Salmantina Turner


Pues eso, que el sábado me tocaba el Farinato Tour 2012 por motivos laborales (laboral, laboral, la aurora boreal) y tras la noche fangoriana (clic) allá que madrugamos y cogimos el coche para irnos a la bonita serranía bejarana a oler a cerdo y chacinas varias.

Y por la tarde, para no pegarnos la paliza de ir, aguantar y volver en el día, hicimos noche en Salamanca, que es una ciudad donde yo me siento como muy en casa porque es muy de señoras de pelo cardado con abrigo de ramuské y collar de Majorica. Además, nos movemos como Pedro por su casa después de la visitilla que hicimos hace nada (clic).


Nos hospedamos en un hotel Ibis por motivos empresariales, porque todos son iguales y sabes lo que te vas a encontrar y porque TX y yo somos adictos a los polvos en sus cabinas prefabricadas de ducha. Eso sí, luego hay que darse muy muy bien de jabón porque ya sabes lo incómodo que es cuando se moja la lletá y se te solidifica, que se te queda luego pegada a los pelos y es un coñazo de quitar.

Sin pensarlo ni planearlo resultó que volvimos a tener un conocimiento 2.0, esta vez con el encantador señor Mokko, con el que estuvimos de alegre cháchara y copichueleo. ¡Y eso que nos llevó a comer a los sótanos del Burger King y pretendió que tomáramos una sidra en un 100 montaditos!



Que noooooo, que era un restaurante muy fino y tal que se llama Bambú y que está... eso sí, en los sótanos del Burger. Una pena que no nos sacáramos fotos allí, porque el estampado del respaldo del asiento conjuntaba perfectamente con el color de mi polo y me sentía yo muy camuflado.


Tras la cena, el copeo.
Huuuuyyyyy qué mal están las cosas en el centro de Salamanca.
O eres estudiante de Erasmus que te metes en locales de estudiantes de Erasmus borrachas o hasta muy pasada la medianoche está todo matao. Aunque claro, la culpa es nuestra por pretender tomar algo en plena zona guirituris.

Lo intentamos, sí, lo intentamos, pero chico, es lo que hay.

Bajamos las escaleras del Miranda en plan Alaska imitando a Lina Morgan y... vacío. Nada, media vuelta. Menos mal que en la puerta vimos este cartel:


Elección de Míster Gay Salamanca el día 16 de junio, presentada ni más ni menos que por la gran Miranda Guarrin. ¿Te lo vas a perder?

Pues nosotros sí, que es este sábado y no vamos a ir dos seguidos, ¿no?

Y dónde vamos, dónde vamos... y entonces me salió una idea de la cabeza: ¿Y si vamos al Submarino? Es que hacía aaaaaaños que no lo pisaba (lógico, estuvo cerrado bastante tiempo). El Subma en realidad se llama De Laval Genovés y es un local creado con elementos de desguace de un barco y la sensación es la de estar metido en un submarino o barco. Pero no el Love Boat Princesa del Pacífico que te imaginas, no. Un barco de los de verdad.


Siempre ha sido reducto de la modernidad alternativa de Salamanca y a finales de los 80 principios de los 90 tenía bastante ambiente gay, que se acumulaba en el puente de mando. Es bastante chungo volver a sitios de los que tienes bonitos recuerdos, porque la memoria es muy traicionera, pero esta vez el bar estaba como siempre, más limpito y recién pintado.



El público, eso sí, bastante joven y tirando a pijo, me pareció. Pero también era muy pronto. Y bueno, el ambiente gay ya lo pusimos nosotros tres. Los baños, de un gresite así cutrecillo, olían MUCHO a pis. Coño, que lo del barco es sólo decoración, que aquí el suelo no se mueve. Apunta bien, cabrón.

A la salida, un chico con una camisa roja y unos pantalones negros ajustados así como de camarero que le marcaban un culo que parecía a punto de reventar me dejó completamente obnubilado durante unos minutos y no pude decir otra cosa más que Jooooer, ufffff, ayporfaaaaavor y gilipolleces similares.


Y dónde vamos, dónde vamos... Ooooye, volví a decirle al mokkillo. ¿Y si vamos al sitio aquél que estaba metido en un convento? ¿Al Camelot? ¡Ése!
El pobre Mokko estaba asustado. Tiene que llegar la loca del Mocho de Madrid a volver a llevarlo a sitios que no pisaba en los últimos 20 años.

 
El Camelot es una sala del convento de las Úrsulas que fue vendida y convertida en discoteca. La han decorado en plan Parador: maderas, piedras y banderas. Sólo falta una armadura. La música es cuarentaprincipalera y el público que había era... eso, Erasmus borrachas que coreaban a Rihanna.

Sí, había un elemento con camisa de cuadros en plan leñador que tenía muy buena pinta, pero muy joven y delgado para mi gusto.

Nos subimos a la parte de arriba a charlar y charlar y charlar en las mesas que hay tras la celosía y parecíamos las mamás que habíamos ido a sacar a los niños a la disco y los vigilábamos mientras hacíamos punto pelota.


A la salida del Camelot ya iba siendo hora de enfilar al Deseos's, emblemático e imprescindible bar de ambiente de la capital salmantina (sainz), pero chica, estábamos cansadísimos, derrotados, demasiado jaleo para un día. Nos fuimos directamente a la cama no sin despedirnos del mokkuelo con unos abrazos y unos besos que indicaban que, aunque nos hubiéramos conocido esa noche, ya seríamos íntimas para toda la vida. Y es que soy de un profundo...

Lo peor de todo es que al día siguiente hice levantarse al tx a las nueve para tomar el desayuno y visitar lo que nos faltó por ver la anterior vez: el interior de San Esteban, cuya visita  merece mucho, pero que mucho la pena, con su peazo claustro, su escalera y su retablón churrigueresco (mancanta el barroquismo).




Y luego visitilla a la catedral nueva, que la encontramos cerrada la otra vez porque yo no sé estos curas qué les pasa que lo cierran todo prontísimo. La vimos en un pispás porque había misa y nos echaban. Y no es plan tragarse una misa, que yo recuerdo con pavor aquella vez que siendo yo un inocente muchachito le pregunté a mi hermano mayor que cuánto iba a durar el rollo de misa ése en el que me habían metido y él, sádico como él solo, me soltó que "lo mismo que un partido de fútbol". Yo creo que me hice maricón desde entonces.


Y ésta fue nuestra breve visita salmantina cousins. Para finalizar sólo puedo hablar del folklore de cada uno y decir que es posible que tengas el día sensible y te salte, dispare, reviente y explote la fibra fusible. Es posible que salte algún fusible y te alcance, te marque, te sople y te toque la fibra sensible. Para la próxima, ¡prometido!

Besos mua besos chuic.



Coooooñooo, que se me olvidaba lo mejor: el escaparate de una tienda de souvenirs lleno de figuritas de esas de cantantes que te venden en la FNAC: los Rolling, Kiss, Queen... pero a precios más modestos, al lado de familias de Carlos IV de Goya, superhéroes americanos, gitanas, toreros o meninas de Velázquez. Divino. Porque vamos, ponemos dos chicas random, dos chicos ídem, los pintamos como si fueran los vocalistas de la Orquesta Meteoro que anima las fiestas del pueblo y ¿qué sale?... ¡ABBA!


Salmantina la de las Grecas.

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