de hace una docena de años. Es que el concierto parecía talmente de 2001. Coges a Popita de Superputa, le pones barba y unas gafas y es... ¡Javi de Band! Las greñas de moderno (mdm) que no falten.



Band animaron bastante el cotarro y lo prepararon para el gran fin de fiesta, pero el sonido fue reguleras: a Coral no se le entendió ni una sola frase. Genial, fantástico, divertidísimo y hasta con un polvo, el instrumentista que los acompaña.



Y ya estábamos todos listos y expectantes para la actuación de La Casa Azul, unos minutillos de espera y... 

y...

y se nos cortó todo el rollo.

Uno ya está acostumbrado a que en los conciertos de LCA haya intermedios con momentos sosegados en los que Guille Milkyway se pone al piano, hace versiones lentas de sus canciones y habla. Todo el mundo corea, saca los mecheros y se ríe de lo encantador y tímido que es Guille. Pero para lo que no estábamos preparados fue para que una actuación comenzara con una sesión de charla y pianito.

Vale, sí, una canción, dos, tres... hasta cuatro. Pero... ¿diez? 
Al Milky se le fue la olla completamente.
Con la excusa de que era una fiesta homenaje a De Pablos soltó una parrafada interminable antes de cada canción diciendo lo que admira Flor de Pasión, la importancia de la radio en su música y diversas chorradas más sobre sus canciones. 
Si le ponemos que cada canción la alargó hasta los 4/5 minutos plus el speech inicial calcula tú: UNA HORA de "Guille íntimo".
Por supuesto jaleado y coreado a voz en grito por los fans, encantados (y porque Elefant ha cerrado la página de Facebook del evento, que allí estaban las opiniones).
Insoportable. 


Pues mira, yo soy "fans", sí, y desde el año 99, lo que no me ofrece ningún privilegio especial, pero sí cierta amplitud de miras y perspectiva de criterio, y digo que no, que se pasó mucho.
Que lo de la timidez es ya impostura, porque se nota que se gusta a sí mismo y se recrea en las charlas. Y el aire "raphaeliano" de las canciones es gracioso en un par de ellas, pero joder, no. Se pasó.
¿Megalomanía? ¿Autocomplacencia?
¿No hay  nadie que le diga "oye, que te estás pasando"?
Pues no, porque los que lo rodean lo adoran ciegamente, y es el niño mimado de su discográfica.
 
Vale que nos podíamos haber ido, nadie nos obligaba a quedarnos, pero nos quedaba la esperanza de que cada canción al pianito fuera la última y oye, también tenemos derecho a decir lo que no nos gusta, ¿no? Porque vamos, TX se subía por las paredes. "Nunca mais", repetía. Por lo menos había WiFi en la sala y pudo entretenerse un ratito guarreando con el móvil.



Finalmente dejó el piano y ya nos pusimos todos a dar botes y bailar, con una muy buena (porque eso hay que reconocérselo) selección de canciones y su marcha y buen hacer de siempre, pero jodó, el desencanto ya estaba sembrado, y llevábamos más de cuatro horas allí metidos. Unas actuaciones que tendrían que haber terminado a la una y media y estábamos saliendo a las tres menos cuarto de la madrugada. Ausencia total de mesura. Qué diferencia con la launch party de La Polinesia Meridional en aquella misma sala, que fue justamente lo contrario, uno esperaba el conciertito al piano y fue un conciertazo en toda regla.  Ni que decir tiene que en cuanto acabó el último acorde de La Revolución Sexual salimos todos escopetados escalera arriba, por mucho que sonara la fabulosa Indicios de Arrepentimiento de Carlos Berlanga como primera canción de la "post-fiesta".

Por cierto, que me pareció ver a TiburonesEnKorador al lado de la cabina durante el concierto. Lo siento, chico, imposible atravesar la masa en la actuación y luego nos fuimos a escape. Estábamos justo en la otra pared, un poco más atrás.

Y claro, a la tarde siguiente TX me obligó a ir DONDE ÉL QUISO. Vamos, como para decirle que no.



4 comentarios :

MM de planetamurciano dijo...

Lo de la gente hablando ya pasa de castaño a oscuro; van a conseguir que deje de ir a salas medianas porque me pongo totalmente de los nervios. Pesaos, pijo! A hablar a la calle!

Driver GT dijo...

Es que digo yo, ¿para qué vas a un concierto si no te gusta? Quizá sea a lo que nos contó el cantante del último al que fui: esos que acompañan a la novia porque a cambio esa noche pillan.

Eleuterio dijo...

Diría que alargó el concierto con tanto piano y discurso previo porque con la banda creyó quedarse cortos con el tiempo al elegir las canciones que tocarían...eso, o su ego es enorme y nadie le dijo que no puede sostener la cosa solo.

Justo dijo...

¡Sí, estaba! Pero yo no te vi.. me hubiera encantado saludarte.

A mí sí me gustó Guille -los demás apenas los vi-, iba un poco pedete, yo creo.. pero muy simpático, hablamos un poco y nos hicimos fotos con él. También es que tenía muchas ganas de verlo en sala pequeña, no lo había hecho antes.

Por cierto, vi que también habías estado en la inaguración de la sala aquella para gays fumadores, jaja.. pues también tuvimos que coincidir.

Un abrazote

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