¡ Hay que desfengshuizar la casa !


Nuestro amigo Almatosa se va de Chueca.

Primero fue Rocío de la Mancha, luego Miss Paris Morgan, después La Srta. Perla de Vichy y ahora Almatosa. El barrio queda desierto, y hay un clamor desolador por la decisión. ¿Quién va a atronar las calles con su vozarrón de tenor dramático d'agilità a la salida del gimnasio mientras sus zuecos repiquetean por los baldosines de las aceras? Un drama.

Eso sí, ha puesto en venta un apartamento supercuqui en pleno meollo del barrio pero supertranquilo porque no da a la puta calle sino a un verde y frondoso patio. Y a un precio de risa, si te interesa, ya sabes.


Y se nos va a otra zona, a una casa enorme, con un salón que parece una sala de baile, un dormitorio que tiene TRES puertas (ideal para hacer escapar a dos amantes distintos mientras aparece el tercero) y feng shui, mucho feng shui.

Y es que el propietario lo tenía todo lleno de gongs, campanas tibetanas, inciensos, buditas, tapices, fuentecitas eléctricas de agua corriente y daba allí clases de yoga. Vamos, más yings, yangs, chakras y chankros juntos imposible. La idea fue de mi querida Imelda Fartons y uno de sus zapatos: Hay que organizar una fiesta allí para desfengshuizar la casa. Nuestro Almatosa no puede trasladarse allí con tantas corrientes energéticas sueltas. ¡Que se nos constipa!


Y es entonces cuando nos ponemos a pensar: ¿Cómo se le quita a una casa el feng-shui?

Yo me confieso ignorante acerca de todas esas cosas orientales y me gustaría ser políticamente correcto y decir que respeto a quienes creen en ello y tal (como cuando la Aguirre dice que tiene muchos amigos homosexuales, vamos), pero vamos a ser francos, me parece una gilipollez lo de recurrir a culturas ajenas para explicar, comprender o justificar la armonía, que es algo universal. Pero allá cada cual. No voy a ser tan soberbio de decir que desprecio lo que no conozco, pero eso no me impide tener una visión altamente escéptica sobre ello.


El caso es que nuestro problema es otro: para desfengshuizar la casa... ¿qué hacemos?

Me pongo a googlear sobre el fengshui (1 y 2)y saco cosas como que hay que encontrar el equilibrio entre los colores, los extremos, los elementos y los puntos cardinales, y en concreto con las casa hay que dejar que fluya el Chi, que es la corriente de energía positiva, para que no se encuentre con el Sha, que es la negativa.

Como no es plan ponernos a demoler la puerta de entrada y cambiarla de sitio para que su orientación sea lo menos armónica posible ni vamos a pintar las paredes de amarillo canario, rosa chicle, verde puñeta o morado nazareno, hay que hacer cosas más... así... de andar por casa.

Rosalinde Fartons (prima carnal segunda de Imelda por parte de cuñado) dice que como la energía se va con el agua hay que tirar de la cadena con la tapa del water abierta.


Mujer, sí, es una opción, pero no vas a basar una fiesta en gente tirando de la cadena, que luego la factura del agua te sale por un pico.

Otra opción es regalar macetas con plantas muertas.

O llenarle la casa de cables eléctricos a la vista por las paredes.

O forrar los muebles con papel albal.

O regalarle unos cortinones de esos de terciopelo verde oscuro llenos de colonias de alegres ácaros.

O un disco de Sabina (o el Caribe Mix de este año).

No sé.

¿Tú qué harías para desfengshuizar una casa?


Blog Widget by LinkWithin