Esta entrada es tan larga y habla de tantas cosas que no tiene título.


En los últimos 10 días he ido a cuatro fiestas.

Cualquiera que lea esto y no me conozca podría pensar que mi vida social es terriblemente agita-a-a-a-da y un torbellino de frivolidad... Bueno, vale, que lo piense. ya sabemos que hay quien centra su vida social en la red y se lo cree todo.


Las dos fiestas de enmedio fueron cumpleaños de mis múltiples sobrinas. Parece ser que no aprendí del año pasado: los locales de celebración de fiestas infantiles (los de piscinas de bolas de colores y tal) HUELEN A RAYOS. Es prácticamente imposible no maearse. A su favor, decir que hay amiguitos de mis sobrinas que prometen mucho para dentro de unos años (HALAAAA LO QUE HA DICHOOOO).


La segunda celebración familiar fue más dura. 16 niños de entre 0 y 17 años rondando por la casa y una corte de familia política adosada que da miedo. Son todos archicatólicos super Opus pero a la vez socialistas ultravehementes que te montan un escombro a la primera de cambio. ¿Que cómo se come eso? Ah, ellos sabrán, y mientras tanto cada año aparece un primito o primita nueva. Por supuesto que al maricón del TioMocho y sus calcetines de colores los miran fatal fatal, pero ya me he acostumbrado a tratarles lo imprescindible (el hola individual de entrada y un saludo general con la mano de despedida). Voy porque tengo que hacer de apoyo a mi madre frente a la familia invasora, que si no de qué. Ah, el de 17 años ni siquiera promete para el año que viene. Paso.


Las otras dos fiestas ya fueron lo que oficialmente se llama party party. Con chicos y chicas, con música, sin tener que esconder el alcohol para que no se lo beba el consuegro de mi madre y cosas así. Las dos eran organizadas por personas que se llaman igual y estaban a unos cincuenta metros de distancia. Casualidades.

Yo no sé si estaba con los biorritmos sociales altos o qué, pero yo creo que hacía siglos que no me reía ni hablaba tanto con gente a la que no conocía. ¡Y sin necesidad de sacar las pelucas!


En la primera fiesta, organizada por los m&m's, Todos muy guapos, muy educados, muy formalitos... hasta que suena Xanadú. Y es que, queridos, hay que reconocerlo, el petardeo nos puede. Existe un vídeo no publicable del salón convertido en improvisada pista de patinaje y montones de fotos MUY payasas. Sustitúyase Xanadú por X, da igual: nos desatamos más que Mónica Naranjo cuando vendía discos.


Pero lo más lo más lo más fue la exclusiva superfuerte. Había un superfamoso entre nosotros: Ni más ni menos que uno que hizo la mili con el concejal de Palma que desfalcó 45000 eypos en chaperos.
Creo que se lo están disputando entre Salsa Rosa y el Tomate.


Ah, hablé con chicas, y mi fama de Miss-Ógino descendió puntos, que conste.

M&M, gracias, hacía tiempo que no nos divertíamos tanto. Eso sí, parece ser que los bombones de licor nos sentaron así así y al día siguiente andábamos un poco perjudicados.


Aún nos intriga saber qué pasó con el muchachito que al irnos se preguntaba que quién iba a pasar la noche con él. Angelito, con esos vaqueros rotos por todos lados seguro que necesitaba alguien que lo amparara. Ah, muy mono el de la barbita y muy simpáticas las chicas. Al resto, caris, os tengo muy vistos.

El vídeo siguiente fue filmado, cómo no, por el artista antes conocido como tx, es decir el érase un hombre a una cámara pegado.




La fiesta del sábado siguiente creo que ya ha sido lo suficientemente documentada e intertextualizada por el territorio blog (véase y véase).

Yo no sé si sería por la desopusintoxicación que necesitaba después de la tarde megafamiliar o qué, pero me lo volví a pasar en grande.

La llegada a la Pensión Corredera fue un tanto astracanada: Todo el mundo se gritaba no por su nombre de pila sino por su nick blogosférico. En vez del clásico: "¿y tú de quién eres?" la frase era "¿Y tú quién eres?"

Al momento, Semidiosa Maggie hizo de anfitriona perfecta y nos fue presentando. El Tx y Almatosa se liaron a hablar con los familiares del homenajeado y ya no salieron de la zona de la ventana. Una vez colocados, me dediqué a petardear de lo lindo, que es lo mío.

Mucha gente guapa, mucho moderno, mucho niño mono, mucha chica maja, muchas zapatillas de diseño, muchas risas, mucha camiseta ajustada... pero con lo que nos quedamos fue con el siguiente suéter o jersey:


Es que al tx y a mí nos pareció lo más de lo más de lo más. PRECIOSO. Enhorabuena a su portador, del que desconozco el nombre pero seguro que tiene un 75% de posibilidades de que sea Álvaro.

También había famosos, sísisisisisí. En este caso iluminaba la fiesta con su rutilante presencia la componente femenina del conjunto músicovocal L-Kan: B-Kan, la cantante, la vocalista.

La gente, pues muy bien, hablé y reí mucho, muchísimo. Y que conste que no es lo mismo soltar un comentario de jijijí jajajá en un blog por escrito que mantener un diálogo con una reciprocidad mínima. Y no me voy a poner a relacionar a quí a todos porque seguro que me dejo a alguien y luego quedo como el culo.


Muy graciosas las preguntas sobre mis orígenes: ¿Y tú qué tienes que ver con Valencia, con Burgos, con Segovia, con Murcia? Como si sólo los que fueran originarios de allí se supieran detalles, andayá.

Pensión, Maggie, Muchas gracias por invitarnos.


El Expediente Iker de la noche lo provocó un flashback inesperado. Ya me lo habían presentado hacía unas semanas y me quedé con la intriga: con ese nombre y ese aspecto... me suena, me suena ese chico. Pero jopetas, ¿de qué?

En la fiesta coincidimos en la cocina y le solté esa frase tan de chulopiscinas: "Oye, ¿no nos habíamos visto ya?", a lo que el joven amable contestó que yo también "le sonaba" (frase muy conchitavelasqueña para quitarse de encima a los moscones, todo sea dicho).


Y de golpe se me vino a la cabeza una noche en Madrid FLASH una discoteca FLASH una arroba FLASH caminar bajo la lluvia FLASH dos catalanes FLASH un hotel FLASH 1200 pesetas FLASH unas alas FLASH un taxi FLASH líquido de lentillas...


Diossssses, ¿no sería él aquél que...? Con cierta precaución le pregunté: Perdona pero... ¿no fuiste tú quien...? Yo no sé cuál de nosotros dos se quedó más alucinado y no sé si contado aquí suena muy soso, pero aseguro que FUE MUY FUERTE.


Ni que decir tiene que enseguida saltaron las arpías de las amigas a intentar sonsacarme historietas y a proclamar a los cuatro vientos que el chico en cuestión (más majo que las pesetas, todo sea dicho) tenía UN PASADO. A todo esto, el anfitrión sin enterarse por haberse metido vía intravenosa dos botes de horchata Chufi.


Me costó tiempo (ya en casa y en el sofá, no preguntéis por qué pero esa noche dormí en el sofá) acordarme del nombre por el que lo conocía.

Y es que, amigas, lo de ser testigo de la memoria histórica del mariconismo cibernético de este país tiene su gracia, pero también te deja un poco en estado de shock.



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