Tapapiés


Desde el pasado día 17 y hasta el 28 casi 60 bares y restaurantes del barrio de Lavapiés de Madrid participan en "TAPAPIÉS", que no es como un tartaja llamaría al famoso pintor, sino lo que vienen llamando LA RUTA MULTICULTURAL DE LA TAPA.

Tapapiés consiste en que cada local presenta una tapa que ofrece a 1 Euro, con posibilidad de tomarla con caña o botellín de cerveza Estrella por otro euro más. Los clientes pueden luego votar vía Facebook por su tapa favorita, y la que gane... pues ha ganado, digo yo.

El año pasado ganó la tapa de La Otra Casa que comentaba hace unos días (clic). Y éste... pues ya veremos lo que pasa.

La iniciativa está muy bien porque te puedes hacer una ruta de tapeo a buen precio, que oye, con cuatro tapas has cenado. Pero lo bueno sobre todo es que son tapas elaboradas, pensadas. Y con ese toque multicultural que ofrece el buenrollitista barrio de Lavapiés. Además, con cada tapa te dan un Rasca y Gana (como en Ryanair) y te puede tocar otra gratis.

En este plano tienes todos los establecimientos participantes y la tapa que ofrecen (si no lo ves bien, clic)



Y el pasado viernes por la noche allá que nos fuimos, dispuestos a enseñar a unos amigos catalanes el barrio, que no conocían, y de paso cenar de tapeo.

Ay, Maricarmen, tú no sabes cómo estaba aquello de gente. La primera tapa la tomamos en la misma plaza de Lavapiés abriéndonos paso a empujones y consiguiendo apoyarnos en una columna. Incómodo pero divertido. Y la tapa, de bacalao, estaba bastante bien.


La siguiente intentamos tomarla en alguno de los bares de Argumosa.
¡Ay innorante! que diría mi abuela Matea. Por las aceras casi ni se podía pasar y en los bares entrar era la locura. Subimos a Olivar 54, un sitio así muy probollo (pero de lesbianas de la nueva escuela, como bien nos hizo notar una amiga que de eso entiende mucho) y en el que las cosas están muy ricas. Apartando a unos hipsters pudimos colocar nuestra tapa de humus encima de una estufa. Sí, tenía cebolla, pero era cruda, y ésa la soporto. La verdad es que estaba riquísima.


Decidí que nos alejáramos del núcleo duro lavapiesino (y no me estoy refiriendo al Querelle o como porras se llame ahora) subiendo hacia la zona de Santa Isabel (y así de paso enseñábamos el Cine Doré a nuestros amigos) y los cuatro bares que participaban en el tapapieseo también estaban hasta la bola. Incluso en varios se les había terminado la tapa y decían que "media hora o así". ¡Los cojones!


En la Espronceda nos conseguimos tomar unas alitas de pollo con sésamo y nosequé y ya dijimos que PROU (enough is enough en el lenguaje de Donna & Barbra).



Ya estaba bien de pasarlo mal, estábamos agotados y necesitábamos sentar nuestras reales en alguna silla que fuera una silla de verdad. Acabamos en la no menos turis plaza de Santa Ana. Y digo no menos turis porque más turis es imposible. Por cierto que volví a ver colas de adolescentes en la puerta del bar hawaiano de la esquina, el Mauna Loa. ¿Seguirán sirviendo volcanes? Es el primer sitio donde probé alcohol en mi vida, me alegra que siga existiendo. 

Y en esto que como Madrid es un pañuelo y el ambiente un kleenex... nos encontramos de sopetón con toda la maripandi. Hola hola mua mua mua. Recuerda: cuando una maripandi se encuentra el número de besos se calcula por las combinaciones del número de elementos tomadas de dos en dos, multiplicadas por dos besos por encuentro, y encima había que presentar a los catalufos, así que los diez minutos de holas y muas no nos los quitó nadie.


¿Y qué hacíamos 9 mariques a esas horas y ya cenados? Pues ir a tomar algo, claro. Y a TX se le ocurrió una brillante idea: ¿Qué tal ir a tomar un lugumba al Begin The Beguine, en Moratín con la Costanilla.

Bueno bueno bueno cómo está la zona de Huertas. No puedes dar dos pasos sin que los chupiteros te intenten meter en un bar. ¿Pero tú nos has visto con edad y pintas para entrar en ese tugurio de porreros perroflautas rastafaris, horteras de extrarradio y chonis de Madrid Shore? No bonica, no. Y no nos llames "chicosss" que ya somos señores. En fin.



Nuestra última vez en el Begin fue antes de que Miss Paris Morgan, que vivía al lado, se mudara a Amsterdam (¿3 años ya? por lo menos, jopetas) y estaba exactamente igual que hacía 20 años. De hecho, yo creo que ni le habían pasado la fregona. Tenía así el aspecto como de interior de bodega de barco, todo en madera, con las paredes llenas de armaritos con botellas polvorientas.

El viernes nos llevamos una desilusión. El sitio no está igual, está peor: sigue teniendo las mismas cortinas mugrientas de 1987 y la tapicería de los asientos conserva la solera, pero lo han llenado de trastos como si fuera un anticuario y ya no sabes si te estás metiendo en un bar, en una tienda de ropa usada o en una chamarilería. 


Pero lo peor es que ya no hacen lugumbas (o lubumbas, o lumumbas, según donde lo mires), su famoso cóctel de coñac con batido de chocolate (que lo hacían además con helado, no con Ryalcao). Ahora hacen otra cosa con base ron que me pidió tx y que a mí me supo como a agua de fregar. Siguen haciendo caipiriñas, sí. Pero en vez de en copas de globo las sirven en jarrones cuadrados de todo a cien, y además mellados en los bordes. Una pena. Mis amigos los de fuera se quedaron alucinandito como diciendo: pero a qué mierda de sitio nos ha traido el Mocho.

En fin. Pero a lo que yo iba que era el tapeo:

Me imagino que el sábado a la noche el Tapapiés estaría imposibilísimamente imposible de ir, y que el domingo con la lluvia tres cuartas de lo mismo pero por diferente motivo. No obstante, para quien se pueda pasar, y si es entre semana mejor, es muy recomendable adentrarse en el crisol multicultural del barrio.

Que vayas, coño.


5 comentarios :

Justo dijo...

¡Me encantan tus crónicas del madrileñeo!

Pues precisamente hablaba ahora con un amigo de quedar para ir, así es que.. caerá la ruta. Me gusta mucho Lavapiés, que tiene de todo -por cierto, el Querelle es ahora el Attack, jaja).

Anónimo dijo...

Pues nosotros el sábado night probamos la tapa de "La Mancha" (nº.25 ), que era como dulce y con el botellín de Amstel no pegaba para nada. No había mucha gente y no nos dieron ningún rasca y gana :-( ¿?
Eso sí, intentar tomar un café por lavapiés a las 12 de la noche 10 personas fue toda una odisea. Se os echó de menos.
Moncho

Eleuterio dijo...

Esas ofertas de taaps deberían hacerse en verano, para cuando vamos nosotros.

¿Cómo es Madrid de diversión en enero?

Mocho dijo...

Moncho, el sábado no salimos. Consuélate Berlanga pensando que si hubiéramos ido habríamos sido 12 (+ los catalufos 14).
Eleu, Madrid en enero es heladora, aunque viniendo de las frías Germanias, te parecerá el paraíso. Por lo demás, como siempre, pero la gente no está en la calle como en verano.
mmm... Justo... Attack... ya ya

Anónimo dijo...

En cuanto termine estas líneas me iré a fustigar... por no haberme enterado antes.
Ya, ya... aún estoy a tiempo... pero ya he perdido un fin de semana.

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