Horror en el hipermercado


El sábado pasado el tx y yo nos hicimos un LiDL. Solemos hacernos un Lidl una vez al mes aprox. La excusa es comprar comida y aprender nuevos idiomas, pero no, realmente a lo que vamos es a llenar el carrito de cosas raras, ofertas imprescindibles para el mundo moderno, alimentos de origen remoto y bebidas de colores. Sí, todavía andan por casa unos asquerosos dulces griegos. Por lo menos esta vez no picamos con la maleta de picnic con antena parabólica incorporada, que era lo más.

El caso es que después de habernos gastado 68 euracos en gilipolleces dos días antes, ayer yo no tenía nada en casa para hacer la ensalada de la cena y, siguiendo la tendencia de comprar sólo en locales selectos y prestigiosos, me acerqué a mi querido Ahorramás, más que nada porque el que su marca blanca se llame Alipende me parece lo más pop del mundo y porque lo tengo al lado de casa, qué leches.

Y allí dentro: LA DEBACLE.
Lo del desabastecimiento por la huelga de transportes es falso, lo que provoca el desabastecimiento es la locura insana de la gente.



Como locos: no quedaban cestas, atascos en los pasillos, una pareja de ancianitos llenando el carro con frascos de garbanzos. Otra señora cargando cajas y cajas de leche. El estante de la pasta VACÍO. Las conservas vegetales, al mínimo (no quedaban espárragos). Los congelados, ídem. Las colas en charcutería, demenciales.


Y luego las estrategias de compra: ya ni se respetaba la clásica cesta abandonada en la cola de la caja mientras su propietaria (no me llames machista, es una cosa muy de señoras) va "en un momentito" a por "eso que se me ha olvidado". No. Las cestas eran implacablemente apartadas por otros indignados clientes. La segunda táctica más habitual, hacerse la indefensa, tampoco valía: de nada sirvió llegar con la cesta a las colas de caja, mirar angustiosamente a ver qué cola es la menos llena, enseñar su escasa compra "que no va a tardar nada en la caja", bufar y desesperarse. Y lo de coger número en la charcutería, pescadería, frutería, pollería y carnicería a la vez se convirtió en el anticipo de Pekín 2008, con carreras a lo largo de los pasillos de gente con siete papelitos en las manos derramando amargos llantos por haber perdido ese preciado tesoroque es LA VEZ. Ayer, el super era LA GUERRA.


Y llego a la caja con mis tomates, mi lechuga, huevos y cuatro tonterías y miro la cesta que se me pone detrás: un par de congelados, jamón york envasado y unos yogures desnatados. No hubo necesidad de más, en cuanto levanté la cabeza el gaydar se puso a hacer piiiiiiiiiiiiiiiiiipp.



Foto robada a GordiGay

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