Cómo fingir un orgasmo (para hombres)


¿Te haces pajas pensando en alguien que se disfraza de Heidi? Seguro que no.

La entrada de hoy viene en referencia a otra (clic) de las Perturbadas quiene, como mujeres que son, disertaban larga y concienzudamente sobre los motivos para fingir y la sensación de culpa o menosprecio propio por haberlo hecho.

¿Qué tiene de malo fingir un orgasmo?


Confidencias Nutrexpa:
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Sí, amigas. Yo he fingido orgasmos.
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Fin de las Confidencias Nutrexpa.


Un orgasmo se finge por una sola razón, la de "terminar ya y a otra cosa, mariposa". Que luego esta razón tenga las más variopintas causas es ya otro cantar.

Para las mujeres es aparentemente sencillo un fingimiento: unos "oh ah" de más y ya está. Pero, ¿y los hombres? ¿Cómo hacerlo?

Pues con un sencillo truqui:

Cuando llegue el momento, mastúrbese, tírese del prepucio hacia el exterior, envuélvase el glande con la piel del prepucio y sujétese con dedo índice y pulgar a modo de pinza, formando una bolsa en la que se supone estarán los resultados de la eyaculación. Cuando pasen los 10 segundos de rigor acuda rápidamente al baño a descargar o haga un gurruño con dos kleenex y haga como que se lo recoge todo.

Parecerá Vd. una persona limpia y aseada que no tiene intención de manchar sábanas (o sotanas, dependiendo del lugar donde esté Vd. practicando sexo) ni de pringar a su pareja.

No exagere los gemidos: no hay nada más artificial y poco creíble que un teatrero en la cama. Lo de Oh yeah déjelo para las pelis porno. Con entrecortar la respiración en el momento climático es más que suficiente. Hay que ser cuidadoso para que no se note y desde luego nunca, nunca, terminar con un "mi amor" o "te quiero".

Problema: el truco no es válido para personas circuncidadas.



Otra opción es realizar unos aspavientos y, después de poner cara de vacío cerebral durante medio minuto, explicarle a la desconcertada pareja que se ha tenido un orgasmo aneyaculatorio. Se le explica que es muy habitual para los practicantes del sexo tántrico y demás zarandajas e idioteces orientales y, si el prójimo es de los que se quedan fascinados, la cosa ha colado. Si pone cara rara y te pide los 50 euros que se acordaron, creo que no coló, pero le dará igual.

En fin. Escribo esta entrada a petición de dos queridos amigos blogueros que me lo requirieron imperiosamente, deben de estar muy necesitados.

Con esta entrada sobre orgasmos fingidos finaliza la semana en el que mis dos blogs han registrado picos históricos de visitas. Yo no sé si será porque también ha sido la semana dedicada a Raquel Welch y puede que haya sido ella la que ha disparado los contadores. Me despido hasta el lunes con un elegante vídeo con el que decimos adiós a la señorita Tejada.



Se escriben con g los infinitivos de los verbos terminados en ger y gir excepto tejer y crujir como, por ejemplo, fingir.

ÚLTIMA HORA: Tx va a llevar Zitronella a la pequeña pantalla. Se buscan extras.
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