Chicas en bares de ambiente: De mariliendres y otras interfectas.


Siempre he pensado que a la entrada de todo bar de ambiente debería haber una pantalla gigante de vídeo porno gay de lo más explícito posible para ahuyentar a maricas melindrosas, heteros a los que se les encoge el culo sólo de pensarlo y mujeres.



No es ninguna discriminación. Se trata simplemente de que los bares de ambiente son sitios donde conocer a otros maricas, intentar ligar con ellos o, por lo menos relacionarse. Lo siento pero... ¿no estarían incómodas las chicas de la clase de pilates del gimnasio femenino de mi barrio si yo entrara a curiosear una tarde? ¿o no se sentirían extraños en el club neonazi NewSkins si entro manoseando a mi chico? (Vale, algunos no). Ok, son ejemplos extremos (lo del Pilates puede ser muy fuerte) pero, a lo que voy, si uno frecuenta un bar es porque espera encontrarse cierto ambiente y estar a gusto.


Tampoco te creas que soy tan radical: no me importa que haya heteros o tías... siempre que no interfieran en el normal funcionamiento de los locales de ambiente. Es decir, hay heteros y tías que tienen amigos gays y van con ellos a los bares, comportándose de manera decente. Pero, lamentablemente, ésta no es la tónica general.



Una proporción importante de los heteros que van a chafardear a los bares de ambiente, no sé por qué, se creen que son objetos de deseo de los gays que allí estamos, y adoptan una postura defensiva: en vez de sacar las uñas, hacen gala de su heterosexualidad adoptando poses machirulas, hablando muy alto y haciendo cosas como bailar con los hombros cargados, asintiendo con la cabeza, con una mano en el bolsillo y la otra con la copa en alto que, estés en el tipo de bar que estés, te hacen parecer un auténtico gilipollas.


Y luego tenemos a las chicas. 

No hay cosa que más me repatee que el clásico grupito de chicas que van a los bares de ambiente "porque los gays son muy divertidos". Son las que terminan el cursillo de ofimática (chicas Word Perfect 5.1) y salen todas en pandi a cenar al GulaGula a escandalizarse de las gracias de una drag de Segunda B y luego a algún bar gay petardo donde practicar en atávico ritual del handbag dancing (bailar en corrillo dejando todos los bolsos en el centro, como se hacía en los ochenta).


Y las más detestables son las que se creen que por ir de despedida de soltera disfrazadas de subnormales con una polla en la cabeza les tienes que seguir el juego y ser amistoso con ellas. A mí me gusta bailar, aún en los sitios en los que "no se baila" (y no me refiero a las discotecas de Bilbao). Ponme una música que me guste y me organizo una autocoreografía en un santiamén, abochornando a mi querido tx. Pues rara ha sido la vez que habiendo un grupo de mujeres al lado bailando, no hayan querido incorporarse, hacerse las simpáticas o incluso prentener hablar. Y mira, bonita, no.



Finalmente tenemos a las mariliendres (fag hag), que son las chicas que acompañan a sus amiguitos gays. De estas hay varias subespecies pero, por lo general, se comportan como un marica más. Las mariliendres son útiles porque te dan opinión desde otro punto de vista, que a veces nos encerrilamos en el mariquitismo. Y también vienen muy bien de confidentes: hay cosas que es mucho más sencillo contárselas a tu mariliendre porque a tus amigos te da vergüenza. Las mariliendres, siempre que tengan un mínimo de sentido común, son elementos esenciales en el ambiente.


Con el paso de los años, aparte de que me he vuelto más pasota, ya voy a otros locales poco frecuentados por grupúsculos de tías y mis mariliendres oficiales o se han casado o han emigrado, por lo que poco contacto con mujeres en bares de ambiente tengo...

Hasta el sábado pasado.

Y es que estábamos en un bar de gente "de nuestra edad y condición" con música bastante petardita. Éramos cuatro, ninguno pasamos por lo que se dice "ser un tío estilizado" y entre eso y que ya se sabe cómo son las estrecheces en los locales de Madrid, sólo encontramos hueco para estar cómodos en un rinconcito bajo la pantalla de vídeo (de verdad que no entiendo qué le ve la gente a Britney para que de cada tres vídeos uno sea suyo, qué estomagante).

Y ocurrió. Al lado teníamos a un grupo de gays con sus parásitos ambientalensis, es decir, las maricas con sus amigos heteros, su mariliendre y sus amiguitas. ¡Todo el pack completo!


Y se comportaron como sus patrones indican: los dos heteros haciendo el garrulo y uno de ellos sin parar de abrazarse y besarse con su chica, no fuéramos a pensar que era sodomita. Las chicas bailando desaforadamente e intentando incorporarse a mis rutinas de baile (ni que decir tiene que tx encontró un salvador taburete y allí que se quedó cual figurita de Lladró inmóvil con su cerveza sin alcohol). Y los maricas al fondo, observándolo todo acompañados de su mariliendre. Es decir, escena prototípica dentro de los estándares del ambiente madrileño.



Todo normal hasta que la Ketty y yo nos fuimos a dar una putivuelta (acción consistente en recorrerse el bar de ida y de vuelta con el único objeto de repasar al personal dos veces). Pero claro, dejamos solos a TX y a otro amigo un poco más joven que nosotros, de incitantes turgencias carnosas. Y estando tx apalancado en su taburete se organizó el ataque:

La mariliendre se acercó a nuestro amigo (el un poco más joven) y le soltó: "Oye, es que hay un amigo mío que quiere conocerte".

WTF? ¿En 2013? So early nineties!



¿Y qué hicimos la Ketty y yo cuando vimos que la interfecta incluso hablaba al pobre tx taburetizado? ¡Pues irnos a dar otra putivuelta!

A la vuelta de la segunda putivuelta (que fue más larga de lo previsto porque fui saludando a conocidos y hasta a desconocidos) y cuando ya constatamos que la chica les había presentado a su amigo y que tanto tx como el un poco más joven habían intercambiado sonrisas corteses con ellos y se habían distanciado prudentemente, volvimos con los chicos. Y tuvimos una divertida conversación.

¿Qué se le contesta a alguien que te quiere presentar a su amigo? ¿No es eso de chiquillos de 20? ¿No debería haberse presentado él solito? ¿Qué habría contestado nuestro querido Almatosa, conocido por su crudeza verbal? ¿"Sinceramente, NO me interesa"?


En fin, el caso es que el tema nos dio para finiquitar alegremente la noche... hasta que otro de mis múltiples desarreglos gastrointestinales hiciera su aparición estelar. Pero esa ya es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.

Todo esto me recuerda a una fiesta de elección de misses que organizaron en su casa Miss Paris Morgan & Sucker hace un porrón de años. Todos tuvimos nuestra banda y salimos orgullosos a la calle a lucirla. Estábamos Miss Terioso, Miss Tico, Miss Ionomposible, Miss Erable... ¿y qué banda estaba destinada a mí?

¿No lo adivinas?

¡Sí!

Miss Ógino.




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