Habitual


En nuestro habitual visionado de películas para cabezas descerebradas, esta semana nos ha tocado Beowulf. A ver, no está mal, es una historia lineal y sencilla, lo cual es de agradecer en estos días en los que toda película de aventuras tiene que tener un significado teofilosófico o un mensaje salvador del mundo. La infografía está conseguida pero las caras siguen siendo la mar de inexpresivas. Se aguanta porque la hemos visto en 3D (con las gafas de Poroto) y te diviertes moviendo la cabeza a ver si le ves la polla al prota o viendo cómo te lanzan cositas a la cara, porque si no sería como ver un videojuego. Para pasar el rato. Sale un imposible Anthony Hopkins enseñando el culo, la princesa prometida haciendo de princesa prometida veinte años más tarde y una Angelina Jolie que es aparecer y eclipsar todo lo que hay alrededor. Lo que han hecho con el prota, convirtiendo a un señor normal y corriente en el supercachas protagonista, es de alucine. Pasable, vamos. No es de las que dices "he tirado el dinero".

En mi habitual visionado de películas imposibles, esta semana le ha tocado a Monsturd, el ataque de la montaña de mierda. Es espantosa. Va de un asesino que se escapa de la cárcel y cae en una alcantarilla donde muere disuelto por unas sustancias químicas que unos desaprensivos han desechado. Tras la consiguiente reacción genética y transfiguración wagneriana, surge MONSTURD (que se podría traducir como
Mierdonstruo), un monstruo hecho de mierda que se cuela por los váteres y mata a la gente disolviéndola. La peli, que prometía mucho con ese argumento, es horrible y no tiene ni gracia. Pero nada de nada. Como dudo que a nadie le importe un pimiento, cuento el final: ¿Sabes cómo acaban con el monstruo? Muy fácil: le lanzan miles de moscas que se lo acaban comiendo. Originalísimo, genial, oiga.


Por cierto, mensaje para todos los actores de doblaje, presentadores de televisión y locutoras de continuidad: se dice MONSTRUO, no MOUNSTRO.

En mi habitual visionado / escuchado operístico, le ha tocado el turno a Tancredi, de Rossini. En el Teatro Real un día te ponen el final feliz y al día siguiente el chungo, que acaba superfatal, lo que tiene su gracia (el que pongan los dos finales, no que el Tancredi acabe asaetado cual San Sebastián de Pierre and Giles). Para todas esas marimilitantas que buscan el lado gay a todo lo que se mueve, el papel principal masculino está interpretado por una mujer, Ewa Podles, que se achucha con la Cantarero. Mira la foto, cómo se le nota toda su lujuria.

En mi habitual visionado de pelis warras, estoy un poco en dique seco, porque me han ido cerrando uno tras otro los blogs de los que sacaba las novedades, tengo que tirar de saldos, no estoy nada actualizado y no he visto nada últimamente que merezca la pena. Para los curiosos, decir que The Intern, de la que hablé tiempo ha, es la versión porno gay de Betty la Fea y que a pesar de que los tíos que salen no me ponen nada nada nada y de que está producida por quien está producida y la grima que me provoca ese tío, tiene algunas escenas tremendamente cerdas que traspasan los límites de lo políticamente correcto en pelis de grandes productoras: esa línea que Raging Stallion tuvo que abandonar. ¿Le pasará factura en los GayAVN Awards del próximo año? Dobleclic en el rectángulo de abajo, porfaplís.






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