Ponga aquí su cara


Mancantan los días uno de enero. Todo el mundo está como zombie. Te llegan mensajes de felicitación de gente que borraste hace siglos de la memoria del móvil y no tienes ni puta idea de quién se trata, la calle está vacía, hay como un silencio sepulcral en las casas. ¿Está todo el mundo durmiendo la mona?
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Esta tarde toca ir a recoger los restos de la cena de anoche antes de que nuestro amigo anfitrión los tire a la basura. Y es que la cena de ayer salió bastante exitosa (salvo el vino, y es que yo no tengo la culpa de que me regalen tantas botellas que voy almacenando y luego cuando las saco ya están pasadas).

No es por echarme flores, pero el tiramitú me salió de vicio, nada empalagoso y hasta las más bulímicas repitieron (lo vomitarían luego, pero al menos se lo zamparon).


Y chuequeamos un rato, y no estuvo mal, y conocimos a Karen, una sueca con un mini de cerveza y una historia que merece ser contada en otra ocasión, y los sitios donde cobraban entrada estaban vacíos,y terminamos tomando una copilla más que agradable en el Pause, y...

...Y LA CULPA ES VUESTRA.

Si me mandáis unas fotos de estas características al móvil sabéis perfectamente que van a caer en el blog. ¿O no?

Para los que tengan envidia...
PONGAN AQUÍ SU CARA:




Felicidades a manueles, manolos, manolas y manuelas.


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