De feria de pueblo (Fangoria en Coslada)


El finde se presentaba tranquilo y/o aburrido: un cine o algo similar el viernes para madrugar el sábado, que tenía que irme por un tema labolaboral a 250 km de Madrid, para regresar el domingo y estar relajados para ver el tenis y el estreno de la selección española (vale, ya, tres entradas de blog seguidas de fútbol, ya me callo yaaaaaaa).

Pero no fue así. El viernes a mediodía nos llegó un wasap: actuación de Fangoria en Coslada City a las 22 horas en el campo de fútbol. Entradas anticipadas a tres lereles.


Después del clásico intercambio de mensajitos y gracietas varias a cargo de lo lejos que está Coslada resulta que ninguno de nuestros amigos pensaba ir. ¿Para qué abren el grupo de whastapp entonces? Por información. Aaaaaah (ayayayayayá). Evidente. Mueve tú a una docena de maricas cuarentonas que viven en el puto centro de Madrid y se piensan que más allá de la plaza de toros de las Ventas (cruising incluido) es el campo. Y eso que a Coslada llega el metro.

Vaya, pues habría estado bien, pensé. Y de repente TX, en un alarde inconcebible en él, me suelta que por qué no vamos nosotros dos. ¿Eins? ¿Tú, a un concierto? Es que va mi hermana. Ah, acabáramos. Pues acércate al centro cultural ése a por las entradas. Pues acércate tú. Y en esto via twitter me entero de que otros co-bloggers también van. Pues nos animamos, coño.



Evolución de los precios del concierto de Fangoria en Coslada el viernes 8 de junio:
- Venta anticipada en un centro cultural: 3 €
- Venta en la taquilla del campo de fútbol el mismo día: 5 €
- Venta en Carrefour, ticketmaster y Halcón Viajes: 5 + 2,50 de gastos de gestión = 7,50 €
¡Qué ladronicio!
Nosotros tuvimos que pagar 5 por comprarlas a última hora pero bueno, al menos la entrada tiene el enternecedor detalle de que han cambiado el precio con rotulador.



Llegamos a Coslada a las ocho y media y nos dimos una vuelta por la feria.
¡Oye! Qué cosa más apañada.
Hacía siglos que no iba yo a una feria de pueblo tan bien puesta. ¡Qué bien se lo montan los cosladeños!


Es que tenían de todo, desde un mini parque de atracciones al final hasta casetas que olían a fritanga pasando por tómbolas, coches de choque y sacacuartos engañamuchachos. Nos encantó.


Además, no hay como ir a una fiesta popular para ver los especímenes jóvenes de la zona mostrando sus progresos en el gimnasio del barrio para hacer el cortejo del urogallo a las chonis del lugar. Muy tremendos, sí.

De la feria, lo más lo más, un tenderete donde vendían chatos de vino customizado con unos maniquíes que iban pisando uva. Top original.


Pero ya lo supermás de lo más fue cuando entre olor a gallinejas y panceta nos topamos con esto:


¡La caseta del equipo de fútbol americano Camioneros de Coslada!
¡¡¡Es que sólo con el nombre a uno se le salta espontáneamente la goma de cinturilla y se le caen las bragas al suelo por el propio peso de la costra menstrual!!!

TX y yo estuvimos unos instantes admirando el burraquismo pero era muy pronto y sólo había un grupito como de seis mastuerzos impresionantes. En cuanto nos empezaron a mirar un poco torcidos enfilamos paseo alante y pumba, al concierto.



Allí quedamos vía twitter (somos super 2.0) con Rickissimus y Max de Winter y nos encontramos con 2800 y su imponente chulo. Nos faltaba quedar con la hermana de tx (entiéndase mi cuñada) que desde hacía media hora estaba "a cinco minutos". Cuando pasó más de media hora y aún no había aparecido y la volvimos a llamar para que nos dijera que "estaba recogiendo amigas", pasamos directamente dentro del campo de fútbol, porque al chico de los ojos azules que teníamos al lado ya nos lo sabíamos de memoria. ¡Qué cosa!


Entramos y charlamos brevemente con Rick & Max, que iban con otro amigo que nos conocía de ser amigo de un amigo de un amigo y... bueno, lo que ocurre en todos los conciertos de Fangoria: no es sólo que te encuentres con conocidos, es que la concentración de mariquitismo es notoria, aunque más diluida que en otras ocasiones, porque los 3 euros de entrada hicieron que mucha familia cosladeña con churumbeles incluidos se acercara al evento.

Y con el retraso habitual dio comienzo el espectáculo "Noche de variedades" de Fangoria.


Hacía mucho tiempo que no iba a un concierto de Fangoria. Incluso creo que el último sería uno en el Palacio de los Deportes que originó una de las primeras entradas de este blog ¡hace cinco años! (clic). Y es que los dos últimos discos de Alaska y Nacho no me han hecho mucho tilín, y luego ya los recopilatorios, versiones y reversiones menos aún. Pero oye, tenía ganas.


Con una estética de revista cutre (muy apropiado para el nombre del pueblo, que si bailamos un par de letras se queda en las alegres chicas de Colsada) y arropados por un cuerpo de baile, Fangoria van soltando canciones de toda su trayectoria: desde el ep de Pegamoides hasta el Absolutamente (sin Sara Montiel).


No me gustan los arreglos nuevos que han hecho a las canciones. No es inmovilismo ni nostalgia, es que me suenan demasiado murga, una música muy ratonera que no pega para nada con el aire superdabadaba y arrevistado del show. Aquí hubieran encajado perfectamente las exhuberantes cuerdas del Deseo Carnal, pero son otros tiempos, que diría el doctor de Carne Huesos y Tú.


Como estábamos con Supercuñada + Amigas y a TX lo de las aglomeraciones le agobia bastante, nos colocamos algo retirados del escenario. Bien para verlo pero sin la sensación de quedar envuelto en el mogollón central, un poco desconectados para mi gusto. Esto hizo que, aunque yo bailara y coreara como un poseso, no me llegara a meter del todo en el concierto, y sí, lo que creía que nunca diría en un concierto de Alaska, con lo cicaterilla que es ella con los timings, se me hizo largo.


Y se notó también en el público. Me parece fantástico que metieran un popurrí con Sólo creo lo que veo, Sospechas y Víctima de un error, pero lo que la masa quiere corear es "la de las mil campanas". Y sí, amigas, las canciones de Deseo Carnal son las que provocaron el mayor delirio comunitario. ¿De qué año es, del 84? Echa el cálculo, si es que sabes restar llevándote.



Alaska estuvo divertida y voluntariosa. No habló mucho (genial el saludo a todas las cho-chonis del público) y se movió con gracia dentro de sus limitaciones. Todo pretendía tener un toque de revista linamorganesca de bajo nivel, en la que la primera vedette no es ni de lejos una señora megaestupenda y deja los momentos de lucimiento de cuerpo a los bailarines. Todo como muy de andar por casa, desde el telón inicial hasta el vestuario. Para mí me faltó un poco más de pluma y lentejuela. Pero en fin, yo creo que cumple perfectamente con lo que pretende mostrar.



A los coros, con su inconfundible voz y moviéndose con esa manera que sólo él sabe, Rafa Spunky. Nacho Canut al teclado y creo que sólo una guitarrista más completaban el grupo. Los boys, muy de boys, y las chicas, muy mujeronas ellas (el interludio no limits me sobró, menudo aburrimiento).


Bien. Me parece un buen espectáculo y si no lo disfruté más fue por mí, porque me quedé excesivamente atrás, pero lo recomiendo, porque se va a pasar por un montón de fiestas de pueblos "de la geografía española", a precios de entre gratis y medio tirao, o sea que si puedes, ve a verlos.


Y acabó el concierto y tx no me quiso comprar un boleto para la tómbola, y nos fuimos a dormir que el sábado nos tocaría a nosotros salir de tourné.



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