Highgate West Cemetery






La primera vez que fui a Londres yo era muy jovencito y tenía un amigo "moderno", de los de flequillo por encima de la cara (lo que ahora llamaríamos emo), perpetuo guardapolvos negro, zapatones gigantes y pendiente de crucifijo en la oreja, una mezcla entre siniestro y neorromántico que se llevaba entonces (sin llegar al look gótico Zapatero Daughters, claro, que estamos hablando de los ochenta). Con el que iba a bailar al Splash y al Voltereta, para entendernos. Yo también coqueteé un poco con esa estética pero, para variar, no cuajé. Yo era maricón y punto.


En aquel viaje a Londres se empeñó en que fuéramos a ver el Cementerio de Highgate, porque era muy neogótico, neorromántico y neotodo. Y como éramos jóvenes e inconscientes, allá que fuimos, aventurándonos en la locura de metro y buses londinenses sin tener ni puta idea de dónde íbamos. Imagínate un mundo sin GPS ni Google Maps. Pánico, ¿eh? Pues mapa en mano conseguimos llegar, nos impactó mucho y además quedamos como los raros y exclusivos del grupo que se perdieron una mañana entera para ir a ver un cementerio. Había ya en este blog documentos gráficos de aquel viaje: clic.


Sopotocientos años después he repetido la visita. Como suele ocurrir, hay cosas que quedan mejor guardadas en la memoria, y lo que con 20 años me pareció una experiencia fantástica, con más del doble se quedó en un curioso paseo.


Cómo llegar al cementerio de Highgate desde el metro de Archway: Subes Highgate Hill (subes, es cuesta arriba y se llama hill, o sea que hay que subir) y pasada la iglesia te metes a la izquierda en Waterlow Park. Lo atraviesas y la salida por Swain's Lane da directa a la puerta del cementerio. Unos 15-20 minutos de paseo.


Highgate Cemetery tiene dos lados: la parte este y la oeste. El East Cemetery es de entrada libre (previo pago de 3 pounds) y no tiene mayor interés que la tumba de Karl Marx. Vamos, que no merece la pena. El West Cemetery es el interesante y se visita sólo en tours guiados. De lunes a viernes son a las dos de la tarde y hay que reservar plaza llamando por teléfono (clic), los fines de semana son cada hora de once a tres pero las plazas son limitadas, y el que primero llega primero entra. En cada grupo entran unas quince personas.


El cementerio se abrió en 1839 y se convirtió en un cementerio de moda donde las familias más pudientes querían enterrar y ser enterradas. En la segunda mitad del XIX tenía tanta demanda que se abrió la parte nueva, la este. Pero con el cambio de siglo la cosa cambió, los entierros se volvieron menos ostentosos y durante la Primera Guerra Mundial se agotó el presupuesto para mantenimiento. La naturaleza entonces recuperó su lugar y el cementerio oeste poco a poco fue llegando a un estado de abandono. A medidados de los años 70 la empresa funeraria quebró y durante unos años el abandono fue total. Años después la Asociación de Amigos del Cementerio de Highgate se hizo cargo de su mantenimiento y organización de visitas.


La visita cuesta siete libras y dura una hora aproximadamente. El guía te va contando la historia, curiosidades y características del cementerio. Lo más interesante es ver las esculturas de las tumbas y la avenida egipcia pero, sobre todo, el encanto de ir paseando por un parque que está luchando para que la naturaleza no se lo coma. Curiosidad: durante el tour vimos un zorro. A los dos minutos uns chillidos muy agudos: había caído en una trampa, animalucho.


No es una visita imprescindible en un viaje a Londres salvo si eres una siniestra de pacotilla que va al Dark Hole (¿sigue existiendo eso?) y escucha música de esa gutural. Pero es ideal si tienes tiempo y estás harta de Vauxhall o si eres de las coleccionistas de cementerios. Vale, el Père-Lachese de París, el Monumental de Milán, San Gennaro en Nápoles o la Sacramental de San Justo le dan mil vueltas, pero no tienen el misterio verde y sombrío del West Highgate. Joder, ahora que lo pienso, soy un coleccionista de cementerios. Tx no paraba de decir: "Me has traído a pasear entre muertos, me has traído a pasear entre muertos".


Para las más guarras, a un kilómetro hacia el oeste está la zona de cruising de Hampstead Heath con todo el cancaneo del mundo habido y por haber. Y de paso al otro lado está la casa del poeta Keats, donde también fui con mi amiguete el neorromántico, pero eso ya hubiera sido demasiado para mi tx.

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