Airbnb


Esta Semanasantapuntocom no teníamos nada pensado pero al final un amigo nos embarcó en un viaje con otro amigo suyo que si jijijí y que si jajajá y al final, pumba ya está, ya estábamos liados.
Y claro, lo que tiene hacer las cosas a última hora en unas fechas "tan señaladas": que todo está por las nubes.
Entonces empezamos con el tema ahorrillos : nos vamos en coche, que entre cuatro sale apañao, y vemos las alternativas a los hoteles.


Y tiré de la web airbnb.com , que ya la había usado yo hacía tiempo para una escapada y que mira, me salió bien.
Airbnb.com es tipo ebab.de: particulares que ofrecen sus apartamentos o habitaciones en donde viven, a un precio mucho más económico que un hotel.
Es decir, es un contrato entre particulares mediado por una agencia que se lleva una comisión. 
Antes de reservar hay que apuntarse a la web, recibir comentarios de amigos diciendo que eres una persona seria y responsable y esperar a que el anfitrión acepte tu petición fiándose en que eres una persona decente. Cuando finaliza la estancia, el huésped puntúa la casa y el trato recibido y el anfitrión puntúa al huésped. Así, la siguiente vez que quieras reservar, si te han puntuado bien más fácil lo tendrás.

 
No estoy yo muy seguro de la legalidad de este sistema, porque todo se contrata y se paga a través de la web, me dan un recibo como justificante y nada de factura, y la compañía, que se lleva una comisión, está domiciliada en California. 
¿Competencia desleal a los establecimientos hosteleros?
¿Evasión de impuestos a través de empresas que ofrecen los servicios en España pero luego tienen su sede en otros países, como Zara Online, Amazon o Apple?
Ni idea.

El caso es que en fechas punta tuvimos un apartamento de dos habitaciones para nosotros solitos, totalmente reformado, nuevecito y limpísimo y más barato que el hotel más cochambroso de la ciudad. ¿Que no te hacen las camas? ¿Y qué? ¿Y lo cómodo que es no tener que estar pendiente de horarios de entrada y salida. ¿Y lo de poder comprar en el súper de la esquina comida y hacerte en casa los desayunos y las cenas? Que eso sí que es un ahorro, cojostio.
La chica que nos atendió era ucraniana y estuvo riéndose todo el rato mientras nos enseñaba el apartamento. 
"Ikea", señalaba con el dedo a todo mientras se reía. "Ikea, Ikea, Ikea". Tremenda.

 
Además, llevaba las cejas pintadas de azul, los labios rosa puñeta y un estilismo de nails nails nails a juego (azul y rosa).
Pero lo mejor fue cuando nos dijo que ella nunca había estado en Madrid, pero que quiere ir cuando inauguren "EuroViejas", refiriéndose a Eurovegas, evidente. Vamos, ya creíamos estar en manos de las mafias del este y que por la noche iban a entrar en la casa, secuestrarnos y hacer con nosotros una peli snuff tipo Hostel.
Pero no.

 
Y el piso oye, muy bien, lleno de pegatinas de flores en las paredes y con una preciosa composición decorativa en 3D en la mesa del comedor.
Ya nos imaginábamos nosotros a la ucraniana en pleno "Art Attack" volviéndose loquísima del potorro con las tijeras, el cutter y una barra de pegamín.



Lo dicho. Superbién lo de Airbnb, a tener en cuenta para futuros viajes.




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