¿Amigos invisibles o enemigos palpables?


Es tradición entre mi grupo de amigos que despidamos las entrañables fiestas navideñas con un "amigo invisible". Se pone un tope de dinero (por arriba y por abajo, so rata), se dejan los regalos, se impone un orden, se eligen los regalos (sin abrirlos) y luego se abren por orden, con la posibilidad de intercambiarlos siempre antes de abiertos. Mientras, hablamos de hombres y de achaques, que ya vamos teniendo una edad.


A mí este año me ha tocado un juego de salero y pimentero de cerámica "a la Guernica style". Pero con lo que tx no contaba era con el auténtico y despiporrante festival de buen gusto que derrochó uno de nuestros amigos (y todas las papeletas apuntan a que empieza por Alma y termina por tosa):


Sí señor, a mi novio le tocaron una jarra para agua así como de comedor de colegio y... un asa con ventosa para agarrar a los azulejos del baño y que no te caigas. Con el añadido además de que ni siquiera le han quitado la etiqueta de alarma antihurto, así que no nos la podemos llevar a la calle en el bolso porque pitaría en todas las tiendas.

Absurdo.

Teniendo amigos invisibles así, casi prefiero los enemigos palpables.


Pero ya se ha terminado el periodo navideño. Tx se niega a quitar todavía el árbol. Dice que tiene un trauma desde cuando era pequeño porque su madre en cuanto terminaban de abrir los regalos quitaba el árbol y el belén. De ahí su pasión por los adornos navideños, creo yo.

Y lo comprobé. Mi suegra es mucha suegra. El día de Reyes se ofreció a ayudarme a desmontar el árbol a eso de la una de la tarde. Y copa de cava que veía, copa que se llevaba a fregar luego de haber preguntado si habíamos terminado.

Y le tocó la sorpresa en el roscón, pero sólo lo sabemos porque nos lo dijo, ya que se la guardó en el bolso y no se la enseñó a nadie.


Ese día comimos a las doce y media porque es el horario habitual de mis suegros y a las dos nos fuimos a echar la siesta porque estábamos derrengaos de tanto niño correteando por el salón que habíamos tenido. Yo me tuve que poner el mismo regalo que me había hecho yo mismo para navidad en casa de mis padres porque si no no tenía nada debajo del árbol, y eso, quieras o no, es triste, máxime cuando a mi chico yo sí le tenía preparado uno.

Y... Los Reyes Magos vinieron mientras estábamos echados la siesta. Qué sorpresa. No, no es que nos montáramos una miniorgía a 5 en casa, es que me desperté yo un poquito antes y coloqué dos paquetes en el suelo con nuestros nombres.

Y nos pusimos a ver capítulos de una serie. Y yo tirando cosas al suelo a ver si el tx se daba cuenta de algo. Y pidiéndole que sacara y metiera el USB de la tele, y que desenchufara nosequé, y que apagara la regleta... y que no se daba cuenta. Al final le tuve que decir: ¿¿¿Quieres hacer el favor de mirar al suelo???

Y allí estaban, nuestros dos paquetitos recién llegados de Canadá.



Lo que ocurre es que en vez de venir de la casita chiquitita de la canción de Eldel Barber, los regalos venían de jockstrapcentral.com
Y créeme, amiga, que incluso con los gastos de envío, mucho más baratos y muchísimo más bonitos que los cutreríos que se pueden encontrar por estas tierras.


Arreglado el asunto Facebook: he abierto nueva cuenta (hasta que la vuelvan a cerrar porque alguna chivata LGTBQTRQTR me denuncie ofuscada porque estoy en contra de la prohibición del libraco curamariquitas) y una página en la que actualizaré mi estado "del día a día" y a la que puedes acceder en la columna de la derecha pulsando el "Me gusta".

Empezamos temporada, nenes.
Yo, de momento, no quiero ni pesarme.

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