The Maripilis of the Earth y Otras Novelas Para Señoras


Qué propios y detallistas los de cuatroº, emitir el último episodio de LOS PILARES DE LA TIERRA el día del Pilar, qué devotos y cumplidos que son, hay que ver.

Pues bien, yo no leí el libro (no digo lo de "me leí" porque a no ser que uno lea en voz alta para más personas, se supone que lee para uno mismo, con lo cual el "me" es redundancia, observación de mi profe de lengua de 1º de BUP -sí, y0 hice BUP-). Pero sí he visto la serie. Y mira, meparecebien.com , está bien ambientada, bien interpretada y bien hecha. Pero como no leí la novela de Ken Follet no puedo decir eso tan recurrente que se suele decir a la salida de los cines de: "el libro es mejor".


Jennifer Lo en persona tirapatrás.
Anaconda, el libro es peor.

Lo que es la serie en sí veo que se ha detenido demasiado en el folletín y melodrama, dejando que la acción histórica avance tan deprisa que o estás muy atento o te pierdes lo que pasa, porque en diez segundos te dicen que la que era reina ya no lo es y luego ha vuelto a serlo pero ha perdido nosequé batalla y vuelta a empezar y blablabla. En fin, como entretenimiento, la serie está bien.

Y es que me ha dado por los best sellers.

Desde que le compré a Mamá Mocho el libro electrónico -el ewok ése- soy el encargado de conseguirle las novelas para que lea. Y claro, lo primero que hago es meterme en la web del Cortinglés y mirar lo más vendido. Luego se las paso a mi madre y de paso las leo yo (melaleo meleleo menelao rey de esparta).

Que sí, que podría meterme en la web de la librería Berkana pero no veo yo a mi madre leyendo un ensayo sobre los efectos de la autoestimulación clitoriana en lesbianas solteras alemanas de entre treinta y cuarenta años, no sé si me entiendes. Mi madre tiene más de setenta años y es una señora muy Cortinglés.

Y el caso es que el otro día, comentando si se había leído las últimas novelas que le había pasado y si había dado mucha envidia a sus amigas cuando la ven en el parque, que a lo más que llegan es a dar con el botón de subir el volumen en el mando a distancia de la tele, me suelta:

- Ay, hijo, sí, pero estoy un poco harta: ¡son todas iguales!


Y es que con los best sellers hay una cosa muy divertida: cuando uno lee varios ve cómo hay "elementos" argumentales o estructurales que son "muy de best seller", o más bien muy de enganchar. Especialmente si se trata de "novelas para señoras".

Las novelas para señoras tienen una protagonista femenina, como no puede ser de otra forma. Suele ser una mujer muy de la calle, sencilla, absolutamente normal, a la que la vida de golpe la coloca en una situación límite, ya sea un desengaño amoroso, un drama familiar o algo tan habitual y convencional como un abordaje pirata. A partir de ahí nuestra prota se convierte en heroína que tiene que salir adelante por sí misma y que, y esto es esencial, es testigo (o testiga, si hablan Chus Lampreave o Bibiana Aido) de un acotencimiento histórico bien conocido por todos. No es protagonista del hecho, pero influye en la sombra y de manera decisiva. Vamos,q ue nuestras chicas lo mismo evitan que España entre en la Segunda Guerra Mundial como que ayudan a que caiga el muro de Berlín o descubren América así sin quererlo. Cómo son. Ni Angelina en Salt, vamos.

Ya comenté en su día la divertidísima "El tiempo entre costuras" (clic). Ahora estamos mamá Mocho y yo enfrascados en "Dime quién soy", de Julia Navarro, que es tremenda porque no te da tiempo a aburrirte: en las primeras diez páginas un chico ya ha aceptado el encargo de encontrar el rastro de su bisabuela, ha dado con su familia y ha encontrado su diario. Vamos, vamos, deprisita que nos vamos. Promete, aunque mi madre dice que se vuelve muy pesada.


Luego tenemos los famosos bestséleres escritos tirando de hiperenlaces de la wikipedia, que son muy divertidos porque son como una gymkana al estilo de Carrie Bradshaw y sus amigas escapando del zoco de Abu Dhabi como en una película de Parchís (Coxis dixit). Aquí tenemos que coger un investigador, un misterio que tiene que resolver y un grupo secreto que no quiere que se desvele el misterio porque lo que quieren es dominar el mundo (lo cual es muy 007). Como este tipo de novelas las escriben americanos, el grupo secreto suele ser resultado de una civilización extinguida (los mayas o los egipcios, no se saben ninguna otra, y a los yankees les encantan los egipcios) o una secta oscura (templarios, iglesia católica, etc).

A partir de ahí jugamos al juego de las pistas. El investigador encuentra una pista. Como es muy listo la desvela enseguida, y esa pista lo lleva a otra, y así. Todas están unidas por un nexo común (los hiperenlaces de la wikipedia) y mientras tanto la secta va detrás de él y hay una chica que ayuda pero a la vez se mete en problemas. Jamás leí un libro de Los Cinco o Los Hollister pero me da que tienen que ser muy similares, ¿no?


Entre unas y otras tenemos los novelones históricos documentados, que son como fifty fifty: Por un lado hay una parte folletinesca, por otro un poco de intriga y en medio la inminencia de un acontecimiento vital para la humanidad. El problema de estas novelas es que el escritor se ha documentado tanto tanto que necesita demostrárselo al sufrido lector: y si te toca la historia de una familia de repujadores de cuero en los momentos previos a la Segunda Defenestración de Praga, descuida que te van a poner uno por uno todos los personajes que intervinieron en la Guerra de los Treinta Años y, lo que es peor, la descripción ultradetallada de todos los utensilios y procesos que se emplean en el tratamiento del cuero. Todos. Prepárate para pasar páginas y páginas eruditas y volverte un especialista en hacer monederos para venderlos en el horrendo mercadillo navideño de tu barrio.


¿Y a nadie se le ha ocurrido mezclar novelas de señoras con novelas de Wikipedia y novelones históricos documentados? Seguro que sí, pero ni mi madre ni yo nos hemos enterado. También podrían mezclarse con el subgénero "novela gay". Más que nada para que tenga algo que ver con este blog. No me digas que no daría juego: Chico relojero seducido por su confesor esconde la prueba de una traición al sacrosanto imperio germánico antes de ser quemado por la Inquisición. Siglos después, su sucesora (que no sabemos cómo ha llegado allí porque eran todos maricones, pero ya nos lo inventaremos), dueña de una fábrica de relojes en Suiza en horas bajas por el empuje de la tecnología digital japonesa descubre que dicha prueba puede poner en peligro el prestigio de la dinastía de los Hannover en las semanas previas a la coronación de Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia como reyes de España. Pero el director de una revista del corazón no quiere que tanto mariconismo salga a la luz y por otro lado en esos convulsos tiempos se está gestando el Cogam. El despiporre, ¿no?


Y no hablo de las novelas de ultratumba que la mayor de mis múltiples sobrinas devora con ansia y pretende que lea. Ni de las de amor, sexo y lujo, indignas sucesoras de Corín Tellado (recuerdo una en la que en la primera página la chica no se daba cuenta de que su novio le había metido un collar de perlas por el coño mientras estaban follando, en la segunda se lo sacaba mientras disfrutaba de un orgasmo espectacular y luego le agradecía a su amante el regalo, ¡en dos páginas!). Pero vamos, que todo se puede disfrutar

Y mientras tanto, y mientras los demás todavía no se recuperan del susto del nuevo disco de Fangoria, yo admito sugerencias de novelas así con sustancia, para que leamos mi mamá y yo. ¿Alguna idea?

Blog Widget by LinkWithin