No quiero más dramas en mi vida

 
Hay que ver la que se ha armado con la nueva canción de Fangoria.

Con Alaska siempre pasa lo mismo: los gurús de la opinión musical se pasan meses confabulando qué será lo próximo que haga, y cuando se enteran de los detalles del proyecto empiezan a tirarse de los pelos escandalizados. Cuando ya sale la canción adelanto tienen por supuesto su opinión ya forjada de antemano y comienzan los dramas: que si es horrible, que si van hacia atrás, que menuda horterada, que si nunca más Fangoria, que si blablabla. ¡Unos dramas!

Paralelamente surgen las críticas basadas en estrictos parámetros musicales como: está gorda, está vieja, qué te puedes esperar de una facha que habla en Intereconomía, su marido es una payasa o nunca he soportado a Milkyway. Palabritadelniñojesú que las he leído todas estos días.

La verdad, me dan risa.

Sobre todo teniendo en cuenta que es una situación que se lleva repitiendo en el tiempo desde los años 80. Y tener cierta edad no es ninguna garantía de tener más conocimientos o más razón, pero a uno le da cierta perspectiva histórica. 


Alaska (y Fangoria) siempre han hecho lo que les ha salido del bolo. Y siempre han sido criticados salvajemente. Pero ahí están, y muchas de sus canciones resisten perfectamente el paso del tiempo. Superada la etapa Pegamoide y después de unas Canciones Profanas con una mezcla de estilos desde lo gótico a lo petardo, cuando salió Deseo Carnal allá por el 84 toda la modernidad musical se les echó encima por los arreglos de orquesta y la producción rimbombante. Que si qué era lo próximo que iban a hacer, ¿un disco de boleros? ¿cantar el Cara Al Sol? Y ahí tienes: auténticos clasicazos.



Y cuando el gran público asumió la imagen andrajosa de la Alaska de aquellos tiempos y los modernuquis la toleran va ella, se rapa las sienes, empieza a enseñar tetamen y se arranca con un disco terriblemente chochi, No Es Pecado. Por favor los que llamen hortera a este "Dramas y Comedias" que se revisen La Funcionaria Asesina o Sólo Creo Lo Que Veo.



No entro a comentar Diez porque es un disco de refritos que no tuvo ni promoción ni mucha repercusión a pesar de tener joyitas como Sospechas o una versión de Cebras. En esta época los fui a ver en directo y me sorprendió para bien el estilo de concierto. Lejos de la pomposidad y trascendencia de unos Gabinete Caligari que actuaban con ellos (nunca he soportado lo de los grupos que alargan diez minutos las canciones en directo) , Alaska y Dinarama dieron un concierto de canciones cortas, rápidas, sin parrafadas, directos al grano. Bailamos como locos y pumba ya está. Creo recordar que también actuaban los tristes esos... cómo se llaman, ah, sí, Los Secretos. Al día siguiente la prensa ponía de maravillosos a los demás grupos y de producto perecedero a los Alaskas, para variar.



Y llegó Fan Fatal. Que a mí, francamente, salvo "No Es El Final" y "Descongélate", no me gusta nada. El sonido y la estética Acid, las bases electrónicas, las guitarras murga Sigue Sigue Sputnik, los samplers, pachangadas tipo "Mi Novio Es Un Zombi" o "La Mosca Muerta"... Nuevos tirones de pelos del mundo de entendidos y allí ellos haciendo lo que les apetecía hacer en cada momento y, aún cuando el resultado puede ser de tu gusto o no, era puritita vanguardia.

Pero se rompe Dinarama, Berlanga se va por su lado, Alaska y Nacho forman Fangoria, se pegan el hostión padre con un disco que su discográfica detesta y se hunden por unos años en terrenos electrónicos bastante intragables, sustentados sólo por la animosidad de los fanfatales de Manolo Crespo. ¿Y qué pasa entonces? Pues que para los MdeM (modernos-de-mierda)  Fangoria pasa a ser un grupo de culto, al que hay que seguir, y Alaska, que por entonces subsistía haciendo horrendas actuaciones televisivas tipo de actriz en El Botones Sacarino o de jurado en Lluvia de Estrellas, pasa a ser un icono, una musa, una diva. 



Es decir, a cierto público elitista le gusta seguir a grupos minoritarios y con problemas, y si tienen éxito pasan a ser denostados por comerciales. Eso pasa con todos los géneros musicales. Desde el tontipop a la ópera. ¿O es que no estás aburrido de escuchar que Leyla Gencer y Magda Olivero eran lo mejor de lo mejor porque no grabaron casi discos? No, claro, no. Lógico.

Volvamos a Alaska y Fangoria. Después de los Vulcanos (déjame la Disneylandia y quédate con todo lo demás), llega La Temporada En El Infierno. Un disco maravilloso que pone a todos los opinantes musicales a favor de Fangoria, porque lo tiene todo: cierta comercialidad sin caer en la chabacaneria, letras profundas, tiempos medios, intensidad, pero, sobre todo, supone el resurgir de las cenizas sin caer en las listas de éxitos. Gracias, Lucho Prosper, por esas canciones cedidas de Heroica/GerEspada. Todos contentos.



¿Y qué ocurre entonces? Que el tirón Carlos Jean continúa en los dos discos siguientes, con cambio de discográfica de independiente a multinacional, presencia en medios, conciertos multitudinarios (sí, hasta en los 40 principales), ventas y más ventas. Eso, cariñas, para las modernas ¡es imperdonable!, y además ahora no sólo está la prensa escrita, no, aparece una especie peor que la peste de opinadores en posesión de la razón y la verdad absolutas:  los blogueros, twitteros y los Homo facebookensis. Ya no hay que irse a medios especializados, todo el mundo es crítico infalible.



Y mira, yo soy el primero que cree que los bloggers tenemos un ego desmesurado, y opino que todos somos libres de soltar "esto me parece una mierda" pero, de verdad, ese aura de "profesionalidad" y esa capacidad para dictar sentencias inapelables que tienen algunos es que me repatea muchísimo. Y si ya te metes en foros o en comentarios de blogs de música es para salir corriendo. ¡Qué pestuncio!



A partir de entonces cada canción que ha sacado Fangoria ha generado una controversia que ríete tú de los fans de Madonna. Ya es que da igual lo que hagan. Las críticas no es que vayan a ser negativas, es que son siempre salvajes. Y ya desde que salieron en el reality de la tele ni te cuento. Particularmente, a mí, salvo canciones aisladas, su última época desde El Extraño Viaje no me gusta y su sonido murga ratonero de guitarras sucias me interesa muy poco, incluyendo aquí la etapa de revisteo y revisitación de canciones antiguas que se han traido en los dos últimos años. Pero oye, es su grupo, yo con dejar de comprar sus discos tan tranquilo. Y mira, me lo pasé bien en un concierto. (Y estoy convencido de que muchos de los que bailaban y botaban conmigo son de los que luego los ponen a parir).



Puedo ser mitómano, pero no me pasa nada porque los mitos se me caigan a la primera de cambio (pasé de ser fan absoluto de Depeche y comprarme todos sus discos y maxis desde los inicios de los tiempos a dejar de escucharlos de cuajo tras un concierto en el que me aburrí lo indecible y no volver a comprarles una canción). Me guste o no me guste lo que haga, considero a Alaska un personaje clave en la música española de los últimos 35 años y me agradan (y me divierten) las polémicas que crea.



Ahora van a sacar un nuevo proyecto, Cuatricromía, con cuatro discos EP cada uno con un estilo: el rock, el siniestro, el electrónico y el pop. La canción de presentación ha sido sacada del disco pop y es lo que es, POP. Si la hubieran sacado del disco rock habría salido la siguesiguemurga de los últimos discos. Pero no, la han sacado del disco pop y la ha producido Guille Milkyway.

Oh, cielos, los antifans de La Casa Azul ya han sacado sus garras. A mí no me parece ni un descarte de LCA ni que sea el sonido ELO de los últimos Guilles (véase lo de la Beth vinguda del futur en la entrada del otro día de las figuritas espantosas). Tampoco lo veo una copia Pet Shop Boys.



A mí Dramas y Comedias me gusta. No me fascina, pero me parece POP en mayúsculas, ampuloso, sobreproducido, brillante y luminoso y, en mi opinión, la mar de efectista y efectivo. Y en el fondo la canción no se diferencia en mucho de las anteriores del grupo mas que por la producción.

Y si a ti no te gusta pues chica, qué se le va a hacer, pero vamos, que tampoco es para montar estos cirios.

Y es que yo no quiero más dramas en mi vida.

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