Recolectoras seminales



La siguiente historia no la cuento porque sea verídica, sino porque ha ocurrido en realidad.

Todo aconteció hace unos días en un taxi de Madrid, curiosamente conducido por mi tx (y quien a estas alturas todavía no sepa que tx viene de taxista ya le vale, que lo dije nada más empezar este blog), y es un relato con moraleja para que te pongas a pensar en los peligros de llevar una vida disipada e inmoral como la tuya.

En resulta que una joven muy arregladita se sube al vehículo e inmediatamente saca su teléfono móvil y se pone a marcar.

- ¿Dónde vamos? - le pregunta el conductor.
La mujer, preocupada por su llamada, hace un signo con la mano como ahuyentando vacas y no contesta.
Alma cándida, no te puedes ni imaginar lo que eso puede llegar a cabrear a mi querido tx quien, manteniendo la composutura, se da media vuelta y repite: "¿Dónde vamos?"
La otra, iniciada ya su conversación telefónica, tuerce el morro, le da el nombre de una calle y le dice que "ya le dirá más adelante".

Tx, que es un profesional, va hacia la calle indicada y en ese momento deja de existir para la mujer del asiento de atrás, que se pone a hablar a grito pelao:

- Ay, Maricarmen (nombre figurado), vengo de estar con este chico. Qué majo y qué bueno es. Y me ha estado contando que estuvo con otra y que le puso coche y piso. Y ya ves tú la otra, le dejó por otro que tenía más dinero.

En ese momento llegan a la calle indicada y mi tx interrumpe a la mujer en sus confidencias Nutrexpa para preguntarle dónde va exactamente. Ella, fastidiada, le dice que "más adelante, más adelante, ya le indico" y sigue con lo suyo:

- Y ya he hecho todo lo que me dijiste: he recogido pelo y lo he guardado... y también lo de la gomita... sí, lo he metido en el congelador... ahora sólo tengo que ir a comprar las dos velas a la santera como me contaste... a ver si hay suerte.

La chica se despide amistosamente de su coconferencianta y empieza a meter al tx entre callejuelas de una lujosa zona residencial, deteniéndose finalmente frente a uno de los prostíbulos más exclusivos de todo Madrid.

Y yo me pregunto: ¿Velas? ¿Santera? ¿A ver si hay suerte? ¿Lo de la gomita en el congelador? ¿Pelo guardado?

A este hombre le piensan hacer vudú o un Boris Becker con juicio por paternidad, que te lo digo yo.

Así que... ya sabes, querido amigo: Si eres un pez gordo y te vas de putas... TE LO TRAGAS.

Tampoco sabe tan mal, ¿no?



El vídeo lleva desde el viernes circulando por tooooodo internet, pero había que ponerlo, y viene muy bien para el caso.

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