Bilbao (ii): Kultura, Txopping, manduKa...


Seguimos (sigo) con mis andanzas bilbaínas con objeto de hacerme un
corte de pelo "a lo vasca". ¿Qué tal este modelo? ¿Me afilaría la cara? ¿Me disimularía los mofletes?


Después de todo el flatulento follón del viernes (clic), Yosune Fartons y yo dedicamos la mañana del sábado al turismo cultural.

Empezamos por la Alhóndiga.


Alhóndiga Bilbao es un multicentro cultural situado en lo que fue la antigua alhóndiga de vinos de la ciudad. Es una estructura gigantesca en la que se han respetado las fachadas y que contiene tres edificios interiores: un supergimnasio, una mediateca y otro que de momento está vacío. Aparte, tiene salas de cine y una zona de restauración.


Diseño de Starck, lo que más llama la atención es la dimensión de los edificios interiores de ladrillo, y en lo que uno no puede evitar fijarse es en las columnas que los sujetan: son todas distintas (clic)


Pero lo importante de un espacio cultural es dotarlo de contenido, que si no por muy interesante que sea el edificio pues no sirve para nada. Vale, por un lado está el gimnasio, con las piscinas de suelo de cristal (desde abajo ves los pies y culos de las gentes que se están bañando). En el cine había un ciclo de cine fantástico y pudimos comprobar cómo en la mediateca había mucho joven -alguno verdaderamente merendable- en las salas de estudio y pegados a los ordenadores.

Lo que más me curioso me pareció fue esto:


Habitáculos con un sillón y una pantalla individual (con auriculares, claro, que si no no sirve de mucho) independizados por cortinas de toda la vida de bar de pueblo. Esas que si te las pones como flecos en las mangas pareces Salomé en Eurovisión. TOTAL.

Muy bien el espacio Alhóndiga (web), muy cuidado, y bastante lleno un sábado por la mañana con gente muy calladita.
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El domingo por la mañana tocó Guggenheim.


Vamos a ver, te guste o no el arte contemporáneo, el museo Guggenheim es una delicia para visitar y una maravilla de edificio (vale, sí, es igual que el auditorio Disney de Los Angeles, pero ése nos pilla muy lejos). Que lo que esté dentro te parezca una memez pues bueno, ya es cosa tuya, pero siempre tienes que decir que te pareció MUY INTERESANTE para que no te tachen de inculto patán.

Con la entrada (13 euros, tararí) llevas una audioguía. Está bien para "cronogeolocalizar" a los artistas, y para enterarte de detalles de lo que te guste. Pero las grabaciones son larguísimas y cuando te intentan explicar lo que ha querido expresar el autor con tal o cual obra hay veces que mejor que se lo hubieran ahorrado.


Ahora mismo hay dos exposiciones temporales: una, llamada
Caos y clasicismo, interesantísima, sobre el arte en el período de entreguerras en España, Francia, Italia y Alemania y otra llamada El intervalo luminoso, con instalaciones muy a lo Melissa Hindell. Tú ya me entiendes.

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Genial la respuesta de una vigilante de sala ante la pregunta de un señor acerca de si podía sacar fotos sin flash: "
¿Usted qué cree?".

Para los que hayan leído el folletín El tiempo entre costuras (clic), en la expo de caos y clasicismo está expuesto el vestido Delphos de Fortuny.

En la sala grande de abajo está "La materia del tiempo" de Richard Serra. Es imprescindible pasearse por su interior para comprobar cómo estructuras fijas conforman un espacio en movimiento que consigue envolverte. Vale, sí, muy laberinto de cuarto oscuro, pero con matices, hombre.


Al final, con la tontería, la visita al Guggenheim se te pone en dos horas mínimo.

¿Volvemos al Sábado tarde? Shopping! Bueno, shopoak que dirían aquí.

¿Para qué tiene uno amigos blogueros? Pues para que lo saquen de un apuro cuando se precie, y aunque
aún no voy a contar lo más jugoso, he de decir que gracias a las indicaciones del amigo Yno, del blog Ynosek(+)contarte, y que estaba pintando un pasillo de color amarillo pollito -todo hay que decirlo- me pude pasear las tiendas más modernuquis de Bilbao:


- Urbana, en el portal de Zamudio: camisetas gafapasta a 20 euros para ir a un festival de música indie (en el resto de espacios mundiales te miran mal).
- 8, al lado de la Plaza de Unamuno: básicamente lo mismo pero con una colección de bolsos recién traidos de Candem Town (son los que hemos visto en Londres esta temporada).
- Serie B. Eché un vistazo breve, me pareció todo para tía.


- Cardenal.
HAY QUE IR. En la calle Banco de España (si nosotros tenemos una calle que se llama Válgame Dios por qué no va a haber una que se llame Banco de España, ¿eh?). La típica tienda que te pasarías por tener aspecto de sastrería de los años 40 y encima con letras góticas en la fachada. Pues no, porque dentro hay todo tipo de ropa moderna de todas las marcas (a precios, eso sí, considerables) y encima a la hora a la que fui yo estaba llena de jóvenes autóctonos DE MUY BUEN VER probándose polos y pantalones. Muchas gracias por la recomendación, Yno.


También puedes ir a El Corte Inglés, pero eso ya si te quieres vestir como Ramón García y eso.

Manduka:

Por supuesto que hemos ido de pinchos (pintxos, para las autóctonas) en la calle Ledesma y en otra mucho más pija aún, pero la recomendación gastronómica pasa por


Restaurante Zarate, en la calle Licenciado Poza (clic).

Zárate es cocina tradicional con un toque original pero sin llegar a las moderneces de la cocina molecular de los sifoneros.

La materia prima es excelente (ente, ente) y el precio, siendo elevadito, no es ninguna barbaridad para el tipo de restaurante. Tienen un menú de 40 € que incluye tres entrantes, un principal, vino y postres, y otro de 60 € en el que ya hay un porrón de platos. Conviene reservar, que nosotros pasamos por allí a mediodía y nos dijeron que quedaba una mesa "de churro". Por la noche vimos a varias personas que entraban y se tenían que ir al no tener reserva.

El servicio, la mar de antento. Y el detalle: al mirar yo con pavor el pedazo de tarta que me ponían, la camarera me dijo:
la operación bikini es un invento de las tiendas para vender más bañadores.

Que muy recomendable para cenas "en plan bien", vamos.

Y claro, después de la cena tocó salir por ahí ya en plan mariconerío bilbaíno...

6 comentarios :

ynosek(+)kontarte dijo...

Estoy tan feliz con mi pasillo pollo con topos verdes!!!! Tienes que volver para verlo!!!!

creo que todavía falta el "vaya mierda de recomendación" lo veo venir....

Cardenal está muy bien!! Tienes un poco de todo y es de las pocas tiendas decentes de TIO que hay en bilbo, después de "breska", claro!

Mira, el restaurante que has puesto no lo conozco... Apuntado!!! (mira que no ir al bascook!!!!)

Otto Más dijo...

Y ahora nos dirás que esos hombres que nos has puesto son euskalerrenses, ¿no? xD
Muy bonito todo, pero la armóndiga de vinos un poco oscura, ¿no? Qué depre.

Mocho dijo...

No, son japoneses, Otto, que no te enteras. Pasar por entre las columnas bajo los edificios es muy desasosegante, nada recomendable para claustrofóbicos. ¿Oscura? Mmmmm... un poco, pero vamos, nada excesivo, lo habitual.

Yno, sí, en efecto, falta la recomendación.
Propuse el Bascook, pero querían probar el Zárate. Anímate, no te pondrán 1,800 kg de chuleta en un pintxo, pero te gustará.
Y sí, Cardenal está muy bien.

MM de planetamurciano dijo...

A mí lo ke me parece extraño es encontrar a chicos de no buen ver en Bilbo, porke yo cada vez ke voy, acabo con palotismo permanente.

Anónimo dijo...

que ameno es tu blog. Me encanta visitarlo aunque nunca comento. Una erratilla, es Richard Serra ;-)

Mocho dijo...

¡corregido!

gracias, anónimo.

Sí, palote, sí, pero ya te digo, POCO ACCESIBLES

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