Klaus & Kinski en el CC Carril del Conde. BOCADOS POP


Bueeeeeno, por fin he escuchado en directo a Klaus & Kinski, en un concierto atípico pero superpráctico. Y es que te cuento, Mariadelcarmen:

El festival (porque ahora todo se llama festival, desde la OTI al señor que toca el organillo y la trompeta mientras la cabra se sube a la silla) BOCADOS POP consistía en una serie de conciertos en el auditorio del Centro Cultural Carril del Conde (por Arturo Soria / Ciudad Lineal / Hortaleza) de Madrid durante unos cuantos viernes de este año.


Y con eso de que me pillaba al lado de la ofi y a una hora totalmente post-labo-laboral, allá que me fui yo el viernes pasado vestido de señor.

Y claro, es lo que pasa, que uno allí superaba en un mínimo de 10 años la edad del resto de los asistentes e iba vestido en plan oficinista cutre, desentonaba con el aire "mira mis converse" del grueso de "indis pelosucio córtame el flequillo que no veo" que pululaban por allí. Pero como también el concierto era en un salón de actos, a las siete de la tarde y DE-GRATIX, pues también estaban por allá el grupo de jubiladillos del barrio que van a lo que les echen y que seguro que se lo pasaron de miedo. Y yo en medio, con mi palmera de chocolate comprada en la confitería de la esquina, no te jode.


¿No he contado nunca el chiste del señor que se come en el cine las miguitas del bocadillo del jersey? Pues más o menos, pero con camisa de rayas.

Es raro un concierto de ese estilo. No sé, eso pega para ir a ver a algún cantautor coñazo o a una de estas étnicas melódicas plastas (del tipo cantante de fados mozambiqueña), pero estar sentado en un concierto poprock se hace raro.


Pero también tiene sus ventajas, claro: NO HAY HUMO ASQUEROSO DE TABACO, el sonido era muy limpio, no había ruido de gente gritando (salvo el payaso graciosillo de turno diciendo gilipolleces), el alcohol no perturba la capacidad auditiva (lo cual también puede ser prejudicial, claro) y no hay que estar pendiente de si la tía de delante está bailando y dándote con el puto bolso de los cojones.




Desde luego, a Klaus & Kinski el auditorio les benefició, porque las partes instrumentales sonaron muy, pero que muy bien. Álex toca la guitarra de maravilla, se recrea en ella y es la fuerza del grupo. No es que suene como en el disco, es que suena mucho mejor. Fenomenal.


El bajo era el complemento perfecto: rotundo, enérgico y preciso.


En el otro extremo, otro chico tocaba los teclados, daba al play en el ordenador y de vez en cuando sacaba una guitarra con la boca tapada con un trozo de cartón de caja de galletas maría. Él es el responsable de que todo sonara muy "como en el disco" y, además, ES MONÍSIMO. Ay, cómo me ponía, para comérselo. Super achuchable.



Y ahora llega la paradoja. Y es que Marina, la cantante, la vocalista, es por una parte uno de los atractivos y signos de personalidad del grupo, pero por otra es el mayor lastre. Klaus & Kinski es un grupo de esos de instrumentación muy rica con chica cantante supersosa y como dejada. Vamos, que si te gustan las gritonas tipo "Soraya en Eurovisión" te vas a morir de la desesperación. Me recuerdan, salvando las distancias, a lo que eran Niza.


Además, no es que la chica no sea un prodigio de animación, es que se coloca detrás de un atril en el que LEE LAS LETRAS DE LAS CANCIONES, está estática como un palo y sólo se mueve para darle a un microxilófono tras el que se oculta.



Si además en la última sílaba de cada frase mueve la cabeza para leer la siguiente (o darle al xylomatic) y aparta la boca del micrófono, fomenta más el runrún incomprensible de su actuación vocal. Menos mal que estábamos todos calladitos y sentaditos y conseguimos entender casi todo. JAMÍA POR FAAAAAVOR.


Pero bueno, como ya he dicho, la no-voz de Marina (oye oye, que llega a sus aguditos con facilidad cual triunfita de pro, pero sin chillar) es seña de identidad del grupo, así que si te gusta, en gran parte es por ella.



Ahora, cuando aparece vestida -y peinada- como la muñeca Mariquita Pérez (y eso que en la foto no se distinguen los bordaditos infames del canesú del vestido) con un look "esto es lo que se llevaba en el Ocho y Medio hace diez años" y lo único que mueve es un pie te dan ganas de agarrarla por los hombros y decirle que se anime, qué mujer.



Y es que es raro, joder, porque luego cuando habla es la mar de graciosa e irónica, y toreó muy bien al graciosillo idiota. Tiene que soltarse en público, o por lo menos dejar de leer las letras en el cuaderno.

En definitiva, Klaus & Kinski sonaron MUY BIEN, cantante incluida, nos tocaron casi todo el cedé y parte del nuevo cedesínguel y disfruté a base de bien. Como extra, una versión imposible del RITMO DE LA NOCHE. Además, a las ocho y cuarto, todavía con un sol de justicia, estaba fuera, con el coche aparcadito en la puerta, y listo para volver a casita, enfundarme la faja y volver a salir, que el mundo es nuestro, la noche es joven y ME CAGO EN LA HOSTIA LA TEMPESTAD CON HURACÁN INCLUIDO QUE CAYÓ EN MADRID EL VIERNES POR LA NOCHE, JODER.


Edito: leo en
La crónica de JenniferPop que el graciosillo del público dice ser guionista de "El hormiguero". ¡¡¡Ahora lo entiendo todo!!!

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